El movimiento juvenil de las «cucarachas» que ha movido el piso al establishment

Los datos sobre el movimiento juvenil de la India esta basado en las opiniones de Vijay Prashad, Historiador, autor and Director Ejecutivo del «Tricontinental: Institute for Social Research» y Prabhat Patnaik, Economist and academico marxista, ambos de la India.
A la juventud peruana: ¿qué significa realmente tener futuro?
La experiencia reciente de la juventud india abre una pregunta incómoda para nosotros: ¿por qué vivimos rodeados de más tecnología, más información y más riqueza, pero sentimos tanta incertidumbre sobre el mañana?
Algo interesante está ocurriendo entre muchos jóvenes de la India. Una protesta que empezó por irregularidades y filtraciones en exámenes terminó expresando un malestar mucho más profundo.
Jóvenes que habían estudiado durante años comenzaron a preguntarse por qué, después de cumplir con todo lo que la sociedad les había pedido: estudiar, prepararse, competir y esperar, seguían encontrando enormes dificultades para conseguir empleo, independencia económica y un proyecto de vida estable.
Jóvenes esperando terminar los exámenes, esperando un empleo, esperando poder independizarse, tener vivienda, formar una familia y comenzar plenamente la vida adulta.
Una India más moderna… ¿pero con más futuro?
India exhibe crecimiento económico, desarrollo tecnológico, grandes empresas, digitalización y una presencia internacional cada vez mayor.
Sin embargo, la experiencia juvenil muestra una fuerte preocupación por el desempleo, la dificultad de acceder a oportunidades estables, la educación, la desigualdad y la distancia entre las expectativas creadas por el crecimiento y las oportunidades efectivamente disponibles.
¿Y qué está pasando con nuestra generación en el Perú?
La experiencia india no tiene que copiarse. Pero sí puede servir para hacernos preguntas sobre nuestra propia realidad.
¿Para acceder a mejores oportunidades o solamente para competir por empleos cada vez más limitados?
¿Significa hoy lo mismo que significaba para generaciones anteriores?
¿Cuánto debe esperar un joven para tener vivienda, estabilidad y autonomía económica?
¿Por qué tantos jóvenes consideran que su mejor posibilidad de progreso está fuera del país?
Estas preguntas no tienen una única respuesta ideológica. Pero sí merecen una discusión nacional seria.
Crecimiento económico: la pregunta no es cuánto, sino para quién
Habitualmente escuchamos hablar de:
Todo ello puede ser importante.
Pero el joven tiene derecho a preguntar:
¿Genera trabajos dignos? ¿Me permite independizarme? ¿Puedo alquilar o comprar una vivienda? ¿Puedo formar una familia sin vivir permanentemente endeudado? ¿Tengo acceso a educación pública de calidad? ¿Puedo atenderme cuando estoy enfermo? ¿Puedo imaginar dónde estaré dentro de diez años?
Cuando el esfuerzo individual ya no alcanza para explicar todo
Durante mucho tiempo se les dijo a los jóvenes:
Pero llega un momento en que aparece otra pregunta:
Entonces el problema deja de ser solamente individual. Tal vez no podamos explicar todo diciendo: “No se esforzó suficientemente”.
También debemos observar cómo funciona el mercado laboral, qué sectores productivos estamos desarrollando, qué empleos genera nuestra economía, qué ocurre con la educación, cómo se distribuye la riqueza, qué capacidad tiene el Estado y cuál es nuestra estrategia nacional de desarrollo.
¿El modelo económico que tenemos ofrece futuro a la juventud?
Prabhat Patnaik ofrece una interpretación concreta: sostiene que buena parte del desempleo y la desigualdad están vinculados con las limitaciones del modelo económico neoliberal y con un Estado condicionado por el capital financiero internacional.
Pero precisamente eso debería hacer una sociedad democrática: discutirla.
¿El modelo productivo peruano puede absorber a las nuevas generaciones con trabajos de calidad?
¿Debemos producir y transformar más, en lugar de depender principalmente de materias primas?
¿Debe invertir más en educación, salud, ciencia, empleo y desarrollo productivo?
¿Nuestro sistema tributario y económico permite financiar derechos y oportunidades de manera suficiente?
Más tecnología no significa automáticamente mejor vida
Tampoco deberíamos confundir modernización con bienestar.
Podemos tener todo eso y, simultáneamente, jóvenes inseguros sobre su futuro.
Eso sigue siendo una decisión económica, social y política.
La lección de India no es copiar: es aprender a preguntar
Probablemente una enseñanza sencilla: preguntar.
No aceptar automáticamente aquello que se presenta como inevitable.
Examinar quién recibe los beneficios y quién asume los costos.
Mirar la distribución real del crecimiento y de las oportunidades.
Preguntarse si podemos organizar mejor la economía y la sociedad.
Eso no significa adoptar automáticamente las posiciones de los jóvenes indios, de la izquierda india o de ninguna organización política.
El Perú necesita una conversación generacional
Quizá la discusión que debemos tener jóvenes, familias, universidades, trabajadores y toda la sociedad peruana sea mucho más grande:
¿Un país que continúa dependiendo fundamentalmente de materias primas? ¿O un país capaz de producir tecnología, ciencia e industria?
¿Un país donde la educación depende principalmente de cuánto puede pagar cada familia? ¿O uno donde la educación pública vuelva a ser un gran instrumento de movilidad social?
¿Un país donde cada persona deba resolver individualmente todos sus problemas? ¿O una sociedad donde existan derechos y seguridades básicas que permitan a cada persona desarrollar su propio proyecto de vida?
La pregunta más importante
La experiencia india no debe servir para copiar movimientos ni consignas. Debe servirnos para hacer preguntas sobre nosotros mismos.
Responder seriamente esa pregunta probablemente sea uno de los grandes desafíos políticos, económicos y sociales de nuestra época.
Y quizá allí empiece una discusión que el Perú necesita:
No solamente cómo crecer más, sino cómo construir una sociedad donde crecer signifique también vivir mejor.