Por Serafín Mondragón Juàrez

A casi un siglo de la fundación del Partido Socialista del Perú y de la publicación de la emblemática revista Amauta, el pensamiento y la praxis de José Carlos Mariátegui continúan siendo una brújula indispensable para analizar la crisis estructural que atraviesa el Perú y América Latina.
1. Mariátegui y el dogmatismo internacional
El núcleo de la discusión histórica parte de la fundación del partido en octubre de 1928 y la posterior deriva que experimentó tras el fallecimiento del Amauta en 1930.
- La concepción original: Mariátegui entendió que el socialismo en el Perú no podía ser una copia mecánica de los dogmas europeos, sino «creación heroica». Su enfoque articuló una sólida labor cultural con una inserción profunda en las realidades nacionales, reconociendo al sujeto obrero-campesino y revalorando el sustrato andino e indígena, sostiene Héctor Béjar.
- La ruptura táctica: Como señaló Nicolás Lynch, existió una tensión latente entre la visión de Mariátegui y las directrices de la Internacional Comunista (Comintern). La imposición de la táctica de clase contra clase tras la Conferencia de Buenos Aires de 1928 y 1930 subordinó la autonomía analítica a los lineamientos burocráticos externos, alejando a los partidos de sus bases populares concretas.
- El factor moral y ético: Alberto Moreno enfatizó que la figura de Mariátegui representa ante todo una fuerza moral, una consecuencia de vida signada por la transparencia, la austeridad y una inquebrantable vocación de servicio que las nuevas generaciones deben rescatar frente al pragmatismo y la descomposición de la política tradicional.
2. Crisis actual: fragmentación social y neoliberalismo
Las ponencias coinciden en que la izquierda y los movimientos populares enfrentan un escenario de repliegue y desconcierto debido a factores tanto externos como internos:
- La ofensiva del capital y la «acumulación por desposesión»: A nivel global, el colapso del modelo neoliberal consolidado en la década de 1990 ha dado paso a una geopolítica de agresión imperial sin reglas claras, marcada por la subordinación económica y el saqueo de recursos estratégicos.
- La informalidad y la fragmentación social: En el plano interno, el modelo económico neoliberal destruyó el tejido industrial clásico y redujo drásticamente la presencia de la clase obrera tradicional. Hoy en día, con un 75% de informalidad laboral, la sociedad peruana se encuentra profundamente fragmentada.
- La batalla cultural perdida: Se destacó con preocupación que el neoliberalismo no solo operó en la economía, sino que logró «ganar la cabeza» de vastos sectores populares, incluidos los hijos y nietos de migrantes andinos. Las recientes movilizaciones y expresiones electorales (como el respaldo popular a opciones de cambio en 2021 y 2026) han evidenciado profundas olas de indignación y descontento, pero carentes de una dirección política firme, orgánica y con vocación de hegemonía.
3. Autocrítica de la izquierda: economicismo, sectarismo y burocratismo
Para avanzar, los expositores señalaron que es imperativo extirpar los vicios acumulados durante décadas de dispersión:
- El economicismo sindical: Limitar la acción política exclusivamente a las reivindicaciones salariales o gremiales inmediatas —el denominado «economicismo»— aísla al movimiento de su capacidad de disputar el poder político global y construir un proyecto de país.
- El sectarismo crónico: La división permanente impulsada por pequeños grupos, la disputa por aparatos sindicales y la incapacidad de sostener alianzas estratégicas de largo plazo han erosionado la confianza de la ciudadanía.
- El aislamiento territorial: El abandono del trabajo de base en los barrios, comunidades y espacios cotidianos ha desconectado a las organizaciones políticas de las urgencias reales de la población.

Los conferencistas sobre José Carlos Mariátegui y su legado histórico.
4. Retos y perspectivas: hacia un partido abierto y una nueva hegemonía
La superación de este ciclo de estancamiento exige repensar radicalmente las formas de hacer política en el Perú:
- Construir una nueva hegemonía cultural: No basta con la movilización coyuntural; es indispensable articular un proyecto ideológico, ético, político y programático que recupere la centralidad de los intereses populares y nacionales.
- Un partido de masas y de cuadros: Se requiere superar el viejo modelo vertical y burocrático para constituir una organización abierta, capaz de dialogar con la informalidad, arraigarse en los territorios y convertirse en un auténtico canal de la vida cotidiana de las mayorías.
- Unidad estratégica y de largo plazo: La confluencia de las fuerzas de izquierda y progresistas no puede seguir supeditada a cálculos electorales efímeros o repartijas de corto plazo. Exige un consenso básico sobre un programa de transformaciones estructurales.
- Apuesta por la juventud: Como concluyó Alberto Moreno, el porvenir depende de incorporar con pasión, convicción y mística a las nuevas generaciones, devolviéndole a la política su dimensión de transformación ética y social.
La recuperación del espíritu creador de Mariátegui no es un ejercicio de nostalgia histórica, sino una tarea apremiante para dotar al descontento popular de un horizonte emancipador firme en el Perú contemporáneo concluyó Béjar.