CONTROL DE TERRITORIO, CLAVE DEL DESMONTAJE DEL ESTADO NEOLIBERAL
Por Jorge Perazzo
La soberanía no es un concepto aplicado solo a un país o a una nación. Es un principio clave de la democracia. El territorio es como nuestra propia casa, pero multifamiliar, como una nación pequeña en la que los miembros viven, tienen historia común, cultura, costumbres con la que todos los moradores se identifican o deben identificarse. Son herederos de lo que sus ancestros han construido y mantienen su identidad. Esto se da en el Valle y hasta en cada barrio, caserío o comunidad. También se aplica a la nación en su conjunto.
Los grupos de poder históricamente dominan territorios, invaden o conquistan, a la fuerza o por presión. Es lo que se define como imperio que vive y crece arrebatando la identidad y pertenencia a otras naciones. Vulneran su soberanía. Lo mismo sucede con los grupos de poder dentro de cada país, incluso dentro de cada pueblo. Imponen el control de los territorios a los lugareños para controlar sus recursos y a la gente. Vía el control del gobierno mantiene su dominio reduciendo a la nada los movimientos sociales y sus instituciones convirtiendolos en simples observadores y votantes. Alejan a la población de los asuntos públicos. Desinforman y entretienen con frivolidades por medios masivos e invasivos.
No es su tema fomentar instituciones democráticas locales que analicen su presente, propongan soluciones y propongan un futuro distinto. Ni permiten que la propia población tome estas iniciativas. Los desincentivan.

El gobierno y Estado actual no descansa en una base social popular en los territorios ni le interesa crearlos como no les interesa tampoco sindicalizar a millones de trabajadores precarios de la ciudad. Solo crea grupos para “dar asistencia social” “ayudas de emergencia”.
El Estado y las políticas que implementa está construido por y para alimentar solo un sector social y económico específico: al capital financiero local e imperial. No es la suerte lo que hace surgir nuevos millonarios; es el modelo económico el que los genera y crea pobres al mismo tiempo que genera desigualdad creciente y amplía las brechas sociales entre ricos y pobres.
Equipar una posta de salud no está en manos de los habitantes y cuando la demandan no son oidos y cuando protestan los tratan de “violentistas”. La asignación presupuestal en carreteras, educación o leyes va allí donde es rentable para los grupos de poder, no para los que más lo necesitan. Menos a las comunidades campesinas o barrios populares.
El presupuesto, nuestros tributos, tiene sello de clase al asignarse. Va donde benefician la capitalización de los más pudientes.
La inversión pública para transporte, agro, vivienda, tecnologías, educación, microempresas, seguridad, etc. no se da en función de la rentabilidad social ni del futuro deseable de la población que ocupa un territorio. Ni siquiera responde a las necesidades reales de la población. Se decide fuera del Valle y del territorio, incluso fuera del país. Cae finalmente dinero cuando sobra o se extrae con fuerte presión. La prioridad del estado actual es otra. Por eso predominan los oligopolios, los latifundios y se enriquecen compañías extranjeras con nuestros propios recursos naturales. Solo si hay presión social suficiente chorrea algo del presupuesto.
SIN PODER POPULAR NO HAY ESTADO POPULAR Y SOBERANO
Que los pobladores de un territorio decidan, concierten, controlen su territorio es la base de la democracia real. Es el origen de la democracia y su propia definición lo declara: gobierno del pueblo por el pueblo.
Lo que se haga o deje de hacer en un territorio corresponde a la propia población originaria y residente. Este derecho de participar se le ha arrebatado a la ciudadanía. ¿Alguien sabe los términos del contrato del Consorcio Azul para extraer el agua del subsuelo del Valle Chillon? ¿se sabe cuento han extraído y cuando han ganado? ¿Hasta cuándo es el contrato? ¿Quien le cedió el al área donde están? ¿Quiénes son los propietarios? ¿Alguna vez se consultó a las comunidades sobre las minas dentro de su teritorio? ¿Saben los comuneros cuanto extraen las minas al su alrededor o cuando vende los minerales y a que precio? ¿Interviene la población en el curriculum de la escuela? ¿Se explicó a la ciudadanía si la educación se vincula a los intereses del territorio? ¿Ha sido discutido el presupuesto de salud para la zona, cuanto y en qué?

Es un objetivo político estratégico recuperar el control ciudadano de lo que pasa en sus narices. Una meta es que cada ciudadano tome conciencia de lo público y se adueñe realmente de su territorio y sienta la necesidad de organizarse y empoderarse . Es una condición básica cambiar su mentalidad condicionada a la medida de los dominadores. Debe asumir sus decisiones sobre su presente y futuro de él y su pueblo y no lo deje exclusivamente en manos de terceros. Hay presión fuerte para que quede como esta, inmovilizarlo políticamente y socialmente. Invertir esta mentalidad no es tarea sencilla ni rápida, pero es urgente y necesaria. Es vital que cada ciudadano asuma conciencia que su presente y futuro depende de la acción colectiva y unitaria, de la cooperación activa y de asumir su propia identidad social y tener como propósito el bien común y el buen vivir como solían decir y hacer nuestros ancestros.
Es una revolución cultural cambiar la mentalidad dependiente, individualista, colonial y alienada a una de seguridad colectiva, de pertenencia social y de amor al terruño. Una mentalidad distinta y opuesta ha sido sembrada por décadas y ha facilitado el manejo del territorio por fuerzas extrañas apartando a la población de sus propios intereses y concentrando las malévolamente en la búsqueda del interés personal y particular (divide y reinarás) y desactivando y desestimulando la vinculación entre la población y de éstas con las organizaciones en otros territorios nacionales e internacionales que se organizan unidos por su porvenir y prosperidad colectiva, por su propia soberanía.
Lo que llaman democracia ahora es solo democracia electoral diseñada para que gane el que gasta más en marketing político y quien invierta en regalos, propinas casi siempre con dinero mal habido, oscuro. Las elecciones son una farsa que se ha vendido como democracia que da poder amparado en la fuerza policial y el aval gubernamental.
Otra democracia es posible y necesaria. Basada en la organización popular unitaria. Construir poder popular significa construir un Frente Único en el territorio. Su vigencia en cada pueblo, en cada territorio es garantía de soberanía, libertad, identidad colectiva y democracia. En un frente único todos importan, nadie sobra, la minoría se respeta, el consenso debe predominar. Es la máxima expresión de democracia y de poder popular. Asegura la vitalidad cultural y política de la población y el control de que, en el territorio, se ejecuten programas, acciones que estén de acuerdo a los intereses de la mayoría y a su plan de desarrollo concertado. Eso es soberanía real y democracia participativa y plena.
Las poblaciones de uno o otro territorio tienen intereses comunes de la misma manera como lo tiene una nación: garantizar la vida de los ciudadanos, preservar sus recursos, su soberanía y la prosperidad de su tierra y su población. La organización unitaria local es la vigilante de ese propósito. No reemplaza a las autoridades locales electorales electas o las autoridades designadas por el gobierno y que forma parte de la estructura del Estado actual. Se trata de tener un control social de sus actos vía la organización social y es la base de la construcción de un Estado nuevo basado en la organización del pueblo desde lo local a lo nacional por la defensa y control de cada pedazo de territorio y vigilante activa por la aplicación de la justicia social, la democracia real y la prosperidad colectiva.