LA COARTADA DE LAS FACULTADES EXCEPCIONALES

Spread the love

Una medida que desenmascara la incapacidad gubernamental y fortalece el autoritarismo fujimorista

FACULTADES EXCEPCIONALES: LA COARTADA DE LA INCAPACIDAD Y EL ENSAYO GENERAL DE LA DICTADURA

No nos engañemos. Lo que Keiko Fujimori ha pedido al Congreso no es una delegación legislativa. Es un asalto. Es la confesión pública y cínica de tres verdades que el fujimorismo quiere ocultar bajo el grito de “¡me obstruyen!”.

Primero: Es una afrenta y un intento de castración del Congreso.

Pedir facultades excepcionales cuando se tiene mayoría en el Senado es ridiculizar al propio Parlamento. Es decirle al país: el Congreso no sirve, estorba, por eso hay que cerrarlo de facto, vaciarlo de contenido y reemplazarlo por el capricho de una sola persona. No es eficiencia legislativa, es desprecio por la deliberación. Quieren un Congreso de adorno, mientras el poder real se concentra en un escritorio.

La mentira de la obstrucción

¿Obstrucción? Mentira. Tienen los votos. Tienen la mesa. Tienen las comisiones. Si no legislan es porque no pueden, no porque no los dejen. La obstrucción es el cuento que siempre usa el autoritarismo para justificar su vocación de mandar sin control.

Segundo: Es la reaparición descarnada de la concepción absolutista del poder.

Esto no es nuevo. Esto lo hemos visto. Es el modelo que gobernó el Perú desde 2016, cuando desde el Congreso manejaron el país a su antojo, haciendo y deshaciendo leyes, mandando títeres a Palacio de Gobierno, poniendo y sacando presidentes, sin obstáculos, sin limitaciones, sin contrapesos. Gobernaron sin haber ganado la elección presidencial.

Hoy quieren perfeccionar el método. Ya no necesitan mandar títeres a Palacio. Quieren gobernar directamente desde Palacio como si fuera el Congreso, y desde el Congreso como si fuera Palacio. Todo concentrado, todo controlado, todo bajo un solo mando. Es el absolutismo en su estado puro.

Tercero: Es la prueba irrefutable de su incapacidad y de su incompetencia para gobernar.

Si tuvieran una idea clara de país, si tuvieran un plan, si tuvieran cuadros técnicos, presentarían cinco, diez, veinte proyectos de ley concretos, específicos, urgentes. Lo que todos los peruanos piden a gritos: seguridad, salud, reactivación, lucha frontal contra la corrupción. Con la mayoría que ostentan, lo aprobarían en una o dos sesiones.

¿Por qué no lo hacen? Porque no pueden. Porque no saben.

Y aquí viene lo más grave: el Poder Ejecutivo ya tiene todas las herramientas para actuar. Tiene decretos supremos, decretos de urgencia, resoluciones ministeriales, capacidad de reorganizar ministerios, de purgar a los elementos corruptos que pululan en cada sector, de separar a los operadores negativos que ellos mismos enquistaron. No necesitan una ley nueva para limpiar la casa. Necesitan lo que no tienen: capacidad de gestión, honestidad y cuadros idóneos.

Lo que vemos es un gabinete de ministros incapaces, una presidenta sin visión de gobierno, sin norte, sin una pizca de estadista. ¿Cómo van a administrar el Estado si no pueden administrar ni sus propias bancadas?

Por eso piden facultades excepcionales. Para ocultar que con las facultades ordinarias, con la poderosísima maquinaria de la administración pública en sus manos, han fracasado estrepitosamente.

El trasfondo: Un gobierno nacido de la manipulación virtual

No olvidemos el origen. Este gobierno no nació de un debate de ideas. Nació de la manipulación virtual, de la desinformación masiva, de la penetración electrónica en la conciencia de la gente. Esa es la matriz. Y quieren seguir con el mismo método: mandar sin consulta, ordenar por antojo, firmar acuerdos inconstitucionales y entreguistas con Estados Unidos a espaldas del pueblo, y ahora dar esta raya más al tigre: facultades sin control.

Todos los periodos anteriores manejados en su mayoría por Fuerza Popular han generado destrozos en todos los ámbitos del país. Destruyeron la reforma política, la reforma universitaria, la lucha anticorrupción. Dejaron un Estado en ruinas. Y ahora, frente a las ruinas que ellos mismos crearon, nos dicen que necesitan más poder para arreglarlo.

Es una irresponsabilidad histórica darles facultades extraordinarias a quienes ya han demostrado que con el poder ordinario destruyen.— El costo del poder sin límites

No es gobernabilidad lo que buscan. Es impunidad. No es eficiencia lo que piden. Es poder absoluto para no rendir cuentas.

El Perú no necesita un dictador con lapicero. Necesita un gobierno capaz de usar las herramientas que ya tiene. Y si no puede, que se vaya.
Firma del autor
#Fujimorismo #FacultadesExcepcionales #Dictadura

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *