DECLARACIÓN FIRME EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA DE VENEZUELA Y DE LOS PUEBLOS
¡Quienes callan ante la guerra económica, las sanciones criminales y el bloqueo imperial contra Venezuela son cómplices de la opresión! y de los relatos neofascistas y ultraderechistas.
Quien no exige el cese inmediato de las agresiones contra el pueblo venezolano, quien no lucha por la eliminación de las sanciones ilegales y quien no defiende la soberanía de Venezuela bajo el gobierno del Presidente Maduro, está traicionando la causa de los pueblos libres.
Quien sigue sosteniendo la ilegitimidad o sesgo autoritario del Gobierno de Maduro es cómplice de la narrativa destructiva de los fachos que alienta la administración norteamericana.
La neutralidad frente al ataque imperial es complicidad. Quien no alza la voz contra la dominación extranjera, quien no denuncia la agresión financiera y robos de los recursos de Venezuela, quien no se solidariza con la resistencia bolivariana, está —tácita o explícitamente— sometiéndose a las reglas del imperio y alentando mas agresiones contra Cuba, Bolivia y Nicaragua.
Apoyar a Venezuela es defender la autodeterminación de los pueblos, es seguir el ejemplo de Cuba, Nicaragua y Bolivia en su lucha anticolonial. Es rechazar la sumisión al poder global y construir caminos propios, sin injerencias.
Los líderes que en campaña ocultan su apoyo a Venezuela, que fingen neutralidad o que se esconden tras falsas democracias, son servidores camuflados del imperialismo. No hay término medio: o se está con los pueblos soberanos o se está del lado de los opresores.
¡Quien no está con Venezuela, su pueblo y su gobierno, está con el imperio!
¡Quien no lucha contra las sanciones, legitima el crimen contra un pueblo digno!
¡La solidaridad con Venezuela es la línea que divide a los revolucionarios de los lacayos del poder global!
Venezuela no está sola. Los pueblos libres seguiremos combatiendo hasta derrotar toda forma de dominación imperial.
¡Patria libre o nada!
¡Viva la soberanía de los pueblos!
¡Abajo el bloqueo y las sanciones criminales!
PORQUE VENEZUELA ES EL EPICENTRO DE LA SOLIDARIDAD
La solidaridad con Venezuela se presenta como un imperativo ético y una estrategia política fundamental para la emancipación de toda América Latina. La defensa de su soberanía es la defensa de un modelo alternativo de desarrollo que busca justicia social, redistribución de la riqueza y una mayor equidad y un camino al socialismo. Este esfuerzo común de los países soberanistas no solo busca la estabilidad de Venezuela; es una lucha por el futuro de todos los pueblos de América. Al recuperar sus recursos y reivindicar sus derechos, los países latinoamericanos pueden contribuir a la debacle del imperio que ha sometido a la región durante siglos. Esta es la tarea que nos convoca: unirnos en un mismo clamor de justicia, respeto y autonomía, con Venezuela a la vanguardia de este movimiento.
Las agendas políticas de las organizaciones políticas y sociales de la región deben condenar la guerra desatada contra Venezuela y su pueblo. Cualquier líder político y social que no defienda la causa de Venezuela, su soberanía y su derecho a existir como nación independiente, debe ser cuestionado. La base de una política verdaderamente revolucionaria debe estar en la defensa de la soberanía y en el apoyo a países hermanos que luchan contra la opresión y la injerencia extranjera.
La Importancia de la Solidaridad y el Apoyo a Venezuela en Nuestra América y en el Mundo
En el contexto geopolítico contemporáneo, Venezuela se erige como un símbolo de resistencia frente a las intervenciones imperiales que han marcado la historia de América Latina. La importancia de la solidaridad y el apoyo hacia este país, tanto desde dentro como desde fuera de sus fronteras, se hace evidente en la medida en que su estabilidad y soberanía representan un bastión para la independencia de toda la región. Desde la época colonial, América Latina ha enfrentado el embate de potencias extranjeras que han intentado despojar a los pueblos de sus recursos y de sus derechos. En la actualidad, la situación de Venezuela, que se encuentra en la mira del imperio estadounidense, pone de manifiesto la necesidad urgente de unificar esfuerzos diplomáticos y populares en apoyo a su resistencia.
Venezuela como Blanco del Imperio
En los últimos años, Venezuela ha sido objeto de sanciones y bloqueos económicos que buscan desestabilizar su gobierno y, a la vez, su modelo de desarrollo. Sin embargo, la agresión imperial no se limita únicamente a sanciones económicas; se ha evidenciado también en intentos de intervención militar y campañas de desestabilización que buscan socavar los cimientos del gobierno de Nicolás Maduro. En este sentido, Venezuela se ha convertido en un campo de batalla simbólico y literal, donde el imperio busca frenar el avance de los movimientos soberanistas y de izquierda en América Latina.
La Representación de la Soberanía
La defensa de la soberanía de Venezuela es crucial no solo para su propia estabilidad, sino también para el fortalecimiento de los movimientos independentistas en países como Cuba, Nicaragua y Bolivia. Desde la integración a asociaciones como ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), Venezuela ha procurado articular un bloque regional que promueva la cooperación y la solidaridad entre naciones soberanas. Esta resistencia es fundamental en el contexto de un resurgimiento del pensamiento crítico antiimperialista que recuerda las luchas independentistas del siglo XIX.
La historia de América Latina está llena de episodios donde los pueblos se han levantado en defensa de su autonomía. Hoy, la situación en Venezuela se articula con esa lucha histórica, convirtiéndose en un ejemplo de que la defensa de la soberanía nacional es una tarea continua, que trasciende generaciones y fronteras. La legitimidad del gobierno bolivariano, a pesar de las adversidades, refuerza la esperanza de que otros países pueden seguir su huella en la búsqueda de un desarrollo soberano y equitativo.
La Solidaridad como Eje Central La solidaridad con Venezuela no es solamente un acto de apoyo moral, sino una herramienta necesaria para fortalecer la lucha de todos los países que anhelan un futuro libre de la dominación imperial. Esto se debe a que el éxito de la resistencia venezolana podría inspirar a otros movimientos populares en América Latina, permitiendo que los pueblos ejerzan un control más directo sobre sus recursos naturales y su desarrollo