Por Serfín Mondragón Juárez.

T. Carlson, periodista estadounidense denuncia la política guerrerista de Donald Trump.
El periodista estadounidense Tucker Carlson ha denunciado en su cuenta X que “bajo la presión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la administración Trump podría estar a solo unos días de lanzar un ataque nuclear contra irán. el objetivo sería el monte Pickax, en el centro de irán, donde, según la inteligencia israelí, el gobierno iraní ha reanudado su programa de enriquecimiento nuclear… El secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe, también siguen la línea de Netanyahu, al igual que algunos líderes del Partido Demócrata. En una reunión reciente sobre el tema, el expresidente Barack Obama manifestó su oposición al actual acuerdo de paz con Irán que se está redactando en Doha”
Estados Unidos ha recurrido siempre a acusaciones falsas para justificar sus agresiones militares contra países que no someten a sus intereses imperiales. La intervención militar en Afganistán en 2001la justificó bajo el argumento de legítima defensa tras los atentados del 11 de septiembre, luego por objetivos de seguridad nacional y, como último recurso, la defensa de los derechos humanos para proteger a la población civil, especialmente a las mujeres de los talibanes. Veinte años después el ejército norteamericano fue derrotado por el movimiento talibán, abandonaron el país en forma estrepitosa, dejando, en su desesperación, gran cantidad de armamento. La historia se repitió en la guerra con Irak en 2003, justificándola por la existencia de armas de destrucción masiva y los presuntos vínculos de Saddam Hussein con el terrorismo internacional. La invasión a ambos países fue por sus recursos naturales, especialmente el petróleo.
La intervención militar del 3 de enero en Venezuela no fue por la democracia ni por los derechos humanos. Estados Unidos mató y bombardeó por el petróleo. El mismo discurso falso e hipócrita es con su bloqueo genocida contra Cuba. Netanyahu, es un criminal de guerra y ladrón, un personaje anecdótico que terminará en la cárcel, lo que persigue el imperialismo estadounidense es apropiarse de los inmensos recursos petrolíferos y gasíferos, dominar el Golfo Pérsico y tratar de mantener su hegemonía mundial. Irán y los movimientos de resistencia son un obstáculo a sus pretensiones.
“La bomba iraní” funciona como un catalizador político para alcanzar intereses geoestratégicos. Los informes de inteligencia militar como la Dirección de Inteligencia de EE. UU., las agencias de espionaje norteamericanas han reconocido que Irán detuvo su programa estructurado de armas nucleares ( el programa AMAD) en 2003 y a nivel de gobierno había la decisión de no construir un artefacto nuclear. El Organismo Internacional de Energía Atómica (0IEA) ha confirmado reiteradamente que el programa iraní se encontraba bajo salvaguardias y la República Islámica ha mantenido su postura que su programa nuclear tiene fines civiles y energéticos.