EEUU-ZELENSKY: «Quien cría cuervos, le sacarán los ojos»

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Jorge Perazzo

El antiguo refrán que advierte sobre las consecuencias de alimentar fuerzas que luego se vuelven contra su benefactor encuentra un eco escalofriante en la política exterior de Estados Unidos.

Desde la Guerra Fría, Washington ha repetido un patrón de alianzas con líderes y grupos bajo el lema «el enemigo de mi enemigo es mi amigo», solo para enfrentar después un boomerang de consecuencias imprevistas. Hoy, la relación con Volodímir Zelenski y Ucrania parece seguir el mismo guion: apoyo militar ilimitado, narrativas heroicas y una dependencia mutua que podría terminar en un fracaso estratégico, tal como ocurrió con los talibanes, ISIS y otros «monstruos» creados por Occidente.  Un ejemplo es el espectáculo publico en la Casa Blanca, en vivo y en directo entre Zelensky y Trump y su equipo.

De la Guerra Fría a Ucrania: Un manual de errores repetidos  

En los años 80, Estados Unidos financió y armó a los muyahidines afganos para debilitar a la Unión Soviética. Esos combatientes, celebrados como «luchadores por la libertad», se transformaron décadas después en los talibanes y Al-Qaeda. Similarmente, la invasión a Irak en 2003 desestabilizó la región, facilitando el surgimiento de ISIS. En ambos casos, la obsesión por derrotar a un rival geopolítico ignoró los riesgos de empoderar a actores con agendas propias.  

Hoy, Zelenski encarna un papel análogo. Desde 2022, Estados Unidos y Europa han destinado $175,000 millones en ayuda militar y económica a Ucrania, según el Instituto Kiel. El presidente ucraniano, antes un comediante sin experiencia política, se ha convertido en el «héroe global» de Occidente: ovacionado en parlamentos, portada de Time y símbolo de la «resistencia democrática» contra Rusia. Sin embargo, su retórica ha evolucionado de agradecida a exigente: en su visita a Washington en diciembre de 2023, reclamó $61,000 millones adicionales, advirtiendo que «sin apoyo, Europa será la siguiente en caer».  

La narrativa del «salvador» y sus grietas  

El respaldo a Zelenski se sustenta en una construcción cuidadosa: Ucrania como baluarte contra el «imperialismo ruso» y Zelenski como líder sacrificial que defiende «los valores occidentales». Esta narrativa, impulsada por think tanks y medios alineados, ha silenciado debates críticos como por ejemplo  -la Corrupción endémica en Ucrania, -los costos humanos que según The Economist pierde 30,000 soldados al mes, una cifra que el gobierno oculta para no dañar la moral y -la dependencia insostenible ya que el 60% del PIB ucraniano depende de ayuda externa (FMI), creando una economía de guerra artificial.  

Zelenski ha explotado hábilmente esta dinámica. Al culpar a Occidente de «no hacer lo suficiente» «No me juzguen a mí, juzguen a sus gobiernos que provocaron esta guerra», declaró en el Foro de Davos 2024, traslada la responsabilidad y asegura flujos continuos de ayuda. Pero, como advirtió el analista Timothy Snyder: «Convertir a Ucrania en un Estado cliente perpetuo no es una victoria, sino una trampa».  

Europa: Víctima de su propia retórica  

La UE, mientras tanto, enfrenta un dilema. Ha destinado casi $100,000 millones a Ucrania, pero economías como Alemania y Francia ya muestran fatiga. El ascenso de partidos críticos como la AfD en Alemania o el Frente Nacional en Francia refleja el descontento por priorizar gasto militar sobre inversión social. Pese a ello, líderes como Ursula von der Leyen insisten en que «Ucrania debe ganar», aunque la mayoria de expertos militares y el sentido común admiten que una victoria total es, al menos, «poco realista».  

El boomerang geopolítico: ¿Cuándo volverá a golpear?  

