LA ALIANZA DE SEGURIDAD CON EE. UU. TENSIONA LA RELACIÓN ECONÓMICA CON CHINA

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.Por Serafín Mondragón Juárez.

Organizaciones populares rechazan presencia del secretario de estado de Estados Unidoa, Marco Rubio.

El acercamiento del gobierno con la administración estadounidense a través del programa «Escudo de las Américas» enciende el debate sobre la soberanía nacional y la neutralidad diplomática, mientras analistas advierten sobre los riesgos comerciales para las exportaciones e inversiones clave de Pekín en el país.

La reciente decisión del gobierno de incorporar al Perú al programa estadounidense «Escudo de las Américas», tras una reunión con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, marca un viraje significativo en la política exterior del país. Para diversos analistas y sectores políticos, esta alineación responde a una orientación diplomática y de seguridad que refuerza la dependencia política y militar respecto a Washington.

Intereses económicos y comercio exterior.

Este giro estratégico genera inquietud en el terreno económico, donde China se consolida como el principal socio comercial del Perú. El país asiático concentra un volumen determinante de las exportaciones peruanas —principalmente del sector minero— y encabeza inversiones clave en infraestructura, entre las que destaca el Megapuerto de Chancay.

Especialistas e interlocutores internacionales advierten que adoptar una postura confrontación o de exclusión hacia Pekín compromete la histórica neutralidad comercial peruana, exponiendo a los sectores productivos a eventuales fricciones comerciales. Por su parte, el gobierno chino mantiene su visión de América Latina como un espacio neutral y ha calificado de «injerencia» los cuestionamientos que enmarcan sus inversiones locales como amenazas a la seguridad regional.

Soberanía y debate público.

La decisión gubernamental ha reavivado el debate nacional. Diversos grupos políticos y sectores ciudadanos se movilizaron este 9 de setiembre por las calles de Lima para expresar un firme rechazo ante lo que consideran una subordinación a la agenda exterior estadounidense. El argumento central de la crítica sostiene que el Perú debe preservar una diplomacia pragmática, soberana y multilateral que proteja el dinamismo de sus exportaciones sin quedar atrapado en la creciente rivalidad hegemónica de Estados Unidos contra China.

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