AMAUTA: LUZ INTERMINABLE PARA ENTENDER LA REALIDAD

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Jose Carlos Mariátegui, su aporte, su presencia, sus logros, sus enseñanzas…mas vigentes que nunca 100 años después

Escribe Vicente Otta, Sociologo, analista politico.

100 AÑOS DE AMAUTA:
LA UTOPÍA INTERRUMPIDA

«La revolución no será calco ni copia, sino creación heroica». — JCM

Vicente Otta, septiembre 2026

Mariátegui solía decir que un aniversario es motivo de balance. En el centenario de su revista, esa recomendación es más indispensable que nunca.

Revisando en pleno siglo XXI los tópicos que frecuentó, la estrategia para sumar miembros y aliados, la comunicación interna y externa, y la gestión empresarial para la viabilidad económica de la revista, se reafirma nuestra admiración y reconocimiento de su genialidad.

Amauta es el sello distintivo de un proyecto de país, de reconocimiento de que el futuro de la sociedad y Estado peruanos a construir hunde sus raíces en la vieja y poderosa civilización prehispánica. Lo indígena como sustento del futuro. El nombre, los cuadros y motivos que acompañan cada uno de sus 32 números evidencian el sentido explícito de esta opción.

Las 32 ediciones que publica entre 1926 y 1930 constituyen una fuente inagotable de conocimiento del Perú y del mundo. Antes ni después, publicación alguna ha logrado esta proeza.

Vida agónica y creación heroica

Entre los años 1923-1930, Mariátegui desarrolla una actividad febril, encarnación del sino agónico de su periplo vital. Estudia y elabora las tesis magistrales caracterizando al Perú y sus problemas fundamentales; su mirada curiosa ausculta el mundo, sus cambios y personajes. Nada de lo humano le es ajeno.

Publica y articula el semanario Labor, funda el Partido Socialista y la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP). Hace de estos siete años toda una vida. Vida agónica que se desarrolla en combate simultáneo en varios frentes.

Pero el cosmopolitismo del Amauta no se restringía al mundo exterior: desarrolla una intensa y permanente relación con el interior del país. Cusco, Puno, Huancayo, Chiclayo y toda zona importante del país estaban relacionados a la revista. El propio Mariátegui era el centro motor de esta red.

Libra trascendentales batallas en el terreno de las ideas y la política

Gran parte de lo que escribió mantiene sorprendente vigencia. Su excepcional perspicacia y sensibilidad artística lo hacen un autor al que se retorna reiteradamente, no como obligación tediosa sino visita enriquecedora y placentera.

De los diferentes tópicos que aborda en sus 7 Ensayos para la Interpretación de la Realidad PeruanaEsquema de la evolución económica, El problema del indio, El problema de la tierra, El factor religioso, Regionalismo y centralismo, El proceso de la literatura— todos mantienen singular vigencia. El autor prestaba especial valoración al problema del indio y el problema de la tierra.

El problema del indio y la Internacional Comunista (IC)

En 1929 se realiza en Buenos Aires la primera Conferencia Comunista Latinoamericana de la III Internacional, donde los dirigentes del Partido Socialista presentan las principales tesis de Mariátegui: «El problema de las razas en la América Latina» y «Punto de Vista Antimperialista». Estas, junto con la creación del Partido Socialista, fueron objeto de la última polémica de Mariátegui.

Pero la cuestión indígena y el problema de la tierra, que para Mariátegui eran lo sustancial, produjeron una seria controversia con la dirección de la Internacional Comunista, encarnada en el Buró Latinoamericano que presidía el argentino Victorio Codovilla.

¿Cuál era la diferencia central?

  • Para la III Internacional, la revolución en países como el Perú o China se resolvía con la alianza obrero-campesina bajo programa socialista.
  • Para Mariátegui, no se trataba de campesinado solamente sino de la nación indígena, que constituía el 80% de la población nacional y expresaba la cuestión nacional no resuelta.
  • El programa tenía que incluir reivindicaciones culturales, étnicas e idiomáticas. Sin ellas, sería insuficiente: era necesario plantear la pluriculturalidad e interculturalidad del proceso revolucionario.

