Luis David Varese
Al General Juan Velasco Alvarado y a los precursores de
las Nuevas Democracias del Siglo XXI.
A Oscar Balbuena Marroquín y Antonio Aragón Gallegos,
dos revolucionarios de impecable trayectoria, que
contribuyeron sustantivamente a ese y a otros procesos.
A crear el Día de la Dignidad Nacional.
Retomo y reescribo un artículo anterior. No es un refrito. Es que quiero compartirles memorias
y hechos que hoy solicitan el apoyo para esta cabeza, cada vez más gastada.
Han pasado 57 años desde el inicio del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada en el
Perú, Presidido por el general Juan Velasco Alvarado junto con los entonces Coroneles
Leonidas Rodríguez Figueroa, Jorge Fernández Maldonado Solari, Rafael Hoyos Rubio (años
más tarde, siendo General, fue asesinado en un “accidente” de aviación en las mismas
semanas y condiciones que Jaime Roldós y Omar Torrijos) Enrique Gallegos Venero y Arturo
Palacios Valdez y los civiles que se incorporaron desde un inicio a ese movimiento como
Alberto Ruiz Eldredge, Efraín Ruiz Caro y Javier Pérez de Cuéllar, quien luego fuera Secretario
General de las Naciones Unidas.
(En un segundo tiempo entraría un grupo de intelectuales, de diversos orígenes partidarios, a
quienes la revista Caretas llamó “la Aplanadora”. Estaban encabezados por Carlos Delgado
Olivera, Carlos Franco, Helan Jaworsky, Hugo Neyra, Héctor Béjar, y desarrollaron la teoría
del No Partido. Esto influenció mucho en el proceso de construcción de la organización
alrededor de la Revolución. En algunos casos a favor, para quitarles miedo a muchos
militares; en otros casos en contra pues era un grupo anti PC, la mayor fuerza organizativa
sindical y de masas del país. De hecho la idea del No Partido quitó posibilidad de una mayor
articulación y permitió la contrarrevolución acelerada, sin defensa.)
En el segundo párrafo del Manifiesto Revolucionario, leído el 3 de Octubre de 1968 dice a la
letra: “Poderosas fuerzas económicas, nacionales y extranjeras, en complicidad con peruanos
indignos, detentan el poder político y económico, inspiradas en lucrar desenfrenadamente,
frustrando el anhelo popular en orden a la realización de las básicas reformas estructurales,
para continuar manteniendo el injusto orden social y económico existente que permite que el
usufructo de las riquezas nacionales esté al alcance sólo de los privilegiados, en tanto que las
mayorías sufren las consecuencias de su marginación, lesiva a la dignidad de la persona
humana.”
Parece que no hubiera pasado el tiempo. El manifiesto sigue vigente.
Un día como hoy hace 57 años.

“Ese 9 de octubre de 1968, el Contralmirante Esteban Zimic Vidal, un marino de la estirpe del
héroe nacional Miguel Grau, encabezaba la ocupación del yacimiento petrolero de la Brea y
Pariñas en manos de la International Petroleum Company, en Talara, dando inicio a una etapa
de la historia republicana donde la soberanía y la dignidad volvían a ser bandera en el país.”
(op.cit. Luis Varese 9 de octubre 2013. alai.net)
El Gobierno encabezado por el General Velasco inició un periodo de profunda transformación
democrática del país. Si en su forma fue una dictadura militar, en su práctica se concretó como
el mayor esfuerzo de democratización y rescate de la dignidad ciudadana en el Perú.
Nacionalización del petróleo y expulsión de la misión militar estadounidense por intromisión.
Reforma Agraria en un país donde los patrones en el Cuzco aún se hacían llevar en andas entre
la casa hacienda y la capilla o donde en Andahuaylas y Ancash aún se usaban cepos para
“castigar a los indios que no obedecían”.
Nacionalización de la gran Minería; transferencia de la prensa de manos de los dueños del Perú a los sectores populares organizados y nunca hubo una prensa tan concientizadora y culta como la de aquella época. Reforma de la educación; reforma de la industria dando hasta un 49% de las acciones y los beneficios a los trabajadores y creando la comunidad industrial; creación del sector de propiedad social en manos autogestionarias de los trabajadores; ley de comunidades nativas de la selva amazónica.
Algo fundamental, el reconocimiento del Quechua como idioma oficial, lo que obligaba a que los juicios fueran en castellano y Quechua si el acusado era quechua hablante o si así lo solicitaba.
Profundas reformas que democratizaban al país, lo trasladaban del feudalismo al Siglo un XX
con un estado fuerte y benefactor. Ocho años después, en 1976, aprovechando de la
enfermedad del general Velasco, mientras comenzaba a institucionalizarse el proceso, el
Imperio y la oligarquía hacían todo lo posible por destruir cualquier avance democrático, un
personaje funesto, llamado el felón por el historiador Jorge Basadre, el general Francisco
Morales Bermúdez, daba un contragolpe y lograba en poco tiempo el desmontaje de las
reformas. (Trae a la memoria tristes reediciones cercanas)
Los Estados Unidos, La Marcona Minning Company, La empresa Minera de Toquepala la
Peruvian Copper Corporation, (similares nombre de los que asesinaron a Allende) los sectores
antinacionales dentro de la Fuerza Armada, una oligarquía incapaz de aceptar los avances
indispensables para la modernización del país y la ausencia de organización popular efectiva
alrededor del Proceso, facilitaron las condiciones para ello. Luego, en 1977, un gran paro
nacional impulsado por fuerzas sindicales, populares, obreras y campesinas y con gran
influencia Velasquista y de la izquierda organizada, obligaron a Morales Bermúdez a llamar a
una Asamblea Constituyente.
