EEUU: «LA PAZ CON LA FUERZA»

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« La paz no se puede mantener por la fuerza; sólo se puede lograr mediante la comprensión »

Jorge Perazzo

La afirmación «la paz se consigue con la fuerza» es una narrativa que ha sido instrumentalizada a lo largo de la historia para justificar políticas militaristas, imperialistas y autoritarias. Su crítica requiere analizar sus raíces históricas, filosóficas y políticas, así como sus implicaciones en el contexto actual de la administración estadounidense.

¿Por qué resurge esta narrativa en EE.UU.? No e nueva tampoco: Doctrina del Destino Manifiesto (EE.UU. siglo XIX): justificó la expansión territorial estadounidense mediante guerras contra pueblos indígenas y México, bajo el argumento de «civilizar» y «pacificar».

La administración actual (incluyendo al Pentágono y figuras como el ex-secretario de Defensa Lloyd Austin ha retomado este discurso par legitimar el intervencionismo.  Bajo el pretexto de «luchar contra amenazas» (China, Rusia, terrorismo, narcotráfico), se justifica mantener bases en 80 países. 

Se vincula la «paz» a la superioridad militar estadounidense, ignorando que el 70% de los conflictos actuales son guerras internas (Siria, Yemen) exacerbadas por ventas de armas o intervenciones extranjeras. 

La retórica de «paz por la fuerza» apunta a contener a potencias rivales (ej: acusaciones contra China en el Mar del Sur), asegurando la hegemonía de EE.UU. en un mundo multipolar y unifica a la población bajo un enemigo externo.

Politizar la seguridad permite desviar atención de crisis internas (desigualdad, racismo) y unificar a la población bajo un enemigo externo.

La PAZ basada en la fuerza es una contradicción ética y práctica. Como los 200 años de la llamada «pax» de Ka era Romana después del expansionismo desatado basado violencia y sometimientos.  En su momento, los anglosajones practicaron los mismos conceptos «pax» Británica aunque no le duró ni 100 años.

Trump retoma la prédica Romana y Británica. Paz con expansión, alineando a sus aliados neoliberales por las buenas o por las malas» bajo su batuta. Una Paz negativa: «Ausencia de guerra» (lograda con fuerza), pero sin justicia social, sin solución de las causas estructurales del conflicto (pobreza, discriminación). 

¿Qué éxito tendrá al imponer la paz de este modo? Lo más probable es que logre éxito poniendo bajo su férula a todos sus aliados occidentales: Europa, Canadá y algunos países de América y Asia. Hegemonizar el bloque pro-imperial eliminando algunas contradicciones y enfoques que subsisten en su interior: sobre: medio oriente, Ucrania, Rusia. Un alineamiento en torno a estos proyectos garantiza que todos trabajen al unísono lo que le permitirá a Estados Unidos encarar el reto histórico, casi existencial, de derrotar a China y a los BRICS asegurando la hegemonía de EE.UU. en un mundo multipolar prácticamente ya aceptado.

La idea de que «la paz se consigue con la fuerza» no es solo una falacia histórica, sino un discurso peligroso que deshumaniza al «enemigo», justificando crímenes de guerra, perpetúa ciclos de violencia, como muestran Afganistán o Palestina, debilita instituciones internacionales (ONU, Corte Penal Internacional), sustituyendo el diálogo por la imposición. 

Y genera comportamiento similar a nivel doméstico en el mismo EEUU pero sobre todo en los paises dependientes de EEUU justificando represiones violentas, crímenes de estado con inmunidad, etcétera

La verdadera paz requiere justicia social, diálogo y reparación histórica, no tanques ni drones. Como dijo el poeta Bertolt Brecht: «¿De qué sirve la paz si se basa en la sangre de los inocentes?».

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