Jorge Perazzo
Ante la pérdida tecnológica y militar de EEUU reacciona Trump aferrándose a mantener el dólar como importante herramienta de dominación.

La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles del 100% a los países del BRICS si estos reducen su dependencia del dólar refleja una preocupación geopolítica y económica muy profunda, que confirma la percepción de que el bloque soberanista emergente representa un desafío significativo a la hegemonía estadounidense.
El frontal choque entre la globalización y los movimientos soberanistas, entre el imperialismo y los países dominados tiene un episodio nuevo con la presencia de Trump y con características específicas «Hacer grande a EEUU otra vez» (MAGA) destinado a recuperar su capacidad económica tecnológica y militar perdida frente a los BRICS. Este movimiento no solo expresa una ardorosa e implacable reacción defensiva de Estados Unidos ante la pérdida de control financiero global, sino que también evidencia el ascenso de un modelo alternativo de cooperación internacional liderado por los BRICS. Vemos:
El desafío a la hegemonía del dólar y la autonomía económica
Los BRICS han impulsado activamente la desdolarización del comercio global mediante acuerdos bilaterales en monedas locales (como el yuan chino y el rublo ruso) y la exploración de sistemas financieros alternativos, como el «BRICS Bridge», una plataforma blockchain para transacciones que busca competir con el sistema SWIFT controlado por Occidente . Esta estrategia reduce la influencia del dólar, que pasó de representar el 72% de las reservas globales en 2002 al 58% en 2024 . Trump ha calificado estas iniciativas como una amenaza existencial, advirtiendo que impondrá aranceles del 100% si los BRICS desarrollan una moneda común o promueven alternativas al dólar . Este enfoque coercitivo revela el temor de Estados Unidos a perder su ventaja geoeconómica, como la capacidad de financiar su deuda a tasas bajas gracias al estatus del dólar como moneda de reserva global.
El empuje tecnológico y la cooperación sur-sur
El bloque BRICS no solo cuestiona el orden financiero, sino que también promueve autonomía tecnológica y desarrollo compartido. Por ejemplo, Rusia ha liderado proyectos como el sistema de pagos digitales basado en blockchain, mientras que China expande el uso del yuan en transacciones energéticas con países como Arabia Saudita . Estas iniciativas buscan reducir la dependencia de tecnologías y sistemas occidentales, fomentando una cooperación horizontal entre países emergentes. Trump ha interpretado esto como un intento de «socavar» la influencia estadounidense, utilizando los aranceles como herramienta para frenar la integración económica del bloque.
Respuestas de los BRICS: Soberanía y reciprocidad
Los líderes del BRICS han rechazado las amenazas de Trump, subrayando su derecho a la soberanía económica. El presidente brasileño Lula da Silva advirtió que Brasil aplicará medidas recíprocas si Estados Unidos impone aranceles, defendiendo el derecho del bloque a sustituir el dólar en transacciones financieras . China, por su parte, ha señalado que una guerra comercial perjudicaría a todas las economías, pero continúa fortaleciendo el yuan en acuerdos internacionales . Estas respuestas reflejan una unidad estratégica frente a las presiones externas, consolidando al BRICS como un contrapeso al unilateralismo estadounidense.
Implicaciones para el orden global: Hacia un mundo multipolar
La amenaza de Trump confirma que el unilateralismo estadounidense está en declive. El BRICS, que ahora incluye a once miembros plenos (como Irán, Egipto y Emiratos Árabes Unidos) y nueve socios, representa el 40% de la población mundial y un PIB combinado mayor que el del G7 . Su enfoque en la complementariedad económica y la creación de instituciones paralelas (aunque no formales) desafía la narrativa de un mundo centrado en Occidente. Como señaló Ariela Ruiz Caro, investigadora de Conades, estas dinámicas no son ideológicas, sino una respuesta a realidades económicas que exigen cambios estructurales .
El límite del poder blando estadounidense
La estrategia de Trump de usar aranceles como «herramienta de negociación» evidencia la crisis del soft power (poder blando) de Estados Unidos. En lugar de competir mediante innovación o diplomacia, recurre a medidas coercitivas para mantener su influencia. Sin embargo, esto podría acelerar la fragmentación del sistema financiero global, como ya ocurre con la ASEAN, que promueve el uso de monedas locales . Además, la dependencia estadounidense de políticas proteccionistas —como los aranceles a México y Canadá por migración y drogas— muestra debilidades internas, como el déficit fiscal (7.5% del PIB en 2023) y una deuda pública del 120% del PIB.
Un nuevo paradigma civilizatorio
La reacción de Trump no es solo una táctica comercial, sino un síntoma de la transición hacia un orden multipolar. Los BRICS encarnan un modelo basado en la cooperación transparente, la reciprocidad y la autodeterminación, principios que contrastan con el histórico dominio imperial de Estados Unidos. Al priorizar acuerdos en monedas locales y sistemas financieros inclusivos, el bloque no solo busca autonomía, sino también redefinir las reglas globales hacia un sistema más equitativo . Como afirmó Lula: «Trump fue elegido para gobernar Estados Unidos; yo, para gobernar Brasil» . Esta declaración sintetiza el espíritu de un mundo donde la hegemonía unilateral cede paso a la diversidad de proyectos soberanos.
