No es chiste, es declaración de propio Trump este mismo año. No es lapsus, es la política neoliberal que trasmite como dogma a los gobernantes lacayos del continente


1 abril 2026, en la Casa Blanca. Dias despues borraron estas declaraciones en la web de la Casa Blanca
Guerra antes que vida: La alerta sobre el modelo militarista que Trump exporta a Latinoamérica
La prioridad por las armas, la seguridad militar y la represión está reemplazando a la salud, la educación y el bienestar. Un análisis de cómo el imperio pierde hegemonía y, en su desesperación, impone la ruta de la guerra a sus aliados en la región.
Recientemente, una declaración del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió las alarmas a nivel mundial. Ante la pregunta de por qué no se garantizan servicios básicos como Medicaid, Medicare o el cuidado de los niños en su país, Trump respondió sin titubeos que es «imposible» pagar por ello porque «estamos luchando en guerras» y urgía a priorizar una sola cosa: la protección militar.
Esta declaración no es un simple error o un exceso verbal. Es la confesión más cruda de la política belicista de Estados Unidos, que no solo atenta contra su propia población, sino que se transmite como una directiva y una orden a todos los gobiernos aliados bajo el llamado «Escudo de las Américas». El mensaje es claro y aterrador: las armas y la guerra importan más que la vida y la salud de las personas.
El «Escudo de las Américas»: Un amarre militarista
Bajo este esquema, Estados Unidos no busca aliados, sino vasallos militares. A cambio de contratos y de dejar a los países bajo su paraguas armamentista, exige a sus gobiernos aliados que destinen la mayor parte de sus presupuestos nacionales a comprar armamento, equipo bélico y a militarizar sus territorios.
Esta directiva del imperio, que en su pérdida de hegemonía global ha reemplazado la palabra «Defensa» por «Guerra», está siendo seguida al pie de la letra por varios líderes latinoamericanos que aplican el viejo modelo neoliberal: recortar el gasto social para enriquecer a la industria militar.
Ejemplos concretos en nuestra región
La situación se vive con crudeza en varios países que han adoptado esta ruta belicista dictada por Washington:
Ecuador (Daniel Noboa): En lugar de confiar en la organización de la población, en el desarrollo preventivo y en la vigilancia comunitaria, el gobierno de Noboa ha optado por la militarización total. En los últimos años, el presupuesto ha priorizado la compra de acciones y equipo militar, e incluso la habilitación de muelles para los barcos norteamericanos. Mientras tanto, el mundo andino sufre un abandono brutal, viéndose recortados los sistemas de salud y educación. La seguridad militar se impone sobre la seguridad humana.
El Salvador (Nayib Bukele): Bajo el discurso de la «seguridad», este gobierno ha desarrollado una militarización profunda de la sociedad. Sin embargo, este aparato bélico no solo se usa contra el crimen, sino que se utiliza de forma agresiva para debilitar, perseguir y silenciar a las organizaciones sociales, opositores y movimientos que protestan por el abandono del Estado. La guerra interna se usa como excusa para anular los derechos ciudadanos.
La militarización de Keiko en Peru.: Los gobiernos afines a Trump «Escudo de las Americas» como el fujimorismo reproducen esta concepcion y convierten la seguridad militar, la hostilidad social o los recortes a servicios públicos en principios superiores al derecho efectivo a vivir con dignidad. ¿Qué clase de “protección” ofrece un Estado que financia F16, construir espigones para barcos militares USA, postergando gastos en postas médicas, combate a la anemia y a la extrema pobreza de la población andina y de las ciudades?
Estos gobiernos, atados a los contratos del «Escudo de las Américas», repiten el patrón: gastan en militarización, participan en dinámicas parecidas a las de la OTAN y siguen ciegamente la ruta belicista de Trump, criminalizando la protesta social en el camino.
¿Puede llamarse seguridad nacional a una política que abandona a niños, personas mayores, enfermos y familias trabajadoras? ¿Quiénes pagan realmente el precio de esta prioridad militar: los poderosos que deciden o las familias que pierden servicios y derechos?, criminalizando la protesta social en el camino.
El contraste: El Sur Global elige la vida
Mientras en Latinoamérica estos gobiernos aprisionan a sus pueblos bajo el peso de los tanques y los recortes sociales, afortunadamente en otras latitudes del mundo esta dinámica imperialista está siendo frenada.
En Medio Oriente, África y en el Sur Global en general, los países han comenzado a desarrollar una política soberana y defensiva. Ante el intento de intervención del imperio, estas naciones optan por una política más abierta: ganar la vida, preservar la salud, proteger la soberanía y fomentar la paz por encima de los intereses de las potencias extranjeras. Han comprendido que la guerra solo trae destrucción y dependencia.
Un crimen contra la humanidad que debe detenerse
A pesar de las constantes advertencias y demandas de académicos, periodistas y organizaciones de derechos humanos, el imperio y sus aliados locales insisten en criticar y profundizar este modelo de desarrollo basado en la muerte.
La actitud de Trump, replicada por gobernantes como Noboa y Bukele, es un crimen contra la humanidad. No es posible que mientras los hospitales carecen de medicamentos, se destinen millones a comprar armas para guerras que no nos corresponden.
Es hora de frenar esta tendencia. Se hace urgente e indispensable organizar a las fuerzas populares, a las comunidades, a los estudiantes y a los trabajadores para detener este avance militarista. La lucha de hoy es por garantizar la vida de las personas antes que el gasto en militarización. Debemos romper los amarres del «Escudo de las Américas», rechazar la intromisión imperialista y exigir que los presupuestos se destinen a curar, educar y alimentar, no a agredir y matar.
¿Qué valores se transmiten a una sociedad cuando se enseña que la guerra es una necesidad colectiva, pero cuidar a las personas es un problema individual? .
La paz y la vida no son negociables.