Resumen del Capitulo Criollos y mestizos de la 1ra. edicion del libro de Hector Bejar «Historia del Peru para descontentos
Contexto histórico
Tras la proclamación de la independencia del Perú en 1821, se inició un proceso de construcción política que dio lugar a lo que hoy se conoce como la República criolla y mestiza. Este periodo estuvo marcado por una serie de contradicciones ideológicas, luchas internas por el poder y una profunda desconexión entre las élites gobernantes y el pueblo que había luchado por la libertad.
Origen de la República criolla y mestiza
La independencia formal no fue obra de una mayoría popular organizada, sino de un proyecto impulsado por un grupo minoritario de criollos ricos y militares, muchos de los cuales habían sido parte del ejército colonial español. Estos nuevos líderes no representaban realmente al pueblo, sino que buscaban heredar el poder político y económico que antes tenían los españoles.
Este nuevo Estado nació frágil, sin identidad clara ni estructura sólida. El país era una utopía sobre un territorio mal definido, donde la población indígena no tenía idea de qué significaba ser «peruano», y donde las fronteras eran más imaginadas que reales.
Características principales de la República criolla y mestiza
El poder en manos de antiguas élites coloniales
Los primeros presidentes y gobernantes provenían de familias criollas o mestizas que habían colaborado o pertenecido al sistema colonial.
Muchos de ellos no creían realmente en la república ni en la democracia, sino que veían en ella una forma de mantener su control sobre tierras, recursos y privilegios.
Lucha constante entre grupos militares
Las élites criollas no lograron consenso político, lo que generó una serie de conflictos internos liderados por caudillos regionales como:
José de la Riva Agüero
Agustín Gamarra
Luis José Orbegoso
Andrés de Santa Cruz
Cada uno intentaba imponer su visión de gobierno, sin tener claridad sobre cómo construir una nación verdaderamente libre e integrada.
Desconexión con la población indígena
La gran mayoría de la población era indígena y no reconocía este nuevo orden republicano.
A pesar de haber participado activamente en la guerra de independencia, los pueblos originarios fueron excluidos del nuevo régimen.
Se mantuvo una visión racista y colonial que despreciaba la cultura andina y amazónica.
“Las guerrillas indígenas colaboraron y fueron tomando fuerza pero nunca fueron convocadas en serio por el ejército libertador.”
Proyecto de nación fragmentado
No hubo unidad real entre las regiones. Lima dominaba políticamente, mientras la sierra y la selva quedaban marginadas.
Intentos de integración como la Confederación Perú-Boliviana (1836–1839), liderada por Andrés de Santa Cruz, fueron derrotados por intereses locales y extranjeros, especialmente desde Chile.
“Los gamonales costeños apoyaron y aplaudieron la invasión chilena al Perú. Los generales peruanos se pusieron a las órdenes de los jefes chilenos.”
Falta de visión económica y social
Los gobiernos criollos ignoraban las leyes económicas y la realidad social del país.
Se vivió una etapa de desorganización económica, con una élite que veía el Estado como una prolongación de sus intereses privados.
Hubo resistencia a modernizar el país y se priorizó el mantenimiento del statu quo sobre el desarrollo nacional.
Ideologías en conflicto
Durante este periodo surgieron diferentes corrientes de pensamiento político:
Monarquismo jacobino: Representado por figuras como San Martín y Bernardo Monteagudo. Proponían expulsar a los españoles y secularizar la Iglesia, pero sin romper realmente con el modelo monárquico.
Republicanismo liberal y bolivariano: Inspirado en Simón Bolívar y Sánchez Carrión, promovía una república basada en valores igualitarios y soberanos.
Militarismo localista: Representado por Riva Agüero y Gamarra, que veían el poder como algo personal y militarizado.
Estas visiones compitieron constantemente, sin lograr consolidar un rumbo claro para el país.
Primeros presidentes y su destino trágico
Muchos de los primeros mandatarios enfrentaron situaciones dramáticas:
José Bernardo de Tagle murió refugiado con los realistas.
Riva Agüero fue condenado por Bolívar, odiado por San Martín y terminó exiliado.
Santa Cruz, quien intentó crear una Confederación con Bolivia, fue visto como un «indio usurpador» por las élites limeñas.
Estos casos muestran la inestabilidad política y el carácter efímero de los gobiernos de la época.
Fractura regional y fracaso de proyectos integradores
El fracaso de la Confederación Perú-Boliviana marcó un punto de inflexión negativo. Fue vista como una amenaza por los conservadores chilenos y atacada desde dentro por las élites costeñas.
La sierra, donde se libraron las batallas decisivas de la independencia, fue abandonada políticamente.
El poder volvió a centralizarse en Lima, fortaleciendo una visión de país que ignoraba a la mayoría indígena.
“El fracaso de la Confederación Peruano-Boliviana como consecuencia de la intervención de los conservadores chilenos significó el triunfo definitivo de Lima sobre la sierra.”
De la utopía libertadora al realismo local
La República criolla y mestiza resultó del triunfo de los realismos locales frente a las grandes utopías emancipadoras. Mientras Bolívar soñaba con una Patria Grande, los nuevos líderes peruanos se limitaron a ver la república como una extensión de sus intereses personales.
No se construyeron instituciones sólidas, ni se reconoció el papel fundamental de los pueblos originarios en la independencia. En su lugar, se establecieron sistemas autoritarios que excluían a los sectores populares y reforzaban la desigualdad.
Una república en construcción incompleta
La República criolla y mestiza del siglo XIX fue una etapa confusa, contradictoria y profundamente desigual. Surgió como heredera de la lucha contra el colonialismo, pero no logró romper con sus estructuras.
Fue un intento de reemplazar al español por el criollo como clase dominante, sin resolver los problemas de fondo: la falta de ciudadanía plena para los indígenas, la injusticia social, la dependencia económica y la ausencia de un proyecto colectivo.
“La tarea de construir repúblicas está por hacerse.” Héctor Bejar
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