Aliado pero en lo militar, servir a la estrategia USA y particularmente a la camarilla inmoral de Trump.

⚖ Análisis político
Marco Rubio en el Perú:
una visita militar al servicio de la estrategia de Estados Unidos
Los acuerdos, su costo en soberanía y el intento de arrancar al Perú del motor del desarrollo mundial.
I El balance real: una visita de seguridad de EE. UU., no de cooperación con el Perú
La visita del secretario de Estado Marco Rubio al Perú (9 y 10 de septiembre de 2026) no fue una visita diplomática ni una gira de cooperación. Fue, en los hechos, una operación de carácter militar y estratégico, diseñada para avanzar los intereses de seguridad de Estados Unidos en Sudamérica. Que el principal anuncio haya sido el ingreso del Perú al «Escudo de las Américas», y no un solo alivio arancelario, ni un solo compromiso de industrialización ni un solo acuerdo de desarrollo contra la extrema pobreza y la precarización, lo dice todo.
Basta ordenar los resultados para ver de qué se trató realmente:
| Tema | Resultado | ¿A quién sirve? |
|---|---|---|
| Escudo de las Américas | Subordinación de inteligencia y seguridad | A Washington |
| Cooperación militar | Aliado extra-OTAN, F-16, Base Naval del Callao | A Washington |
| Policía y narcotráfico | Mayor presencia de DEA, FBI y HSI | A Washington |
| IA y espacio | Acuerdos que atan al Perú a la estrategia tecnológica de EE. UU. | A Washington |
| El Niño | Un buque hospital recién en febrero de 2027 | Paliativo tardío y condicionado |
| Aranceles | Nada: sigue «en negociación» | Golpe directo a los exportadores peruanos |
| Industria y desarrollo | Nada: no existió en la agenda | Al Perú se le negó lo único que pedía |
Cinco de los grandes ejes de la visita son de seguridad, defensa, inteligencia y control policial. El Perú no recibió nada sustantivo. Entregó, en cambio, posición estratégica, compromisos de inteligencia y un alineamiento geopolítico contra su principal socio comercial.
II Acuerdo por acuerdo: qué recibió Estados Unidos
1. El «Escudo de las Américas»: la inteligencia peruana entra a la arquitectura de seguridad de EE. UU.
El principal «resultado» de la visita es la incorporación del Perú a una coalición impulsada y dirigida por Washington. Se habla de «intercambio de inteligencia» y «acciones conjuntas», pero las preguntas decisivas quedan sin respuesta: ¿qué información entrega el Perú?, ¿quién la usa?, ¿bajo qué legislación?, ¿con qué control del Congreso y de la ciudadanía? Un esquema donde la inteligencia nacional fluye hacia una coalición comandada por una potencia extranjera es, en la práctica, la subordinación del sistema de seguridad peruano a intereses que no son los nuestros.
2. La condición de «aliado importante extra-OTAN»: el marco legal de la subordinación militar
La visita consolidó una designación otorgada en enero de 2026. Este estatus no es un honor: es el instrumento jurídico que integra a las Fuerzas Armadas peruanas a la lógica estratégica estadounidense. No responde a ninguna doctrina de defensa nacional peruana; responde a la necesidad de Washington de contar con países alineados en una región que considera su «patio trasero».
3. La Base Naval del Callao: la puerta de entrada al corazón de la defensa marítima peruana
Se avanza una operación de aproximadamente US$ 1,500 millones con participación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. en infraestructura de la Base Naval. Esto no es una obra cualquiera: es infraestructura estratégica del Estado peruano, el corazón de nuestra defensa marítima, en el litoral donde China ha desarrollado Chancay, su gran apuesta portuaria regional. La coincidencia no es casual: es geoestrategia pura.
4. F-16, aviones King Air y financiamiento militar: dependencia armamentística
Dos aeronaves King Air 360ER, un paquete de US$ 35 millones y US$ 20 millones para el programa F-16. Cada dólar de «cooperación» militar ata a las Fuerzas Armadas peruanas a repuestos, software, capacitación y mantenimiento estadounidenses.
La dependencia militar no es soberanía: es la forma más profunda de subordinación, porque compromete la capacidad operativa misma de la institución encargada de defenderla.
5. DEA, FBI, HSI: la seguridad interna peruana bajo coordinación extranjera
El eje policial de la visita profundiza la acción de agencias estadounidenses en territorio nacional. El combate al crimen organizado es una necesidad real del pueblo peruano, pero hay una diferencia entre cooperación internacional y que la Policía Nacional y los organismos de inteligencia terminen operando dentro de una agenda definida en Washington.
6. IA, espacio y energía nuclear: soberanía tecnológica cedida
El memorando de inteligencia artificial, la incorporación al Space Catalyst Partnership y la intención de un acuerdo de energía nuclear civil atan al Perú a la infraestructura tecnológica y espacial de EE. UU. La pregunta clave: ¿quién controla la infraestructura, los datos y las capacidades generadas? Si el Perú solo consume tecnología extranjera, cambia la dependencia económica por una dependencia aún más peligrosa: la tecnológica.
