TOSCANO: FASCISMO TARDIO HOY

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SUPREMACISMO OCCIDENTAL Y LIBERALISMO: ORIGEN, SIMILITUDES CON EL FASCISMO-¿Se está repitiendo la historia? ¿Afrontamos una farsa equivalente al trágico fascismo del siglo XX?

Alberto Toscano filosofo edito un libro muy ilustrativo (Fascismo tardío: Raza, capitalismo y la política de la crisis (1917) explorando cómo el fascismo, el supremacismo occidental y el liberalismo siguen presentes y se transforman en la actualidad, especialmente en Estados Unidos y Europa. A continuación se presentan las ideas principales de la ultima entrevista ofrecida como introducción a su lectura. Publicación de la Revista «El Salto», edición 79

¿Qué es el “fascismo tardío” y cómo se relaciona con el supremacismo occidental y el liberalismo?

Fascismo tardío es el término usado por Toscano para explicar formas nuevas y adaptadas de fascismo que ya no aparecen igual que en la Alemania o Italia de los años 1930-40, sino que resurgen bajo diferentes estilos y mensajes en las democracias actuales, sobre todo en occidente.

El supremacismo occidental, heredero de siglos de colonialismo y dominio europeo, sigue operando tanto en la cultura como en la política. Hoy se disfraza dentro del discurso “liberal” que se dice defender derechos y democracia, pero en la práctica justifica abusos, exclusión racial y violencia externa, como contra Palestina o migrantes.

Liberalismo y fascismo no son opuestos puros: el texto muestra que muchas veces el liberalismo occidental tolera e incluso promueve violencias coloniales y raciales que, en el fondo, se parecen mucho a lo que condena como “fascista”.

Cómo ha resurgido el fascismo y el supremacismo en la época actual?

El resurgimiento ha ocurrido tras las crisis del capitalismo mundial (desde la caída de Lehman Brothers en 2008), el fracaso de la globalización “feliz” y la aparición de nuevos conflictos y desigualdades sociales y raciales.

Muchos ciudadanos insatisfechos y descontentos ven la extrema derecha y las ideas supremacistas como formas de dar sentido, encontrar identidad o reclamar privilegios, en especial cuando sienten que pierden poder o estatus frente a los cambios del mundo.

Líderes, partidos y movimientos adaptan el discurso: hoy no hablan abiertamente de “fascismo”, pero usan mensajes contra “los otros” (migrantes, minorías, musulmanes, mujeres, disidentes), reclaman la defensa de la nación, el “estilo de vida tradicional” y una fuerte autoridad estatal, justificando incluso la violencia.

¿Por qué no parecen iguales al fascismo clásico y cómo se enmascaran?

Ya no resulta “normal” usar símbolos y palabras de los viejos fascismos, así que las nuevas derechas extremas, supremacistas y autoritarias emplean ideas y tácticas que se mezclan con valores liberales, nacionalistas o hasta tecnocráticos.

El discurso se presenta como “defensa legítima” frente a amenazas (reales o imaginarias) y muchas instituciones y medios lo aceptan o normalizan, aunque los métodos (exclusión, violencia, racismo) sean similares a los fascistas clásicos.

En EEUU, por ejemplo, se vincula con el sionismo más violento, con ideas cristianas nacionalistas radicales, con la defensa de la libertad del capital y de la propiedad privada, con el rechazo de lo “políticamente correcto” y con el uso de tecnología para controlar y vigilar.

En Europa, el fenómeno mezcla miedo al cambio, exaltación de la nación y deseo de conservar privilegios, aunque ya no proponga grandes utopías, sino pequeñas “victorias” identitarias y simbólicas.

¿Por qué puede durar mucho y ser muy violento en esta fase de crisis?

Toscano explica que, aunque Occidente y su supremacismo están en crisis y pierden legitimidad, justamente esa decadencia puede provocar una reacción más dura y violenta para defender lo que sienten que es su “modo de vida” frente a la pérdida de poder.

Las extremas derechas aprovechan el vacío y el cinismo de los centros políticos y de los discursos oficiales, ofreciendo a la gente “salario psicológico” (identidad, pertenencia, superioridad) aunque la realidad material no mejore.

¿Por qué es importante entender esto hoy?

Porque muchos de estos movimientos se presentan como modernos, democráticos o liberadores, pero reproducen formas de explotación, racismo y violencia colonial.
Porque reconocer cómo se enmascaran permite alertar y resistir colectivamente sus avances y construir alternativas más incluyentes, solidarias y antifascistas.

El fascismo de hoy se camufla como defensa legítima, mezcla ideas liberales, tecnológicas y viejas prácticas racistas y excluyentes. Puede no parecer el mismo de antes, pero en tiempos de crisis y decadencia toma fuerza y puede ser muy violento si no se lo enfrenta críticamente y en comunidad.

VER ENSAYO COMPLETO de Alberto Toscano Profesor de la Escuela de Comunicación de la Universidad Simon Fraser y codirector del Centro de Filosofía y Pensamiento Crítico en Goldsmiths.

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Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/alberto-toscano

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