La izquierda en la coyuntura venezolana

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Por Serafín Mondragón Juárez.

La mayoría del pueblo de Venezuela rechaza la agresión militar de Estados Unidos.

A más de un cuarto de siglo del inicio de la Revolución Bolivariana, los movimientos populares del continente enfrentan un escenario complejo marcado por el auge del capitalismo tecnológico, las tensiones geopolíticas y la imperiosa necesidad de relanzar la unidad táctica y estratégica de los pueblos.

El 15 de octubre se realizó la conferencia sobre la situación de Venezuela con la exposición del sociólogo Martín Guerra, la escritora Pilar Roca y María Izquierdo, peruana radicada en ese país. La actividad cultural se realizó en el Jr. Santa Rosa 360, Cercado de Lima a las 6 de la tarde.                

Los expositores coincidieron en señalar que la historia política de América Latina atraviesa un punto de inflexión. A lo largo de los últimos veinticinco años, los procesos de transformación social encabezados por figuras como la del comandante Hugo Chávez demostraron que la organización comunitaria, el poder popular y la defensa de la soberanía nacional no son meras consignas, sino realidades tangibles fraguadas en el día a día de los barrios, las universidades y las calles.

Sin embargo, el análisis de la coyuntura actual exige ir más allá de los diagnósticos tradicionales. No basta con caracterizar a las administraciones contemporáneas en Washington bajo los parámetros clásicos del imperialismo bipartidista tradicional. Hoy nos encontramos ante una mutación profunda del sistema capitalista: un modelo de tecnologías disruptivas y corporativismo financiero que fusiona la concentración de recursos naturales con plataformas algorítmicas de control global, donde las élites tecnocráticas y los intereses sionistas operan en detrimento de las mayorías trabajadoras del sur global.

El público asistente se manifestó en contra de la agresión militar de Venezuela por los esstadounidenses.

La experiencia venezolana: El poder popular como trinchera inquebrantable

En el epicentro de esta disputa geopolítica se mantiene la República Bolivariana de Venezuela. A pesar de las devastadoras consecuencias de las medidas coercitivas unilaterales, el bloqueo económico y las amenazas constantes de intervención militar, las estructuras de base —expresadas en los consejos comunales, los comités de salud, los frentes de enfermería y las comunas urbanas— continúan cumpliendo un rol articulador insustituible.

Frente a lecturas apresuradas desde la comodidad de la distancia, la militancia de vanguardia en Caracas y en sectores emblemáticos como el 23 de Enero o Petare ha demostrado que la resistencia no solo se sostiene en el plano discursivo, sino en la resolución concreta de las necesidades cotidianas. La práctica solidaria —que incluye el diálogo comunitario, la defensa de las misiones sociales y la atención directa incluso hacia sectores opositores locales— evidencia que el verdadero poder reside en la conciencia y la organización del pueblo.

Ante los delicados acontecimientos políticos recientes y la situación del presidente legítimo Nicolás Maduro, el movimiento popular venezolano ha sabido priorizar la prudencia táctica y la protección de las conquistas sociales por encima de las provocaciones que buscan pulverizar el tejido organizativo del país. Las misiones sociales siguen vigentes, las casas de refugio operan y la guardia comunitaria permanece en alerta permanente frente a cualquier intento de desestabilización interna o externa.

Artistas populares participaron en la conferencia sobre Venezuela.

Hacia la unidad continental: Una urgencia inaplazable

Las lecciones que deja este periodo para la izquierda peruana, latinoamericana y caribeña son claras. Los comités de solidaridad internacional, los espacios académicos y los frentes de masas no pueden caer en el sectarismo ni en el fraccionamiento estéril.

La historia reciente —desde las luchas populares en defensa de la democracia en el Perú hasta los procesos de resistencia en el Caribe— demuestra que la fragmentación de los movimientos progresistas es el mejor aliado de los proyectos de dominación transnacional.

Como bien se ha señalado desde las bases organizadas, es momento de revitalizar el discurso, radicalizar los hechos y construir un bloque histórico continental basado en la economía popular, la soberanía alimentaria y energética, y la defensa irrestricta de las libertades colectivas.

«Si nos unimos, venceremos; si nos dividimos, nos vencerán.» Esta divisa histórica cobra hoy más vigencia que nunca. La tarea de los pueblos de América Latina no es contemplar pasivamente el reacomodo del capital global, sino profundizar la integración regional, consolidar la autonomía política y mantener encendida, desde cada trinchera local, la llama de la emancipación y la justicia social.

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