Paulo Nogueira Batista (exdirector ejecutivo del FMI y vicepresidente fundador del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS) explica como y porque surge el nuevo Banco de los BRICS.

Fundacion del Nuevo Banco de los BRICS
1. Sobre el FMI y su gobernanza
P: ¿Por qué considera usted que el FMI está “congelado” en el siglo XX?
R: Porque desde 2010 no ha habido reformas estructurales en su gobernanza. Estados Unidos y Europa se resisten a ceder poder. Aunque logramos avances tras la crisis financiera de 2008, todo se detuvo. Hoy el FMI sigue funcionando como si el mundo aún estuviera dominado por Occidente —cuando ya no es así.
P: ¿El FMI es realmente una institución técnica, o ha dejado de serlo?
R: Ha dejado de serlo. Occidente —especialmente EE.UU.— lo ha convertido en un arma política. Lo mismo con el Banco Mundial, el dólar, SWIFT… Todo se instrumentaliza para preservar la hegemonía. Eso destruye su credibilidad como institución neutral.
P: ¿Qué significa eso para los países del Sur Global?
R: Que ya no pueden confiar en el FMI. No es solo que sus cuotas de voto sean injustas (EE.UU. tiene poder de veto), sino que sus decisiones están cargadas de condicionalidad ideológica: liberalización forzada, privatizaciones, ajustes que profundizan la dependencia.
2 Sobre el contexto geopolítico y el declive occidental
P: ¿Por qué surge la necesidad de crear alternativas como los BRICS?
R: No fue por hostilidad hacia Washington, sino por frustración. Hacia 2011–2012 quedó claro: no habría reformas reales en el FMI ni en el Banco Mundial. Así que decidimos construir nuestras propias instituciones —no para destruir las existentes, sino para diversificar y reducir la dependencia.
P: ¿Cómo caracteriza usted el “declive” de Occidente?
R: Es relativo y multidimensional: económico, político y moral. EE.UU. y Europa ya no generan confianza. Sus líderes son débiles, sus decisiones autodestructivas —como sancionar a aliados, confiscar reservas, o incautar empresas sin prever las consecuencias— revelan una incompetencia estratégica creciente.
P: ¿Es ese declive irreversible?
R: No es irreversible en términos absolutos, pero sí muy difícil de revertir. En los años 80, EE.UU. se recuperó porque no tenía un rival comparable. Hoy tiene a China: fuerte económica y militarmente. Y EE.UU. está dividido internamente. No puede repetir el mismo truco.
3. Sobre la desdolarización
P: ¿Qué es la “desdolarización” y por qué se está acelerando ahora?
R: Es el proceso de reducir la dependencia del dólar en comercio, reservas y finanzas internacionales. Se acelera porque EE.UU. ha convertido al dólar en un arma: lo usa para sancionar, congelar reservas (como a Rusia) y coaccionar. El dólar ya no es un activo seguro —es un riesgo geopolítico.
P: ¿Putin dijo que “el dólar abandonó a Rusia”? ¿Qué quiso decir?
R: Exacto. Rusia no decidió salir del dólar por ideología, sino porque EE.UU. le impuso sanciones financieras sin precedentes: congeló USD 300.000 millones en reservas. Fue una violación flagrante de los derechos de propiedad. Así que el dólar se volvió hostil —y los demás países tomaron nota.
P: ¿La desdolarización puede hacerse de la noche a la mañana?
R: No. Es un proceso lento, técnico y político. No basta con facturar en monedas locales (como hacen India y Rusia); eso solo funciona para el comercio bilateral equilibrado. Pero si hay déficits o superávits persistentes, necesitas una moneda internacional de reserva confiable —y hoy ninguna lo es plenamente.
4. Sobre el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS

P: ¿Cuál es la diferencia entre el Banco Mundial y el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD)?
R: El NBD fue creado para ser menos condicional y más pragmático. No impone recetas ideológicas. Su gobernanza es equitativa entre los 5 fundadores (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), cada uno con ~18% de voto —a diferencia del FMI, donde EE.UU. tiene veto.
P: ¿Hubo tensiones sobre los votos o el poder dentro del NBD?
R: No en el banco mismo —porque el tratado fundacional de 2014 lo resolvió desde el inicio: igualdad formal entre los cinco. Pero sí hay fricciones más profundas en los BRICS sobre cómo equilibrar el peso real de China, que es mucho mayor económicamente.
P: ¿El NBD busca reemplazar al Banco Mundial?
R: No. Busca complementar y ofrecer una alternativa. No somos revolucionarios; somos reformistas. Nuestro enfoque es práctico: financiar infraestructura, energía limpia, desarrollo sostenible —sin condicionalidad política.
