SOBRE SHAWN FAIN Y EL TIEMPO DE LOS TRABAJADORES
Augusto Lostaunau Moscol
Shawn Fain es un ciudadano estadounidense (Indiana 1968). Pero, no es un ciudadano cualquiera. Es un trabajador y líder sindical que ha trabajado como electricista (su profesión) en Stellantis de Kokomo, una planta para producir repuestos automovilísticos. En marzo de 2023 fue elegido Presidente internacional de Trabajadores del Automóvil Unidos (UAW). El 15 de septiembre de 2023, lideró la huelga contra Ford, Stellanis y General Motors, conquistando incrementos de 25% en salarios, aumentos a las pensiones y cambios en el lugar de trabajo. Fue una huelga masiva, en la que miles de trabajadores se negaron a continuar con la producción si no aceptaban sus demandas. Fue una huelga exitosa que terminó con 88 años de negociaciones de líderes sindicales corruptos. Fain utilizó la huelga para lograr beneficios a toda la clase trabajadora automotriz. Su liderazgo está causando admiración entre la masa trabajadora estadounidense y de algunos países de Europa.
El miércoles 14 de marzo de 2024, se presentó ante un comité del Senado estadunidense, convocado por el senador Bernie Sanders, para conocer y estudiar la propuesta de una semana laboral de 32 horas para todos los trabajadores, sin la reducción de sus ingresos salariales. Lo que significa entender que la producción no depende de tener más horas de trabajo; sino que el trabajo debe ser efectivo, sin depender de los tiempos preestablecidos. Shawn Fain dijo:
“Quiero hablar de uno de los temas más importantes para cualquier líder sindical, cualquier persona de la clase trabajadora, cualquier senador estadunidense, cualquier ser humano: nuestro tiempo… Como presidente de Trabajadores del Automóvil Unidos, represento a 400 mil personas de la clase trabajadora en varias industrias, y 600 mil jubilados. Y sé que, cuando los miembros del sindicato observan su vida, nunca dicen: “hubiera querido trabajar más”. Nunca dicen: “hubiera querido ganar más dinero” … Dicen: “hubiera querido tener más tiempo”. Pero el tiempo, como cualquier recurso precioso en nuestra sociedad, no se da gratis a la clase trabajadora. Desde la revolución industrial, hemos visto cómo se ha disparado la productividad de nuestra sociedad. Con el avance de la tecnología, un trabajador hace lo que antes requería docenas de ellos. Se saca mayor provecho a cada hora, cada minuto, cada segundo”.
En el corazón del sistema capitalista que anuncia “el tiempo es dinero”; un líder sindical le dice al senado estadounidense que, todo ese lujo y placer del consumismo, es pagado con tiempo de la clase trabajadora. Tiempo que dejan de dedicar a sus familias y a sí mismos. La crisis social es producto de la crisis familiar existente en las sociedades donde se ha impuesto la idea de “calidad de vida”, pero que no exige la unidad familiar. Shawn Fain agrega:
“Hubo un tiempo en que se suponía que este fenómeno llevaría a los trabajadores a recuperar su tiempo. Hace casi 100 años, el economista John Maynard Keynes hablaba del futuro del tiempo de los trabajadores. Le preocupaba que, con todas las ganancias en productividad, ya no sabríamos qué hacer con nosotros. Predijo una semana laboral de 15 horas. En mi sindicato, reviso nuestros archivos y leo acerca de la lucha por la semana de 30 horas, idea que estuvo vigente muchas décadas… Pero, ya muy entrado el siglo XXI, esas ideas nos parecen inimaginables. Ahora vemos que los trabajadores laboran más horas. Encontramos que trabajan hasta los 60, 70 e incluso 80 años. Y encontramos muertes asociadas a la desesperación, por adicción o suicidio, de personas que no sienten que valga la pena vivir una vida de trabajo inútil e interminable”.
La denuncia que realiza Shawn Fain es muy importante. Las actuales condiciones de las clases trabajadores, concretamente nos llevan a compararlas con las que se desarrollaron a fines del siglo XIX. La existencia de la OIT o la inclusión de los Derechos Laborales como parte de los Derechos Humanos o de los Derechos Constitucionales, no ha significado cambios cualitativos para las grandes masas de trabajadores a nivel mundial. Incluso, en nuestro país, el Derecho a la Sindicalización es reconocido por la propia Constitución Política de 1993, de carácter neoliberal y colonialista, pero un canal de televisión ha despedido a varios trabajadores por formar un sindicato y ser reconocido en el Ministerio de Trabajo. A ese nivel ha llegado la agresión –por parte de los empresarios asentados en el Perú- contra los trabajadores nacidos en el país. Esa agresión propia de 1896, es posible cuando los gobernantes sólo buscan satisfacer los intereses de la gran burguesía. Y, ese es el principal problema en las sociedades capitalistas, el gobierno es manejado bajo los criterios y los intereses de la gran burguesía. Incluso, Shawn Fain indica:
“En nuestra huelga Stand Up, el año pasado, levantamos la bandera por una semana laboral de 32 horas. Hay países que la tienen. Sabemos que con la tecnología podemos hacer más con menos. Es el mantra que oímos de los directivos cada día, pero nunca beneficia al trabajador… Entonces, ¿quién actuará para arreglar esta epidemia de vidas dominadas por el trabajo? ¿Actuarán los patrones? ¿Actuará el Congreso? ¿Cómo pueden los trabajadores recuperar sus vidas, recuperar su tiempo?”.
