First Republic, la siguiente ficha de dominó de una cadena en caída libre

La sociedad estadounidense está en alerta nuevamente tras una réplica de lo ya sucedido el pasado mes de marzo en el sector bancario. Después de las recientes quiebras de SVB y Signature Bank, ahora parecía que le tocaba el turno a First Republic, como si de fichas dominó se tratara. Sin embargo, la gigante entidad bancaria JPMorgan no ha desaprovechado la oportunidad de ponerse la capa de super héroe y ha decidido “salvaguardar” el sistema financiero mediante su compra. Una compra que ha costado unos 10.600[1] millones de dólares teniendo en cuenta que First Republic estaba valorada antes de esta crisis en alrededor de 60.000 millones de dólares[2]. Además, las posibles pérdidas derivadas de esta compra se repartirán entre la compradora y el FDIC -la Corporación Federal de Seguro de Depósitos-, vamos, un win-win absoluto para ésta; mejora su imagen y engrosa sus cuentas mediante la absorción de una entidad con más de 84 sucursales.
Obviamente, esto no podía acabar aquí. Esta semana tanto PacWest como Western Alliance han sufrido una montaña rusa bursátil; el jueves bajaron más de un 35% sus acciones y el viernes han subido un 80% y un 40%, respectivamente. Aparte de las pérdidas sufridas con las carteras de bonos como ha pasado con muchos otros bancos, también parece contribuir a la desconfianza el hecho de ciertos rumores sobre posibles ventas[3].
Pero seamos claros, nada de estos conceptos financieros o bursátiles importa; la ficha de dominó perteneciente a First Republic ha caído y está buscando a qué otra ficha pasarle el relevo. En un sistema bancario basado en la confianza de los depositantes de que su dinero siga ahí -aunque no lo esté-, lo único que importa es la capacidad de estas entidades de recobrar la fe de sus depositantes por cualquier método posible. En la réplica anterior del mes de marzo, la confianza se recuperó -momentáneamente- sólo gracias a la mágica máquina de dinero de la Reserva Federal[4] y al FDIC.
Con lo ocurrido esta semana, se vuelve a demostrar que el sistema bancario actual es un castillo sobre arena. A simple vista, parece estable y sólido, pero en realidad es frágil y vulnerable a cualquier golpe de viento. La desvinculación de la moneda de cualquier respaldo tangible como el oro a través de la ruptura de los Acuerdos de Bretton Woods en 1971 ha sido una de las principales razones de esta fragilidad. Y esto ocurre porque cuando la moneda estaba respaldada por el oro, existía un límite en la cantidad de dinero que los bancos podían prestar, ya que solo podían prestar el dinero que tenían en sus depósitos de oro. Pero ahora, sin ese respaldo tangible, los bancos pueden crear dinero prácticamente de la nada y prestarlo sin límites. La creación de dinero de esta manera ha llevado a una especulación financiera desenfrenada y una enorme burbuja de deuda que puede explotar en cualquier momento. Mientras tanto, las entidades bancarias actúan como auténticos casinos financieros, apostando con el dinero de sus clientes en lugar de utilizarlo de manera más estratégica según las necesidades de la gente.
En este contexto, se han creado las condiciones idóneas para que el mejor especulador sea el ganador del juego, lo que en un capitalismo voraz dé lugar a una concentración bancaria cada vez mayor. El mejor ejemplo lo tenemos en la gigante sociedad nombrada al inicio; JPMorgan, cuya fortuna la ha construido ayudada de sus numerosas adquisiciones, varias de ellas aprovechándose de las crisis económicas, como pasó con Bear Stearns o Washington Mutual en la crisis del 2008. Esto significa que unos pocos bancos como éste tienen un control cada vez mayor sobre la economía en su conjunto. Los bancos más grandes son too big to fail y, en caso de una crisis financiera, el Banco Central de turno se verá obligado a rescatarlos para evitar que colapsen y causen una catástrofe económica causada por ellos mismos.
Así que no nos equivoquemos, por mucho que los personajes políticos llamen a la calma, la cosa no va a terminar ni mucho menos aquí; es más, acaba de empezar. Ya pasó con Biden[5] el pasado mes de marzo y ha vuelto a ocurrir esta semana de mayo con Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, asegurando que “las condiciones del sistema financiero han mejorado»[6]. Si la historia algo nos demuestra es que cuanto más se llama a la tranquilidad desde arriba, precisamente es cuando uno se debe poner en lo peor.
[1] https://elpais.com/economia/2023-05-01/jpmorgan-compra-el-first-republic-bank-tras-ser-rescatado-por-las-autoridades-de-ee-uu.html
[2] https://es.marketscreener.com/cotizacion/accion/FIRST-REPUBLIC-BANK-6971337/
[3] https://www.bloomberg.com/news/articles/2023-05-03/pacwest-said-to-weigh-strategic-options-including-possible-sale
[4] https://www.federalreserve.gov/monetarypolicy/bank-term-funding-program.htm
[5] https://www.dw.com/es/biden-estadounidenses-pueden-tener-confianza-en-el-sistema-bancario/a-64971943
[6] https://dirigentesdigital.com/funds-markets/bolsas-y-mercados/la-fed-sube-los-tipos-en-25-p-b-y-powell-senala-que-las-condiciones-de-la-banca-han-mejorado
Fuente: https://insurgente.org/first-republic-la-siguiente-ficha-de-domino-de-una-cadena-en-caida-libre/