SUMISIÓN DEL GOBIERNO DE FUJIMORI A ESTADOS UNIDOS E ISRAEL

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Por Serafín Mondragón J.

El actual ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Carlos Espá, fue empleado de la Embajada de Estados Unidos 15 años.

La ruptura de relaciones con Irán, la influencia de la extrema derecha regional y la llegada de Marco Rubio a Lima encienden las alarmas por el alineamiento del gobierno de Fujimori con la agenda geopolítica de Washington y Tel Aviv.

El quiebre de las relaciones diplomáticas con Irán marca una clara ruptura con los principios de multilateralismo y neutralidad comercial que históricamente habían guiado a la Cancillería peruana. Esta decisión evidencia una agenda orientada a alinearse estrechamente con la estrategia de seguridad e influencias globales de Washington en Medio Oriente y la región. Como dato verificado, el actual canciller, Carlos Espá, fue director de comunicaciones de la Embajada de los Estados Unidos en Lima durante quince años.

Por otro lado, la controversia generada por Fernando Cerimedo y su consultora de extrema derecha en la política regional —así como su injerencia en las recientes elecciones a favor de Keiko Fujimori— alimenta las suspicacias sobre la legitimidad de la actual presidenta, sobre todo por las denuncias de fraude informático que, al igual que en las elecciones de Honduras, Argentina, Ecuador, Chile y Bolivia, señalan tener su centro operativo en los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.

Figuras como Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth representan la línea bélica respecto a América Latina. Frente a ello, sectores progresistas, de izquierda y movimientos sociales rechazan esta postura histórica imperialista a favor de sanciones diplomáticas y económicas estrictas, políticas de intervención en el hemisferio, guerras contra Rusia e Irán, y los genocidios contra los pueblos palestino y cubano.

Ante la confirmación oficial de la visita a Perú de Marco Rubio para los días 9 y 10 de septiembre, las organizaciones populares convocan a una movilización de rechazo y repudio a la presencia de uno de los «principales impulsores de la política de sometimiento colonial, saqueo, injerencia electoral, ejecuciones extrajudiciales y muerte de ciudadanos latinoamericanos». La convocatoria está fijada para el 9 de septiembre a las 4:00 p. m. en la plaza Dos de Mayo, con el fin de marchar contra el sometimiento geopolítico del actual gobierno que, con la complicidad de las Fuerzas Armadas, compromete la soberanía nacional y la independencia del país.

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