A 200 años de la convcatoria dessde Lima al Congreso Anfictiónico de Panamá (1826 – 2026)
Hoy, a dos siglos de que Simón Bolívar convocara desde Lima la asamblea de naciones más ambiciosa de nuestra historia, su eco no solo resuena, sino que se vuelve el único camino de supervivencia para Nuestra América. El Congreso Anfictiónico de Panamá no fue un evento diplomático fallido; fue el acta de nacimiento de la conciencia continental frente al acecho de los nuevos imperios.
Un Escudo contra la Hegemonía
Frente a la Doctrina Monroe (1823), que bajo el lema «América para los americanos» escondía la ambición de EE.UU. de convertir al continente en su patio trasero, Bolívar propuso la Anfictionía: una liga de naciones soberanas unidas por el derecho internacional, la defensa mutua y la identidad compartida. Mientras el Norte buscaba la fragmentación para el dominio, el Libertador buscaba el bloque para la libertad.

Dignidad frente a la Barbarie
vanguardia ética del mundo:

- Abolición del Esclavismo: Mientras Estados Unidos —invitado con recelo y opositor a la unidad— sostenía su economía sobre la base de la esclavitud, el Congreso Anfictiónico legisló a favor de la libertad humana y la abolición de la trata, marcando una brecha moral insalvable con el imperio del Norte.
- Ciudadanía Continental: Se esbozó la idea de una patria grande donde el derecho de un hispanoamericano fuera reconocido en cualquier rincón del istmo hasta la Patagonia.
- Defensa Común: Se establecieron las bases de un ejército confederado para impedir que cualquier potencia europea o externa volviera a hollar nuestro suelo.
los enemigos de la unión
La ausencia de Brasil (en ese entonces imperio) y la cortedad de miras de las oligarquías regionales —latifundistas y comerciantes supeditados al capital extranjero— fueron las polillas que royeron el sueño bolivariano. Como señalan especialistas como Olmedo Beluche y Sergio Guerra Vilaboy, la «unidad latinoamericana» fue saboteada por el interés británico y norteamericano, que siempre prefirieron negociar con «girones destrozados de nación» que con una sola potencia continental.
La agresión se intensifica
Hoy, el bicentenario nos encuentra bajo una «Nueva Normalidad» de agresión imperial. Las sanciones criminales contra Cuba y Venezuela, el asedio político a Colombia y la aplicación de aranceles como armas de guerra económica, son la versión moderna de las amenazas que Bolívar previó. El imperio ya no solo envía barcos, envía sanciones, bloqueos financieros y relatos de «democracia» para saquear recursos como el petróleo, el litio y el agua.
Retomar la Agenda de la Emancipación
Periodistas, sociólogos de la dependencia y líderes anticolonialistas coinciden: El Congreso de Panamá no ha terminado. Es una tarea pendiente que se actualiza en los esfuerzos de:
- CELAC, UNASUR y SELA: Como los instrumentos modernos para concretar la integración que las oligarquías detuvieron en 1826.
- Soberanía de Recursos: La defensa del petróleo y los minerales es la misma defensa que Bolívar planteó contra la «voracidad comercial» británica y estadounidense.
¡Unidad y soberanía!
En este Bicentenario, convocamos a los pueblos a una movilización de la conciencia.
- Reafirmamos que Nuestra América es una sola nación plurinacional.
- Denunciamos el bloqueo y las sanciones como crímenes de lesa humanidad.
- Exigimos que la diplomacia de la sumisión sea reemplazada por la diplomacia anfictiónica: la de iguales, la de soberanos.
A 200 años de Panamá, le decimos al imperio y a las oligarquías: el sueño de Bolívar no fue frustrado, fue solo postergado. Hoy, con la fuerza de los Ayllus, de las comunidades, de los obreros y de la juventud descolonizada, retomamos el camino al Istmo.
¡Leales siempre, traidores nunca!
¡Por la Segunda y Definitiva Independencia de Nuestra América!
Emitido por el Grupo Emancipador en el Bicentenario del Congreso de Panamá.
VER/DESCARGAR TRATADO APROBADO EN EL CONGRESO ANFICTIONICO AQUI
Solo el pueblo salva al pueblo, unidos , organizados defenderemos nuestra soberanía, eliminaremos fronteras y frenos una sola patria libre y soberana.
¡¡¡Se siente, se siente que camina el antiperialismo por América Latina!!!