SURQUILLO, ES UNO DE LOS DISTRITOS DE MAYOR CONTAMINACIÓN SONORA DE LIMA METROPOLITANA, QUE OCASIONA PROBLEMAS AUDITIVOS, ESTRÉS, TRASTORNOS DEL SUEÑO Y OTROS

Centros comerciales e intenso tránsito vehicular en Av. Tomás Marzano con Av. Angamos- Surquillo.
El ruido excesivo y la contaminación acústica se ha convertido en un problema ambiental y de salud pública, que afecta a los principales distritos de Lima Metropolitana, entre ellos Surquillo, que enfrenta serios desafíos relacionados con los altos niveles de ruido provenientes del tráficovehicular, las actividades comerciales e industriales, las obras de construcción, talleres automotrices, el comercio ambulatorio, entre otras.
Con una población de 91,023 habitantes (INEI, 2017), el distrito de Surquillo se ubica en la zona centro-suroeste de la capital. Por su ubicación geográfica limita con San Isidro, Miraflores, Santiago de Surco, San Borja y es centro de tránsito de trabajadores de los conos norte y sur hacia sus centros de trabajos, lo que origina tráfico vehicular caótico, agravado últimamente con la proliferación de mototaxistas que circulan a gran velocidad, exponiendo a la población a ruidos prolongados con las graves consecuencia para su salud física y mental.

Concentración vehicular en la cuadra 8 de la Calle Dante- Surquillo.
El doctor Daniel Neira, vive en la cuadra 12 de la Calle Dante y nos cuenta su experiencia: “al frente de mi casa hay un depósito de vehículos (de la Municipalidad de Miraflores) que desde las 5 de la mañana empiezan salir los vehículos, las motocicletas, generando alto ruido con el claxon y los motores que afecta el sueño de las personas y, al final de esta cuadra, una fábrica de lavandería, con sus cisternas y los materiales para el lavado que también generan ruido”. Nos dice, además, que la contaminación sonora provoca ansiedad, afecta el sistema auditivo, que poco a poco conduce a la sordera y nos alerta que la contaminación sonora afecta a millones de personas en el mundo.
Diversos estudios de la Municipalidad de Surquillo han abordado la problemática de la contaminación sonora. Un primer estudio realizado en 2021 identificó que los principales focos de contaminación acústica se encontraban entre las avenidas Aviación, Tomás Marzano, República de Panamá y Paseo de la República en sus intersecciones con la Avenida Angamos, la principal avenida del distrito. Otro estudio de 2022 reveló que los altos niveles de ruido estaban causando problemas en la población como el estrés, presión alta, trastornos del sueño, vértigo, dificultades del habla y pérdida de audición. Ambos estudios se realizaron en concordancia a la Ordenanza N.º 333-MDS de Prevención y Control de Ruidos, aprobada el 29 de enero de 2015, que “tiene como objetivo principal, minimizar los impactos principales producidos por ruidos, en beneficio de la salud y calidad de vida de la población surquillana, en el ámbito de la jurisdicción del distrito, la misma que contiene las normas sobre Límites Máximos Permisibles, calificación de infracciones y sanciones, así como las políticas, estrategias y acciones para prevenir y controlar la contaminación acústica”
Los esfuerzos iniciales para erradicar instrumentos como megáfonos, parlantes, grabadoras, micrófonos utilizados por los vendedores de frutas, compradores de cosas usadas, afiladores de cuchillos, músicos y grupos religiosos, no tuvieron continuidad en los últimos años, a pesar de su gravedad. Por ejemplo, el 18 de noviembre de 2023, se detectó a través de sensores, que la Estación Angamos del Metropolitano, mostró el nivel de contaminación más alto al registrar 72. 1 decibeles (siendo el máximo permitido de 70 en zonas comerciales) y, según la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), en Surquillo y Chorrillos se encuentran los puntos de mayor contaminación sonora.

La contaminación sonora tiende a expandirse y la autoridad municipalidad se muestra incapaz.
La Ley General del Ambiente N.º 28611 y la Ley Orgánica de Municipalidades N.º 27972, establecen que “los gobiernos locales son responsables de normar y controlar los ruidos”, pero, sólo el 26% de estas municipalidades de Lima y Callao presentaron un programa contra la contaminación sonora, según la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) del Ministerio de Salud. Han transcurrido 22 años, desde que el 2002, se aprobó el Reglamento de los Estándar Nacionales de Calidad Ambiental (ECA) de Ruido para regular y controlar los niveles de ruido en nuestro país. El objetivo de estos dispositivos legales es proteger la salud, mejorar la calidad de vida de la población y promover el desarrollo sostenible, pero hasta la fecha, no hay acciones concretas por parte de las autoridades correspondientes para prevenir y mitigar su peligrosa expansión.
El ingeniero ambiental, Alfredo Gallardo, Director de Sostenibilidad en Amphos 21 Consulting Perú SAC, ( empresa de consultoría ambiental) en una entrevista concedida a este medio, sostiene que “Lima es una de las ciudades más contaminadas, superando a la Ciudad de México y a Santiago de Chile, por el aumento del parque automotor, a las pocas medidas públicas para el transporte masivo, la contaminación del ruido que no le prestamos la atención debida, hemos “normalizado” el ruido, en la casa, en la calle, en el gimnasio haciendo deporte a veces con ruido excesivo, en ambientes públicos con ruidos, en los restaurantes con ruido, que afecta a la salud de las personas”
La alcaldesa y los regidores de la Municipalidad de Surquillo deben ser conscientes de que su inacción agravará la salud física y mental de la población que los eligió.
MEJORAR LA SALUD REDUCIENDO EL RUIDO.
La contaminación acústica es uno de los problemas que tiene la sociedad moderna con un gran impacto sobre la salud de las personas que la padecen. En las ciudades, tanto grandes como pequeñas, este problema está muy presente en casi todos los lugares agudizándose en las zonas de tráfico intenso o las zonas de ocio. La contaminación sonora provoca no sólo efectos físicos y sociales, sino que las repercusiones sobre el comportamiento social y las repercusiones económicas son importantes: aislamiento social, abstención al trabajo, gastos en salud, pérdida de valor de la vivienda.
Sugerimos realizar con carácter de urgencia las siguientes acciones que les permita recopilar información valiosa sobre la situación actual de la contaminación acústica, y plantear un plan de contingencia con medidas efectivas y adaptadas a la realidad del distrito: monitore de niveles de ruido en las diferentes zonas, en horarios y fechas diferentes, llevar a cabo encuestas y entrevistas a los residentes, identificar y analizar las principales fuentes de contaminación sonora, revisar las normativas y estándares nacionales e internacionales, y compararlos con los niveles encontrados en Surquillo y, finalmente, tomando en cuenta los resultados del estudio, elaborar propuestas de mitigación de la contaminación.
También replicar medias exitosas en otros distritos: concientización de la población, control en el uso de las bocinas de los vehículos, prohibir el desplazamiento con parlantes o megáfonos a los vendedores ambulantes, barreras acústicas, prohibir alta velocidad de los motociclistas. Incluso hay iniciativas empresariales para reducir el ruido y el frío en un 80% colocando en las ventanas lunas recubiertas que poseen un sistema de vacío reductor.