Huellas Compartidas: La Profunda Influencia de la Música Cubana en el Perú

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Por Serafín Mondragón Juárez.

Presentación de la charla «Vínculos Históricos entre la música cubana y el Perú».

Por Serafín Mondragón Juárez.

La relación entre el Perú y la música cubana trasciende con creces las tendencias del siglo pasado. Lejos de ser un fenómeno reciente, las raíces de este intercambio cultural se originan en el periodo colonial, consolidándose a lo largo del tiempo a través de la llegada de discos, artistas legendarios y un fervor popular que se mantiene vivo.

La embajada de la República de Cuba en el Perú organizó una charla “Vínculos históricos entre la música cubana y el Perú” en su Anfiteatro Antonio Núñez Jiménez el 13 de abril. Las exposiciones la hicieron Augustín Pérez Aldave, miembro de la Asociaón Peruana de Actores y Compositores (APDAYC) y el gestor cultural Omar Córdova, luego la proyección del documental “Buscando a Chano Pozo” ante la gran cantidad de asistentes.

La fascinación por los ritmos caribeños en suelo peruano tiene registros documentados desde el siglo XVI. Ya en 1598, el andaluz Mateo Rosas de Oquendo publicó una sátira sobre la vida en el virreinato del Perú, donde describía cómo ciertos estilos musicales causaban furor, especialmente entre las damas limeñas, quienes disfrutaban de estos compases con una energía inigualable.

Siglos más tarde, figuras de la talla de Alejo Carpentier consolidarían en sus obras —como en sus ensayos sobre música cubana y su novela El músico que llevo dentro— la idea de que Cuba y América Latina comparten un ADN donde el pulso musical es protagonista indiscutible. Entre las décadas de 1920 y 1950, Lima vivió una verdadera efervescencia caribeña impulsada por la llegada de agrupaciones icónicas como el Trío Matamoros y, posteriormente, el fenómeno masivo de Dámaso Pérez Prado, «El Rey del Mambo».

La llegada de Pérez Prado a Lima y su histórica presentación en la Plaza de Acho convocaron multitudes equiparables a los grandes íconos de masas contemporáneos. Este furor bailable no estuvo exento de controversia. Sectores conservadores y organizaciones como la Liga de la Acción Católica cuestionaban la moralidad de los bailes, desatando debates públicos y mitos urbanos sobre supuestas censuras eclesiásticas. El intercambio también dejó huella en los músicos peruanos. Figuras como el legendario saxofonista Alex Acuña dieron el salto internacional tras destacar en estas orquestas, mientras que los melómanos locales se abastecían de novedades musicales en icónicos espacios como el bar El Sabroso en el Callao, donde se escuchaban las codiciadas rocolas.

El año 1957 marcó un hito imborrable en la memoria musical del país con la visita de dos gigantes de la música cubana: Benny Moré llegó a Lima acompañado únicamente por su pianista, completando su formato orquestal con talentosos músicos peruanos y panameños (como el saxofonista Armando Boza). Sus presentaciones en Radio La Crónica y el Estadio Nacional quedaron grabadas en la memoria colectiva, consolidando anécdotas entrañables como su cercanía con figuras del fútbol local y de Alianza Lima.  La llegada de la Sonora Matancera ese mismo año desató pasiones que, en palabras del escritor colombiano Humberto Valverde, adquirieron ribetes de «religión», superando incluso la devoción que se vivía en otros países de la región.

El vínculo musical se mantuvo vivo durante las siguientes décadas gracias a hitos como:

  • Las históricas presentaciones de la Nueva Trova Cubana y artistas como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez durante el gobierno de los años ochenta.
  • La llegada de la emblemática orquesta Los Van Van, cuyo sonido y formato influenciaron profundamente el desarrollo de la salsa y la timba en el circuito peruano.
  • El bullicioso intercambio en los pasillos de Polvos Azules, donde las agrupaciones cubanas contemporáneas descubrían el fervor intacto de un público que compraba y coleccionaba su música con devoción.

De la décima espinela y el punto cubano hasta el bolero y la salsa, la música de Cuba se instaló en el corazón del Perú no solo como un género extranjero advenedizo, sino como un latido propio que continúa enriqueciendo nuestra identidad cultural.

Presentación del libro del periodista cubano Rafael Valdivia.

Esta importante reseña histórica de los expositores culmina con la presentación del libro “Música cubana en el Nuevo Milenio” del investigador y periodista musical cubano Rafael Valdivia Nicolao, publicado en la revista digital musical AMBL. Destaca la fuerte conexión cultural que el Perú mantiene con los géneros musicales cubanos desde la década de los 60 y analiza la fusión de su raíz tradicional y afrodescendiente (la célula afrocubana) con géneros de otras latitudes como el jazz, el funk y el rock, conservado su esencia.

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