La escuela que pregunta al territorio

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UNA EXPERIENCIA PERSONAL QUE PUEDE SERVIR A MAESTROS Y EDUCADORES INTERCULTURALES ANDINO-AMAZONICOS

Por Jorge Perazzo, a proposito del dia del maesro

La escuela que pregunta al territorio

Pedagogía del lugar · Educación intercultural · Sierra peruana

La escuela que pregunta al territorio

Un geólogo entra a un aula a 3 800 msnm. No da clase. Hace preguntas. Y en 72 horas, 20 estudiantes rescatan la memoria que ningún libro de Historia guardó.

«No vine a dar clase.
Vine a preguntar.»

Una tarde en un café de la sierra, a 3 800 msnm

En un pueblo de la sierra peruana, un profesor de secundaria me invitó a su aula. Sabía que estaba de paso trabajando como geólogo y pensó que podía «explicarles a los chicos el tipo de suelos, las minas, los recursos naturales».

Le dije que no era el más indicado. No conocía el pueblo. Pero él sí. Y sus alumnos, más aún: ellos son originarios y sus abuelos sembraron esas chacras, vieron crecer ese río, enterraron a sus muertos en ese suelo.

Acepté. Pero cambiamos el guion.

No hubo exposición. Hubo 20 preguntas. Tres días para que cada estudiante entrevistara al vecino más antiguo.

No di una clase: activé memoria colectiva. Hice que los chicos pasaran de receptores a investigadores de su propio territorio. Los expertos le llaman pedagogía del lugar y educación situada.

Tres días después, los cuadernos estaban llenos

Los escolares volvieron con algo que ningún manual de historia les había dado. Descubrieron que:

🐟

El río fue limpio y con peces que servían al consumo diario

🌾

La quinua rendía el doble y era de múltiples colores

🤝

El trueque sostenía la economía local

🏡

Las casas nuevas están sobre cultivos antiguos

🗣️

El quechua se calló en casa, generación a generación

🚌

Varios tíos migraron porque «acá ya no había vida»

El profesor quedó en silencio. Él tampoco conocía esa historia. No estaba en el DCN de la epoca (Diseño Curricular Nacional). No estaba en el libro de Historia del Perú. Estaba en la memoria de los abuelos. — Y los chicos, en 72 horas, la rescataron.

Las 20 preguntas que hicieron la diferencia

La tarea fue simple: cada estudiante entrevista al vecino más antiguo de su familia o comunidad. Aquí las preguntas que activaron la memoria:

Reconstruye la ecología original y el impacto del tiempo en el ecosistema local.
Revela la pérdida de biodiversidad agrícola y los cambios en la soberanía alimentaria.
Conecta dieta, cultura e identidad. Abre la discusión sobre la sustitución cultural alimentaria.
Analiza causas económicas, políticas y culturales del despoblamiento rural desde la propia comunidad.
Documenta la pérdida del patrimonio inmaterial y abre conversación sobre recuperación cultural.
Construye un inventario biocultural de la deforestación y cambio de vegetación desde el conocimiento local.
Explora sistemas económicos ancestrales de reciprocidad frente a la economía de mercado actual.
Traza la historia de la retracción del quechua o el aymara en el ámbito doméstico y sus causas.
Documenta la minka, el ayni y otras formas de trabajo colectivo que han desaparecido o se transformaron.
Recupera la historia de tensiones sociales y luchas territoriales que no aparecen en los libros escolares.
Identifica a los portadores del conocimiento ancestral (amautas) y su situación actual dentro o fuera de la comunidad.
Explora los indicadores bioclimáticos ancestrales: señas de naturaleza, estrellas, plantas y animales como predictores del clima.
Recupera el conocimiento medicinal tradicional y evalúa su pérdida frente a la medicalización comercial.
Analiza el impacto de la modernización tecnológica sobre los modos de vida, la economía y la cultura local.
Documenta la historia del gamonalismo, la servidumbre y la reforma agraria desde la memoria viva local.
Abre la memoria sobre violencia política, desastres, epidemias u otros traumas colectivos que moldean la identidad comunitaria.
Evalúa la continuidad o transformación del calendario festivo como marcador de cohesión social e identidad.
Compara las aspiraciones intergeneracionales y el impacto de la cultura urbana y el mercado sobre el proyecto de vida local.
Construye autoestima territorial: reconocer los activos propios (agua, tierra, comunidad, biodiversidad) que la ciudad no tiene.
Cierra el ciclo: de la memoria pasada a la visión de futuro. El estudiante pasa de investigador a planificador de su territorio.
¿Por qué estas preguntas funcionan?