7. El Niño: cooperación humanitaria como vitrina
Lo único «humano» de la agenda es la promesa de cooperación ante un eventual Fenómeno El Niño, con el buque hospital USNS Comfort llegando recién en febrero de 2027. Un paliativo tardío, mediático y condicionado, que además sirve de puerta de entrada para ampliar la presencia militar estadounidense en la costa norte.
III Lo que no se tocó: donde más duele al Perú
Aquí está el escándalo silencioso de esta visita.
- Los aranceles siguen intactos. Arándanos, uvas, paltas y textiles peruanos siguen golpeados, y el propio ministro de Comercio tuvo que reconocer después de la visita que el tema sigue «bajo negociación». El Perú pidió lo único que le urgía —alivio arancelario— y se fue con las manos vacías.
- El arancel más fuerte, el que grava el cobre procesado, que golpea a nuestra fundición y refinación —el único camino real de industrialización minera que tiene el país— ni siquiera se mencionó. Es el arancel que más duele al Perú porque castiga exactamente lo que necesitamos: dejar de exportar materia prima y empezar a exportar valor agregado.
- El 12% que castiga a nuestros productos agroindustriales y exportadores sigue vigente, sin ninguna corrección.
- Nada sobre los enclaves mineros, nada sobre generar industria, nada sobre cadenas de valor. Lo único minero fue un simbólico aporte de US$ 5 millones de la DFC a un sector que exporta miles de millones, y un memorando de minerales críticos cuyo objetivo declarado es asegurarle a la industria estadounidense suministros que no dependan de China. Es decir: nuestros minerales para la industria de ellos, no para la nuestra.
El contraste es revelador: mientras en Colombia la gira de Rubio firmó memorandos sobre minerales y energía, en el Perú lo que se firmó fue seguridad y subordinación.
Para Washington, el Perú no es socio económico: es pieza militar.
IV El objetivo de fondo: arrancar al Perú de China y de los BRICS
Esta visita no puede entenderse sin la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China. Los hechos son contundentes:
- China es el principal socio comercial del Perú y el comercio bilateral creció 35% en el primer semestre de 2026, superando ampliamente el intercambio con Estados Unidos.
- Mientras eso ocurre, EE. UU. busca contener la presencia china en minería, infraestructura, energía y puertos de América del Sur.
- La incorporación al «Escudo de las Américas», el estatus extra-OTAN y la cooperación militar son los instrumentos para alinear al Perú con el bando estadounidense en esa confrontación.
Es decir: se está usando al Perú como pieza de una guerra comercial y estratégica que no es la nuestra, con el riesgo de represalias y costos para nuestras exportaciones y para la inversión que ha dinamizado nuestra economía. Es significativo que, en esos mismos días, el Perú cerraba negociaciones comerciales con la India: el país tenía una dinámica natural con el mundo que sí crece. La visita de Rubio viene exactamente a quebrar esa dinámica.
La idea de fondo es simple y grave: alejar al Perú de China y de los países del BRICS —el motor del desarrollo mundial— para atarlo a un bloque que ofrece armas y vigilancia, pero ni aranceles justos, ni industria, ni desarrollo.
V El costo en soberanía: qué se quiebra con estos acuerdos
- Fuerzas Armadas subordinadas a una estrategia militar definida en Washington, con dependencia de armamento, inteligencia y doctrina.
- Inteligencia nacional fuera de control democrático, fluyendo hacia una coalición extranjera sin reglas públicas conocidas.
- Infraestructura estratégica (Base Naval del Callao) negociada con participación de un ejército extranjero.
- Seguridad interna progresivamente coordinada con agencias de otro Estado.
- Política exterior secuestrada: el Perú deja de relacionarse con el mundo según su interés y pasa a un rol subordinado en la confrontación de otros.
Cambiar de comprador de materias primas —de China a Estados Unidos— no es desarrollo. Es repetir, ahora con desventaja, el papel histórico de proveedor de minerales que EE. UU. necesita para su propia industria y su propia guerra tecnológica.
VI Condenar la visita, repudiar los acuerdos, alertar al país
La visita de Marco Rubio al Perú fue una visita de carácter militar y estratégico, al servicio de la seguridad y de los intereses de Estados Unidos, no de los peruanos. Cada acuerdo importante firmado o impulsado apunta en la misma dirección: subordinar nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía y nuestra inteligencia a la estrategia de Washington, mientras no se resuelve ni un arancel, ni se discute un solo proyecto de industrialización, y se pone en riesgo la relación comercial que más ha dinamizado nuestra economía.
Por eso decimos con claridad:
- CONDENAMOS esta visita como un instrumento de subordinación militar y estratégica del Perú.
- REPUDIAMOS los acuerdos de seguridad, inteligencia y defensa que atan al país a la confrontación de otros.
- ALERTAMOS a la población: se está comprometiendo la soberanía nacional y se está intentando quebrar el vínculo del Perú con el bloque de países que hoy dinamiza el desarrollo mundial, sin recibir absolutamente nada a cambio.
No es cooperación: es sumisión.
Y la sumisión se paga con soberanía, con empleo, con desarrollo y con futuro.
«El Perú debe cooperar con todos, depender de ninguno y decidir siempre desde su propio interés nacional.»