El mito tecnológico siempre ha sido utilizado por los grupos de poder económico para argumentar que, en la actualidad, el trabajo ha perdido el carácter de esfuerzo físico tal y como lo fue desde la Segunda Revolución Industrial hasta la década de 1970. Se indica que, actualmente, la automatización del trabajo, permite que el trabajador tenga más tiempo libre. Incluso, este mito tecnológico ha invadido las diferentes expresiones artísticas, desde la música hasta el cine. La idea que, algún día, las máquinas van a reemplazar al ser humano hasta ponerlo al filo de la desaparición, es utilizada para alienar a la sociedad sobre su percepción sobre la importancia del trabajo. Esto, quizás, sucede en industrias muy puntuales y en algunos sectores productivos de muy pocos países; pero, en la gran mayoría de países, esto no es así. En nuestro país, el carácter dependiente de nuestro sistema productivo, determina que la tecnología sea de segunda o tercera calidad, lo que produce que nuestra masa trabajadora permanezca por mucho más tiempo en la empresa. Shawn Fain sostiene:
“Sé lo que la gente dirá. Incluso personas en esta sala. Dirán: “la gente no quiere trabajar”. Dirán: “la clase trabajadora es perezosa”. Por eso, quiero cerrar con esto. Estoy de acuerdo en que hay en este país una epidemia de gente que no quiere trabajar. Personas que no quieren tomarse la molestia de levantarse cada mañana y contribuir a la sociedad, sino gorronear el trabajo de otros. Pero esos no son los obreros. No son los trabajadores. Son un grupo de personas que nunca han hablado de lo poco que en verdad trabajan, y de lo poco que en verdad contribuyen a la humanidad. Las personas de las que hablo son los gorrones de Wall Street, los amos del ingreso pasivo”.
La dignificación del trabajador inicia por reconocer que él es el único creador de la riqueza que existe y goza una sociedad. Ese trabajador adquiere consciencia de su importancia económico-social. Esto es fundamental para que se desarrolle la consciencia sindical. El sindicato, cuando es dirigido por sus integrantes más lúcidos, se convierte en un arma de lucha que los trabajadores utilizarán en la lucha que conquistará sus derechos laborales. Con esta consciencia, se reconoce –también- a los que no trabajan y quieren mucho mejor que los verdaderos creadores de la riqueza de un país. Estos especuladores de la riqueza, lo único que buscan es el enriquecimiento rápido y sin trabajar. Incluso, en muchos medios de comunicación propiedad de la gran burguesía y la industria del cine, se exacerba la imagen del ocioso y de quienes no trabajan. Hasta convertirlos en “antihéroes” que no reflejan un ideal cuestionador. Ese es el objetivo. Un “rebelde sin causa”. Shawn Fain dijo:
“Esos que se benefician del trabajo de otros tienen todo el tiempo del mundo. Mientras quienes hacen funcionar al país, quienes elaboran los productos y aportan el trabajo, tienen cada vez menos tiempo para sí mismos, para sus familias y para sus vidas… Nuestro sindicato continuará luchando por los derechos de los trabajadores para recuperar sus vidas y recuperar su tiempo. Pedimos el apoyo de ustedes para esa lucha”.
La mirada progresista de Shawn Fain, lo ubica mucho más a la vanguardia que muchos sindicalistas autoproclamados marxistas y que, durante la lucha sindical, buscan cualquier arreglo con la patronal. Incluso, retoma la idea de “Familia Obrera” y “Familia Sindical”, en los cuales el trabajador se identifica plenamente con la sociedad a la que pertenece. Un trabajador identificado con el movimiento barrial, con el movimiento estudiantil, etc. Un líder sindical que no limita la organización y la lucha sindical a aspectos meramente economicistas. Exige tener más tiempo para dedicar a la familia, al estudio, a la investigación. Frente a un sistema capitalista que ha creado una ideología que justifica la explotación; Fain propone eliminar la explotación para impulsar una vida digna de la clase trabajadora estadounidense.
Referencia:
Shawn Fain. Recobremos el tiempo de los trabajadores. Publicado en: Diario La Jornada del martes 19 de marzo de 2024. Página 12. Ciudad de México-México.