Por Serafín Mondragón Juárez.

El Puerto de Chancay apunta en consolidarse como hub de la región sudamericana.
En la Conferencia de las Américas contra los Cárteles, celebrada el 4 y 5 de marzo de 2026 en Doral, Florida, liderada por el secretario de Guerra Pete Hegseth y con la participación de 17 países, se firmó una Declaración Conjunta de Seguridad a la que luego se adhirieron Chile y el Perú.
El 10 de setiembre, Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos, hizo el anuncio oficial de la incorporación del Perú al «Escudo de las Américas» en una conferencia de prensa junto a la presidenta Keiko Fujimori. La declaración fue suscrita en la sede del Comando Sur (SOUTHCOM) en Miami con naciones alineadas en la región: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana.
La estructura de la Declaración Conjunta de Seguridad resalta tres aspectos fundamentales:
- Principio operativo: Fundamentado en la consigna «Paz a través de la fuerza», busca articular las acciones de la coalición para hacer frente a los desafíos geopolíticos y de seguridad del hemisferio occidental.
- Tres pilares de cooperación:
- Seguridad: Enfocado en el antinarcoterrorismo, la identificación formal de 24 organizaciones criminales transnacionales, la aplicación de sanciones financieras colectivas, el congelamiento de activos, restricciones migratorias y la intención de activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
- Económico: Promueve mecanismos para la revisión exhaustiva de inversiones extranjeras, la protección de cadenas de suministro de minerales críticos y la adopción de la norma de «proveedores confiables» en infraestructura digital.
- Coordinación Multilateral: Basado en consultas políticas permanentes y posturas comunes en foros internacionales.
- Alcance jurídico: El documento se presenta como una declaración de intenciones voluntarias que no constituye un tratado internacional vinculante, evitando así la exigencia de ratificaciones parlamentarias en los congresos nacionales.
Este despliegue responde a hechos consumados. En setiembre de 2025, la operación «Lanza del Sur» derivó en la destrucción de embarcaciones pesqueras señaladas de narcotráfico, con un saldo de aproximadamente doscientas víctimas. Posteriormente, el 3 de enero de 2026, una intervención militar en Venezuela afectó infraestructura civil y militar, derivando en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Estas acciones han sido repudiadas por diversos sectores internacionales por vulnerar el derecho internacional. Tras el trasfondo de esta alianza diseñada desde Washington subyace el pilar económico: contener la influencia de China en América Latina. Aunque el documento no menciona explícitamente al país asiático, utiliza terminología estratégica orientada a restringir compromisos en infraestructura crítica, minerales e equipamiento 5G. Optar por la política de «proveedores confiables» puede acarrear severas tensiones comerciales para el Perú, cuyo principal socio comercial es precisamente Beijing.
Según datos de Proinversión, el acumulado de inversiones chinas en el Perú se sitúa entre los 30 000 y 35 000 millones de dólares (25 % de la inversión extranjera directa), destacando en minería (Las Bambas, Toromocho, Marcona), energía (Luz del Sur, Enel Distribución), banca y logística (el Megapuerto de Chancay). En contraste, según la Cámara de Comercio Peruano-Americana (AmCham), las inversiones acumuladas de EE. UU. oscilan entre 7 500 y 8 500 millones de dólares, concentradas principalmente en minería e hidrocarburos (Cerro Verde, Miski Mayo) y servicios financieros.
En el ámbito del comercio exterior, China se ha mantenido como el primer socio comercial del Perú durante doce años consecutivos. La puesta en marcha del Megapuerto de Chancay proyecta generar hasta 7 000 empleos directos e indirectos en su fase comercial, pudiendo alcanzar los 75 000 en su cadena de valor si se consolida como el hub logístico del Pacífico suramericano.

Frente a este dinamismo económico, la presencia de EE. UU. ha enfatizado el alineamiento militar. En este marco se inscribe la adquisición de 24 cazas F-16 Block 70 por un valor estimado de 3 500 millones de dólares, así como la modernización de la Base Naval del Callao por 1 500 millones de dólares.
Como advierte la académica Cynthia Sanborn: «Dentro de América Latina, el Perú ocupa un lugar significativo, tanto por sus recursos minerales como por su ubicación en el Pacífico y la magnitud de las inversiones chinas. Por ello, ningún gobierno peruano puede darse el lujo de poner en riesgo esa relación económica». El Perú enfrenta así el reto de preservar su soberanía y autonomía estratégica en medio de la disputa geopolítica entre las dos grandes potencias globales.