5. Sobre una posible moneda de los BRICS
P: ¿Es factible crear una moneda común de los BRICS, tipo euro?
R: No —y nadie lo propone. Ni siquiera China quiere eso. Lo que se discute es una moneda internacional limitada, solo para transacciones entre países, basada en una cesta de monedas nacionales —no una moneda única con banco central común.
P: ¿Por qué India se resiste a una moneda BRICS?
R: Por tres razones:
1) Desconfianza hacia China —no quieren que el RMB domine una nueva moneda.
2) Dependencia del FMI: India aún negocia programas con el Fondo y teme represalias.
3) Sus bancos centrales son conservadores —no les gusta innovar en arquitectura financiera.
P: ¿Y por qué China no impulsa más fuerte su moneda (el RMB) como reemplazo del dólar?
R: Porque internacionalizar el RMB tiene costos altos:
- Requiere convertibilidad plena, lo que expone a China a flujos de capital volátiles.
- Atraería apreciación de la moneda, dañando su competitividad exportadora.
- Obligaría al banco central a acumular… ¿dólares otra vez? ¡Justo lo que quiere evitar!
Por eso China avanza con cautela: promueve el uso del RMB en comercio bilateral, pero no busca ser hegemón monetario.
6. Sobre alternativas al dólar: oro, DEG, nueva moneda
P: ¿Podría el oro reemplazar al dólar como reserva?
R: Ya está ocurriendo: bancos centrales —sobre todo del Sur Global— están acumulando oro a ritmo récord. Pero el oro no es suficiente: no puede respaldar el volumen de comercio y finanzas globales. Es un refugio, no una solución funcional.
P: ¿Y los «Derechos Especiales de Giro (DEG)» del FMI? ¿Podrían ampliarse?
R: Sería ideal —una cesta de monedas (USD, EUR, RMB, JPY, GBP) ya existe en los DEG. Pero EE.UU. tiene veto en el FMI y nunca permitirá que los DEG se conviertan en una verdadera moneda internacional. Lo bloqueó sistemáticamente durante años.
P: Entonces, ¿cuál es la salida?
R: Crear una nueva moneda de reserva, centrada en los BRICS pero no exclusiva de ellos, basada en una cesta de monedas del Sur Global —y quizás oro como respaldo parcial. No sería “global”, sino multipolar: para quienes quieran usarla, sin imponerla.
7. Sobre la multipolaridad y el rol de China
P: ¿Puede China ser una potencia distinta a EE.UU., o repetirá la hegemonía?
R: Depende. Históricamente, China ha defendido la no injerencia, la cooperación Sur-Sur y el “deber, no liderazgo”, como dijo su portavoz. Pero si decide imponer su voluntad, perderá aliados —incluso a Rusia o India. Nadie quiere “cambiar seis por media docena”.
P: ¿Los BRICS quieren un mundo multipolar o simplemente otro polo dominante?
R: Quieren multipolaridad real: equilibrio de poderes, respeto a la soberanía, diversidad civilizatoria. Por eso insistimos en que ninguna moneda ni país debe dominar la nueva arquitectura. El NBD es un ejemplo: igualdad formal. Pero el desafío es mantener ese espíritu a medida que crecemos.
P: ¿EE.UU. podría aceptar un mundo multipolar?
R: Por ahora, no. Está “adicto al número uno”. Su diplomacia no negocia: dicta. Tras la Guerra Fría, olvidó la empatía y el compromiso. Cree que tiene el derecho exclusivo de sancionar —y se indigna cuando otros hacen lo mismo. Esa mentalidad unipolar es el mayor obstáculo para la paz.
8. Sobre riesgos y escenarios futuros
P: ¿Existe el riesgo de una “espiral de muerte” del dólar?
R: Sí —especialmente si hay una crisis financiera en EE.UU. Hoy, una crisis provoca fuga hacia el dólar (refugio seguro). Pero si la confianza se rompe del todo, la próxima crisis podría provocar fuga del dólar —hacia oro, RMB, o activos reales. Eso aceleraría su colapso.
P: ¿Qué pasaría si Occidente confisca oficialmente las reservas rusas?
R: Sería un punto de no retorno. No solo violaría el derecho internacional y la propiedad privada —principios que Occidente predicó durante décadas—, sino que alertaría a todos: “Si le hacen esto a Rusia, mañana nos lo harán a nosotros”. La desdolarización se volvería masiva y urgente.
P: ¿Los BRICS están preparados para ese escenario?
R: No lo suficiente. Somos demasiado cautelosos —quizá demasiado. Pero como decía una colega india: si hay un colapso, todos buscaremos alternativas desesperadamente. Mejor debatirlas ahora, con calma, que improvisar en la crisis.