Mariátegui percibió esta excepcionalidad de manera categórica. Nada de esto formaba parte del arsenal ideológico ni político de la Internacional Comunista. Su propuesta fue criticada como «indigenismo pequeño burgués», renuente a asumir el socialismo revolucionario desde Moscú.

Por estas diferencias y la autonomía teórica y de conducción que reclamaba —«La revolución no será calco ni copia, sino creación heroica»el Partido Socialista Peruano no fue reconocido como miembro pleno de la Internacional, ni se afilió mientras el Amauta estuvo vivo.

Derrotado al interior del partido que fundara, por el sector ya alineado con la Internacional Comunista —convertido Eudocio Ravines en secretario general— se produce la afiliación del Partido a la Internacional, 30 días después de la muerte de Mariátegui.

El problema indígena y de la tierra estuvieron vigentes gran parte del siglo XX. Tuvieron que transcurrir 40 años para que un gobierno militar, conducido por el General Velasco Alvarado, llevara a cabo la nacionalización y reparto de la tierra, tesis central de la propuesta mariateguiana.

El Estado Pluricultural sigue siendo la tarea fundamental vigente

Ahora es mucho más claro, porque la vida lo ha ido mostrando: la presencia del fuerte componente indígena en algunos países de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Perú) evidencia la necesidad de diseñar un proyecto de Estado que encarne las reivindicaciones nacionales de los pueblos que conviven en el mismo territorio y que durante 500 años fueron invisibilizados y ninguneados.

Los acontecimientos posteriores han cuestionado la estrategia de revolución socialista desarrollada desde la III Internacional. En América Latina, las transformaciones revolucionarias y las luchas más radicales se han realizado al margen, cuando no en contra, de los partidos satélite de la Internacional Comunista. La Revolución Cubana y Nicaragüense son testigos; incluso la gesta heroica de Salvador Allende forma parte de este camino autónomo.

La obra mariateguiana estuvo silenciada entre 1930 y 1970. Recién con la nueva izquierda y su difusión internacional en los años 70 —a partir de la traducción al italiano de Antonio Melis— empieza su difusión masiva en el Perú y en el mundo.

La praxis como fundamento de los proyectos autónomos: Mariátegui y Mao

En la década del 20 se gestan algunas experiencias autónomas de transformación social: Antonio Gramsci en Italia, Mao Tse Tung en China y José Carlos Mariátegui en América, entre otros. Estas experiencias tienen en común el desarrollo de la teoría de la praxis, lo que implicaba diferencias y conflicto con la IC.

Mao Tse Tung y la experiencia China

  • Entre 1925 y 1927, los comunistas chinos propician las insurrecciones de Shanghái y Cantón siguiendo las instrucciones de la IC, y sufren una aplastante derrota.
  • Mao y los pocos sobrevivientes se retiran al campo, organizan la larga marcha y ponen en práctica la Guerra Popular y Prolongada, que los llevará al poder en 1949.
  • Este cambio radical traslada el escenario de lucha a la ciudad al campo, y convierte al campesinado en el soporte social principal: contenido del Estado de Nueva Democracia.

Esto significa una propuesta completamente diferente a la estrategia insurreccional de asalto al poder que la experiencia rusa había validado tras octubre de 1917. Ha producido una alteración en la concepción de la construcción del socialismo que sigue presente en la China Popular del siglo XXI.

Lo nacional popular define su carácter en el corto plazo

Nada de esto cambia la orientación y conducción socialista del proceso general de la transformación en curso. La vigencia de la obra mariateguiana expresa la lucidez y hondura de su pensamiento: los grandes problemas que él advirtiera hace un siglo aún mantienen aspectos pendientes de solución (soberanía, racismo, pluriculturalidad, entre otros).

El debate que realiza con el APRA y las fuerzas reformistas a fines de los años 20 mantiene vigencia global: a contracorriente de la mayoría, Mariátegui sostenía que el antiimperialismo en países como el Perú era consecuente solo si formaba parte de una lucha que se encaminaba al socialismo. Esta orientación es aún válida para los países coloniales y semicoloniales de todo el mundo.

«La Revolución no será calco ni copia, sino creación heroica» Más vigente que nunca.

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