La historia sugiere que los «criados» de Washington eventualmente desafían a sus patrones. Los talibanes, tras recibir armas estadounidenses en los 80, tomaron Kabul en 2021 con ese mismo arsenal. En Ucrania, los riesgos son múltiples y muy reales:  

Militarización de un Estado fallido: Si Ucrania colapsa, su arsenal —incluyendo misiles Javelin y drones avanzados— podría terminar en mercados negros, alimentando conflictos en África o Medio Oriente.  

Zelenski como actor autónomo, para mantener su popularidad global y presionar a Occidente, incluso contra sus intereses. puede cumplir lo que ya dijo en 2023: «llevar la guerra a Rusia» si no recibía más apoyo, una escalada que EE.UU. y el mundo teme.  

El ciclo tóxico de las alianzas convenientes: Cuando los «cuervos» dejan de obedecer  

La relación de Occidente con Volodímir Zelenski no es un fenómeno aislado, sino el último capítulo de un manual de política exterior marcado por la miopía estratégica. Desde Afganistán hasta Ucrania, Estados Unidos y sus aliados han confundido el apoyo táctico con el control absoluto, ignorando que los actores locales —ya sean líderes carismáticos o grupos insurgentes— tienen agendas propias que eventualmente chocan con los intereses de sus patrocinadores. Este ciclo, alimentado por la urgencia de ganar batallas inmediatas, siembra las semillas de crisis futuras.  

El Sur Global observa… y aprende  

Mientras Occidente se enreda en Ucrania, países como India, Brasil y Sudáfrica ven una oportunidad para desafilar el orden unipolar. Su estrategia se basa en:  

1. Neutralidad rentable: India compra petróleo ruso con un 30% de descuento y vende combustible refinado a Europa con ganancias del 200%.  

2. Diplomacia de mediación: Turquía, al negociar el corredor de granos del Mar Negro, mostró que es posible ser relevante sin alinearse con bloques.  

3. Nuevas alianzas: Los BRICS, que en 2023 representaban el 37% del PIB global (PPA), promueven un sistema financiero alternativo al FMI, usando monedas locales en el comercio.  

Hacia un nuevo contrato global: Principios para evitar nuevos «cuervos»  

Para romper el ciclo, se requieren reglas claras que prioricen la estabilidad sobre la hegemonía:  

– Fin a la hipocresía selectiva: Si Occidente exige transparencia a Ucrania, debe aplicar los mismos estándares a aliados como Israel o Arabia Saudita, donde el gasto militar también carece de supervisión.  

– Límites a la mercantilización de la guerra: Prohibir que empresas como Lockheed Martin o BAE Systems cabildeen en gobiernos para promover conflictos. En 2022, estas firmas gastaron $120 millones en lobbying en Washington.  

– Inversión en diplomacia cultural: En lugar de satanizar a Rusia, revitalizar intercambios educativos y científicos que, durante la Guerra Fría, evitaron una escalada nuclear total.  

 Conclusión: El precio de alimentar monstruos  

La fábula de los cuervos no condena la cooperación, sino la ingenuidad de creer que el poder compra lealtad eterna. Zelenski, como antes los talibanes o los contras, es un síntoma de un mal mayor: la arrogancia de pensar que las naciones pueden ser manipuladas como piezas en un ajedrez.  

La verdadera lección es que, en un mundo multipolar, la fuerza ya no se mide por la capacidad de destruir enemigos, sino por la habilidad de construir consensos. Como dijo el presidente keniano William Ruto en la ONU: «África no necesita salvadores, sino socios que respeten su derecho a no elegir bandos». Occidente haría bien en escuchar… antes de que los cuervos decidan que sus ojos son el próximo botín.

Un comentario sobre «EEUU-ZELENSKY: «Quien cría cuervos, le sacarán los ojos»»

  1. Ausencia; Irán/contras; el financiamiento de la Cía, a los contras con armamento, vía narcotraficantes (triangulando),pagos el objetivo derrumbar y desestabilizar al FSLN, En Nicaragua.

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