4 décadas de autoridades de gobierno “elegidos por los electores” que terminan siendo coimeros y facilitando a mafias empresariales robar la caja fiscal. Y le llaman democracia donde gana el que más engaña y más dinero pone…y de quien sea, UNA DEMOCRACIA FALLIDA. Las comunidades aimaras y quechuas del sur insurgieron porque su voluntad había sido traicionada por una minoría, en el fondo cuestionaban la traición a su voto. No creen ya en la democracia electoral que es en verdad una tiranía intolerable en cualquier base territorial donde funciona la elección de autoridades en base a la experiencia, confianza, moral donde los elegidos respetan la mayoría y actúan mas que como representantes como voceros, la voz de los elegidos. Este es el camino que abre la insurgencia para una nueva democracia en el país.