CIENCIA Y POLITICA

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La gestión del conocimiento es hacer política por otros medios

EDITORIAL DE LA REVISTA

En esta perspectiva histórica, es crucial reflexionar sobre el significado de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) para los peruanos, y cómo se relacionan con nuestra soberanía y futuro. ¿Puede la racionalidad económica impuesta por la globalización llevarnos al desarrollo por sí sola? ¿Qué tipo de conocimiento necesitamos para sostener nuestros sistemas productivos, sociales y ambientales?

Desafortunadamente, académicos, políticos y empresarios en el Perú no están abordando adecuadamente estas preguntas. La baja calidad y falta de relevancia en la investigación, el desarrollo experimental y la innovación explican en gran parte nuestra limitada producción de conocimiento, patentes y valor agregado en las exportaciones. Esta situación refuerza nuestra extrema dependencia tecnológica y un modelo económico basado en productos primarios.

El desarrollo del país implica una gestión del conocimiento que considere nuestras características regionales, pluriculturales, y multiétnicas, así como nuestra extraordinaria biodiversidad y variedad de pisos ecológicos. La falta de congruencia entre estas características y las políticas implementadas nos ha llevado a mantener bajos índices de innovación y competitividad global.

Superar este desafío requiere acciones concretas en planeamiento, capacitación, infraestructura e institucionalidad para adaptarse a los cambios globales en la tecnociencia y lograr resultados macroeconómicos favorables junto con un desarrollo humano sostenible. Es necesario un incremento significativo en la inversión en ciencia, tecnología e innovación, que actualmente es solo el 0.15% del PBI, en comparación con el 0.7% de Chile.

El reconocimiento de que el desarrollo y la gestión del conocimiento están intrínsecamente ligados y representan una opción estratégica que debemos asumir, nos exige impulsar alianzas entre instituciones generadoras de conocimiento, empresas y gobiernos para transformar las condiciones que afectan la seguridad alimentaria, energética, ambiental y la soberanía nacional, sobre todo en un contexto globalizado que presenta desafíos significativos.

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