El movimiento estudiantil pro palestina desafía a la Universidad de Columbia en Nueva York: “No nos vamos a marchar”
Cientos de estudiantes acumulan más de 48 horas seguidas protestando en el campus de una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos. La policía ha detenido a más de 100 personas.
La actriz, modelo y activista, Indya Moore, en el campus de la Universidad de Columbia. SARA SELVA

19 abril 2024 . LA MAREA
NUEVA YORK | Llevan protestando desde principios de octubre, pero nunca habían llegado tan lejos. El miércoles, de madrugada, un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia, una de las más prestigiosas de Estados Unidos, empezó a desplegar tiendas de campaña en medio del campus. “Campamento en solidaridad con Gaza”, se leía en un trozo de tela que presidía la acampada flanqueado por banderas palestinas.
Los estudiantes, que han organizado protestas prácticamente cada semana desde octubre, acusan a la universidad de ser cómplice del genocidio y piden que rompa relaciones con empresas y donantes que apoyan a Israel. La acción coincidía, además, con la comparecencia de la presidenta de la universidad en el Congreso de Estados Unidos para informar sobre las medidas que la institución está tomando para combatir el antisemitismo en el campus.
La universidad, que presume de su movimiento estudiantil, tardó apenas un día en desmantelar el campamento. La presidenta de la institución, Minouche Shafik, envió un correo avisando a los estudiantes de que iba a autorizar a la policía de Nueva York a entrar en el recinto para detener a los manifestantes pacíficos. “Tomo esta decisión extraordinaria porque las circunstancias son extraordinarias”, escribió.
Los estudiantes, según la universidad, habían sido expulsados y podían ser, por lo tanto, acusados de allanamiento de morada por acceder al campus sin estar autorizados. Según Shafik, la protesta estaba violando las normas de la universidad, las cuales exigen avisar de este tipo de actos con dos días de antelación. “La acampada viola toda nuestras normas, perturba la vida en el campus y crea un ambiente de intimidación y acoso para muchos de nuestros estudiantes”, escribió la presidenta.

Minutos después del email, decenas de policías irrumpieron en el campus y rodearon la acampada, con cientos de estudiantes movilizados en apoyo a sus compañeros, abucheando a los agentes y gritando “vergüenza”. Los manifestantes se sentaron en círculo esperando a ser arrestados, sin oponer resistencia. La policía los fue levantando poco a poco, atándoles las muñecas con bridas de plástico. Envueltos en sus pañuelos palestinos, los estudiantes salieron del campus hacia el furgón policial. Algunos lloraban, otros sonreían, gritaban “Palestina libre” o cantaban. “Os vemos, os queremos, buscaremos justicia”, gritaban los alumnos estupefactos ante el desfile de detenidos.
En total, la policía hizo 108 arrestos. A última hora de la tarde del jueves, liberó a los estudiantes, que fueron recibidos por decenas de personas que les mostraron su apoyo.
“Ha sido brutal, violento, sin precedentes”, decía una de las organizadoras que prefiere no dar su nombre por miedo a represalias: “La universidad está poniendo a sus estudiantes en peligro, protegiendo solo sus intereses”.
Mientras el personal de la universidad comenzaba a desmantelar la acampada, colocando las tiendas de campaña, las banderas palestinas y las pertenencias de los manifestantes en bolsas de plástico y cubos de basura, el movimiento estudiantil organizaba otra protesta. “No vamos a parar, no vamos a descansar”, gritaban cientos de estudiantes ocupando otra de las explanadas del campus, protegidos con mascarillas o con kufiyas para evitar ser reconocidos y cogidos de las manos formando una cadena humana. “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”, cantaban.

“No nos vamos a dejar intimidar por las tácticas de Columbia. No nos vamos a marchar,” aseguraba un alumno involucrado en las protestas. Varios activistas, como el filósofo Cornel West, el escritor Mohammed el-Kurd y la actriz y modelo Indya Moore, se han acercado al campus a mostrar su apoyo a los estudiantes.
“Ha sido un día negro para la libertad de expresión en Columbia. No me había imaginado que nos iban a tratar así”, decía a última hora del jueves Layla Saliba, una de las organizadoras de la acción. La universidad, con su reacción, no ha conseguido poner fin a las protestas. Todo lo contrario. Ha enfurecido aún más a los estudiantes. Cubiertos con edredones y mantas, algunos incluso en camillas, cientos han vuelto a pasar la noche en el campus. Llevan más de 48 horas seguidas protestando. Y no tienen intención de parar.
La escena recuerda a muchos a las históricas protestas de abril de 1968, en plena guerra de Vietnam. Entonces, un grupo de estudiantes paralizó la actividad de la universidad, ocupando cinco edificios del campus. La policía hizo 700 arrestos en una semana.