Pocos años después surgen Sendero Luminoso y luego el MRTA y el Perú entra en un conflicto
interno que lo lleva hasta el punto de una situación, cuya solución se resuelve en favor de los
sectores dominantes con todo el apoyo de las fuerzas imperiales y de los servicios bien
prestados por la CIA y el MOSSAD.
Acciones de carácter indudablemente terroristas por parte de Sendero (usar a la población civil
como objetivo militar para influenciar políticamente) y el militarismo para resolver
contradicciones en el seno del pueblo, propiciaron esta derrota que afectó a todo el campo
popular.
Hoy tenemos como resultado un país entregado a las transnacionales con la
pesquería en manos principalmente chilenas (Sebastián Piñera, Presidente de Chile, resulta ser
uno de los propietarios de los recursos del mar peruano entre otros bienes de aire, mar y
tierra); la Minería y la extracción maderera en manos multinacionales, y; la agricultura con el
retorno de latifundios mayores a los de 1968 y con un régimen de servidumbre neoliberal
copiado del esclavismo de nuevo tipo.
Con un crecimiento económico sostenido a nivel de récord mundial y una economía interna que no se redistribuye. Una burguesía cuyo amor a la Patria se reduce a la comida peruana y a la selección de fútbol, y que piensa solamente en enriquecerse sin compartir nada de la riqueza acumulada, aunque sea a través de los servicios básicos.
La corrupción en sus más altos niveles, el estado como botín (en el Perú del libre mercado
extremo, todo se compra, todo se vende) y una representatividad política cuya acción está
destinada a realizar las reformas que es beneficial de manera individual. Un narcoestado al
servicio de lo peor de la burguesía capitalina y provinciana.
Las reformas hechas hace más de 50 años impactaron notablemente en América del Sur. Hoy
muchas de ellas se realizaron en los países de las nuevas democracias e igualmente entramos
en el proceso de destrucción de lo avanzado. Los dirigentes de estos movimientos del Siglo XXI, están siendo destruidos políticamente utilizando las fake news y el lawfare (falsificación de las noticias y utilización política del poder judicial) y los movimientos populares que colocaron
legítimamente a través del voto, a mujeres y hombres encargados de hacer profundas
reformas y de enfrentar al Imperio de la Banca, de una manera frontal y organizada, se ven
desarmados ante la ofensiva de los medios de comunicación y la mentira institucionalizada. Ha
pasado medio siglo de esas profundas reformas.
Fue el tiempo de Juan Velasco Alvarado, de Omar Torrijos, de Salvador Allende, de Juan José
Torres y de Cámpora en la Argentina. Fue el tiempo de la Teología de la Liberación, de Mayo
del 68 y de la Revolución Popular Sandinista.
Fue también el tiempo de la criminal guerra contra Viet Nam, fue el tiempo del genio político y
diplomático de Ho Chi Mihn y del Genio Militar de Nguyen Von Giap. Fue un tiempo de frescas
primaveras para nuestros pueblos a las que el imperialismo estadounidense y las vergonzosas
oligarquías locales respondieron con las asesinas dictaduras de los gorilas.
Hoy personajes sacados del fondo del averno como Donald Trump, Netanyahu, Jair Bolsonaro
resucitan en nombre del Ordem e Progresso para entregar y devolver a las grandes
corporaciones, nuestras riquezas y la mano de obra barata de nuestros pueblos. Hoy somos
más conscientes, pero más débiles frente a los medios de comunicación.
Sólo resisten quienes han sabido ligarse y organizar efectiva y profundamente a las mayorías, como los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, y soportan el embate furibundo del imperio de las corporaciones.
Ha pasado medio siglo de desde las reformas hechas por Velasco en el Perú y una de las más
premonitorias fue la creación de una prensa y televisión estatal con fines revolucionarios. Fue
un tiempo de confrontación frontal con los poderes oligárquicos y solamente sobrevivió y se
fortaleció Cuba con su proyecto profundamente particular y revolucionario. Cada una de las
reformas hechas en el Perú de esa época requiere un análisis y este año del cincuentenario del
inicio de la Segunda Independencia del Perú, habrá mucho que investigar, publicar y
desempolvar.
Hoy solamente las grandes mayorías en las calles pueden devolver el Estado de Derecho
secuestrado por los EEUU e Israel, en complicidad de la Unión Europea, que nos hacen ver el
holocausto en su dimensión del Siglo XXI, el genocidio de un pueblo entero.
La esperanza revolucionaria está en manos de los patriotas, de los más jóvenes, las
nacionalidades y pueblos que impulsarán gobiernos que logren encabezar un camino
diferente, fuera de la lumpenoligarquía, fuera del Club de la Codicia Infinita, que nos
destroza.
Así como la imagen de esa joven muchacha (Greta) hace temblar de ira, a la bestia
apocalíptica, así derrotaremos al enemigo de la humanidad.
Vamos por buen camino, un mundo multipolar, el coraje de los jóvenes en las calles, la derrota
del patriarcado en muchas partes; la agudización de las contradicciones y militarización del
fascismo en los EEUU, abren puertas inéditas aún.
Una civilización está por caer, la construcción de la nueva está por venir, será parto con dolor,
pero será parto y el grito del recién nacido es un grito de Victoria.

