Por Serafín Mondragón Juárez

El presente artículo recoge y articula las reflexiones analíticas presentadas por destacados referentes de la izquierda y el pensamiento crítico —Héctor Béjar, Nicolás Lynch y Alberto Moreno— en torno a la vigencia, los desafíos históricos, la necesidad de renovación ideológica y las perspectivas organizativas de los movimientos de izquierda y populares.
El debate central gira en torno a la autocrítica necesaria sobre la falta de impacto político actual, la superación del dogmatismo y la urgencia de conectar de manera
La crisis y la autocrítica organizativa
- Pérdida de impacto social y político: Se coincide en que las organizaciones tradicionales de izquierda carecen actualmente del arraigo, la fuerza y la incidencia necesarias para responder a las demandas reales de la población.
- El peso del corporativismo y el aparato: Si bien existen organizaciones sindicales y gremiales históricas de gran importancia (como el SUTEP, la Derrama Magisterial o la Federación de Construcción Civil), estas a menudo operan bajo lógicas corporativas o defensivas que limitan la capacidad de expansión hacia los sectores informales, juveniles y las nuevas clases emergentes.
- El peligro de la división funcional: Se advierte que la fragmentación y la persistencia de dinámicas sectarias benefician directamente a los sectores dominantes, cuyo interés es mantener a los sectores populares y alternativos divididos.
El Legado de Mariátegui: creación vs. dogmatismo
- La originalidad del pensamiento mariateguista: Héctor Béjar reivindica la figura de Mariátegui no solo como un ensayista brillante, sino como un agitador con una visión empresarial e innovadora (la creación de editoras, la autogestión y el uso de redes internacionales de su época).
- «Peruanizar el Perú»: Se rechaza la copia mecánica de manuales o dogmas extranjeros. El marxismo en América Latina y el Perú debe entenderse como una
- herramienta de interpretación abierta de la realidad concreta, prestando especial atención a las comunidades, el colectivismo agrario y las formas de vida populares.
- La superación del sectarismo histórico: Se rescata la anécdota histórica en la que Mao Zedong aconsejaba a los cuadros latinoamericanos «disolver lo aprendido» para observar con cabeza propia la realidad de sus respectivos países. La premisa central es crear en lugar de repetir.
Nuevas realidades sociales: individualismo, informalidad y clases emergentes
- El fenómeno de la informalidad y la autonomía: La sociedad contemporánea ha evolucionado hacia formas de individualismo económico y social donde una parte significativa de la población se autogestiona, produce su propia subsistencia y no depende de las estructuras salariales tradicionales del siglo XX.
- La necesidad de interpelar a las nuevas mayorías: Las fuerzas de izquierda y progresistas no pueden seguir ignorando a la «burguesía emergente» y a los sectores informales urbanos y rurales. Es imperativo comprender estas nuevas subjetividades económicas para construir canales de organización modernos y horizontales.

Público asistente a la conferencia sobre Mariátegui el 16 de octubre en el local El Murciélago, Pasaje Santa Rosa 360- Lima.
Cuadro comparativo de perspectivas y propuestas
| Expositor | Diagnóstico Principal | Propuesta o Eje de Acción |
| Héctor Béjar | La izquierda ha caído en el corporativismo y en la repetición dogmática, desconociendo la vitalidad de la informalidad y la individualidad contemporánea. | Renovar el pensamiento mediante el estudio riguroso de la propia historia familiar/política, abandonar el dogma y actuar con creatividad e iniciativa propia (como lo hizo Mariátegui). |
| Nicolás Lynch | Las organizaciones actuales no tienen impacto social ni político real; han perdido la conexión y la vigencia que reclama el pueblo. | Mirar experiencias internacionales de unificación amplia (como el partido Die Linke en Alemania) y aplicar el principio de pensar con «cabeza propia» superando el sectarismo. |
| Alberto Moreno | La derecha y los sectores dominantes se sostienen no por virtud propia, sino por la debilidad y división crónica de las fuerzas populares. | Lograr una unidad estratégica orientada no a las próximas elecciones inmediatas, sino a construir un camino de transformación a largo plazo, sumando fuerzas y conectando con la masa desorganizada. |
Conclusiones y tareas pendientes
- Superación del dogmatismo: Es condición indispensable sacudirse de las ataduras sectarias y los esquemas rígidos para entender los cambios estructurales de la sociedad actual.
- Unidad estratégica: La sumatoria de fuerzas es la única vía para disputar el poder político y ofrecer una alternativa real frente a las salidas autoritarias o conservadoras.
- Reconexión con el pueblo: La labor política debe trasladarse de los aparatos burocráticos hacia el tejido vivo de la sociedad, escuchando y organizando a los trabajadores precarios, jóvenes, informales y comunidades que buscan un rumbo