Desplazan la autoridad: «Yo no sé más que ustedes de este lugar.» Convierten la tarea en vínculo: entrevistar a la familia reconcilia generaciones. Dan tiempo corto y concreto: 3 días. La urgencia activa.

Aprender con los pies en la chacra

Fundamento 1

Pedagogía del lugar: el territorio como primer texto

No se aprende sobre el mundo; se aprende desde el mundo inmediato. El río, la feria, el apu, el mercado: son laboratorios. Cuando el niño investiga su cuenca entiende el ciclo del agua mejor que con un dibujo de libro. Y entiende, además, por qué su comunidad se organiza o se desorganiza.

Fundamento 2

Diálogo de saberes vs. Educación bancaria

Si el docente «deposita» contenidos, domestica. Si problematiza la realidad, libera. La pregunta «¿por qué se secó el río?» es freireana: obliga al estudiante a leer el mundo antes de leer la palabra. La comunidad no es objeto de estudio, es sujeto que investiga su historia para transformarla.

Fundamento 3

Memoria biocultural y desarraigo

Varios investigadores hablan de memoria biocultural: los pueblos guardan conocimiento en el paisaje, en las semillas, en la lengua. Cuando la escuela ignora esa memoria, se rompe el vínculo. El resultado: suelos erosionados, ríos contaminados, quechua que retrocede, jóvenes que migran porque «no hay futuro».

Fundamento 4

El maestro foráneo y el amauta excluido

El sistema tiene dos tragedias que se refuerzan mutuamente:

Tragedia 1

El docente rural suele ser foráneo. Cumple un currículo diseñado en Lima. Termina enseñando héroes que no pisan la plaza de armas local.

Tragedia 2

El amauta está fuera del aula. El anciano que conoce 50 plantas no es convocado. La biblioteca viviente se muere sin ser leída.

Muy sencillo resolverlo: los sabios locales son docentes, con sueldo. El currículo nace de asamblea.

Cuatro caminos para desobedecer pedagógicamente

Esto no es un ataque al docente. Es una invitación a desobedecer al currículo desterritorializado.

1

Instaurar la «Unidad 0: ¿Dónde estamos parados?»

Antes de las células y el Tahuantinsuyo, dedicar el primer mes a preguntar. El producto: un Atlas Comunitario hecho por los alumnos, mapas, líneas de tiempo, recetarios, herbario. Eso se evalúa. Eso cubre comunicación, CCSS y cálculo.

2

Formalizar al Amauta Territorial

Cada escuela rural debe tener presupuesto para contratar 2 sabios locales por 4 horas semanales. Sin título. Con certificación de la comunidad. Que enseñen en quechua, aymara u otro. Que lleven a los chicos a ver cultivos. La escuela invierte en memoria.

3

30% de currículo local ¡ya!

La diversificación curricular existe en la norma pero no se usa. Debe ser obligatoria: 30% del tiempo escolar se decide con apus, rondas, APAFA y ancianos. No solo bilingüe. Intercultural de verdad.

4

Evaluar desarraigo, no solo comprensión lectora

¿Cuántos niños saben el nombre del río que pasa a 200 metros? ¿Cuántos hablan con sus abuelos? ¿Cuántos quieren quedarse a producir? Si la escuela expulsa, fracasa aunque saque 20 en la ECE -Evaluación Censal de Estudiantes-.

El rol de la madre, el rol del maestro

Las madres criaron a los niños hasta los 7 años transmitiendo saberes, lengua, afecto. La escuela llegó y cortó. El desafío es que el maestro sea continuidad de la madre, no ruptura. Que el aula huela a chacra, a barrio, a vecindad.

Porque un pueblo sin memoria es un pueblo en venta. Y un niño sin territorio es un adulto sin brújula. Cuando quitas la historia local, le quitas al chico el espejo. Sin espejo no hay identidad. Sin identidad, migrar duele menos. Y así se vacían los pueblos.

La «clase» que no di fue la mejor clase. Porque no llené cabezas: encendí preguntas. Se activó la memoria colectiva. Los chicos pasaron de receptores a investigadores de su propio territorio.

«Un país se reconstruye cuando sus chicos vuelven a preguntar por qué el río ya no canta.»
Para ti, maestro

La próxima vez que entres al aula, no empieces con «abran el libro». Empieza con:

«¿Quién es el más antiguo de tu familia? Anda, pregúntale cómo era esto antes.»

En tres días, tendrás un curso de historia, economía y ecología que ningún manual te pudo dar. Y tendrás, quizás, un pueblo que empieza a volver a reconocerse.

Pedagogía del Lugar · Educación Intercultural · Sierra Peruana

Basado en experiencia de campo real · Publicado para maestros rurales del Perú

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