UNA DEUDA HISTORICA CON NUESTROS ANDES

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Recuperar el MUNDO ANDINO Y AMAZONICO es la deuda histórica y el Principal Desafío político de los peruanos.  Tiene que ser el centro de toda lucha política nacionalista, patriótica y revolucionaria.

Por Jorge Perazzo

Devolver la alegria y la esperanza al mundo andino amazonico

La reconciliación con el mundo andino y amazónico debe ser la base central de cualquier programa político serio. No resolver esta deuda histórica nos condenaría a seguir siendo una sociedad dependiente, fragmentada y sometida a intereses ajenos.

Solo si recuperamos el mundo andino-amazónico —su agricultura, su creatividad industrial, su cultura y su sabiduría—, el Perú podrá construir una verdadera autonomía, una identidad soberana y un futuro próspero para todos.

El origen de la deuda histórica

El principal desafío del Perú actual es resolver la profunda deuda histórica de inequidad, originada en la época colonial y perpetuada durante la República. Esta brecha separa al Perú «oficial» —centralista y urbano— del Perú andino-amazónico, un mundo que fue civilizatoriamente exitoso y que aportó claves sociales, económicas, políticas y espirituales únicas.

Desde la fundación de la República, se ha aislado deliberadamente al mundo andino, negándole su rol histórico y destinándolo casi a su destrucción. El proyecto republicano centró sus inversiones en el litoral y las grandes ciudades, siguiendo una idea de «modernidad» importada del neoliberalismo, que menospreció y abandonó sistemáticamente al mundo rural andino amazónico.

El centralismo y sus consecuencias

El centralismo ha provocado un doble fenómeno:

– La pauperización del mundo andino-amazónico, otrora floreciente.

– La creación de un país artificialmente urbano, dependiente de intereses externos, en especial de los Estados Unidos.

En lugar de desarrollar un modelo propio, la República peruana impulsó proyectos de irrigación y obras públicas que favorecieron a los latifundios de la costa y a las grandes empresas agrícolas de exportación, en detrimento de la soberanía alimentaria del país.

Incluso cuando la Reforma Agraria de Velasco intentó recuperar el mundo andino, promoviendo la asociaividad, devolviendo sus tierras ocupadas y dar vigencia activa de las comunidades campesinas  asi como el respeto por las lenguas y culturas originarias, estas iniciativas fue en un periodo breve y posteriormente revertida por fuerzas conservadoras.

Salud, educación e infraestructura: un abandono sistemático

La deuda histórica también se manifiesta dramáticamente en la salud y la educación:

– En salud, los centros médicos andinos han carecido históricamente de infraestructura, medicamentos y atención adecuada. Esta desatención impulsó la migración constante hacia las ciudades.

– En educación, los currículos no respondieron a la realidad andina. Se ignoró la rica tradición educativa de los amautas y se impuso un modelo ajeno a la cosmovisión local, desarraigando generaciones enteras de su historia y conocimientos.

En términos de infraestructura, las grandes inversiones se destinaron exclusivamente a las ciudades, reforzando un círculo vicioso: más migración, más urbanización descontrolada, más necesidades insatisfechas, y menos presupuesto para el mundo andino.

Por ejemplo, Lima, como capital, consume la mayor parte del agua disponible mientras muchas zonas rurales siguen sin acceso a agua potable. Las grandes obras de irrigación en la costa, además, captaron el agua de la sierra, devastando los ecosistemas hídricos que los incas y culturas precedentes habían construido y preservado.

El saqueo del mundo andino amazónico

La República también repitió el modelo colonial de saqueo del mundo andino. A pesar de que la mayor riqueza minera proviene de la sierra (Cajamarca, Ayacucho, Cusco, entre otras), los tributos y recursos generados no retornan a las comunidades originarias, sino que alimentan la concentración de riqueza en los centros urbanos.

Las zonas mineras, lejos de progresar, exhiben los índices más altos de pobreza del país, mientras los beneficios económicos se acumulan en Lima y otras capitales regionales.

La falta de apoyo al desarrollo andino amazónico

Aunque en el mundo andino existen cientos de pequeñas industrias (queserías, procesamiento de cereales, producción de miel, metalmecánica, madereras), jamás se implementaron verdaderos parques industriales locales ni se realizó una transferencia tecnológica adecuada para potenciar su desarrollo.

Todo el apoyo financiero y fiscal se destinó a fomentar industrias urbanas en metropolis, desperdiciando la creatividad y el esfuerzo de los productores andinos y amazonicos de las regiones.

¿Qué hacer? El reto de una nueva República

Resolver la deuda con el mundo andino amazónico exige un cambio radical:

– Decolonizar la República, es decir, romper con el modelo centralista y urbano impuesto desde la colonia.

– Priorizar el desarrollo andino amazónico como el motor del futuro nacional.

– Garantizar la soberanía alimentaria, la independencia económica y el desarrollo industrial basado en los recursos propios.

– Reconocer el legado histórico andino amazónico y combinarlo con las tecnologías modernas para generar un nuevo impulso creativo.

– Recuperar los valores culturales que han generado nuestra civilización de armonía entre los hombres y hacia la naturaleza.

Este proceso no significa un retorno al pasado, sino una proyección hacia el futuro a partir de nuestras raíces más sólidas. Así como India o China han logrado resurgir integrando sus tradiciones a la modernidad, el Perú tiene la oportunidad de hacer lo mismo.

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