EL IMPERIO CONTRAATACA

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La ofensiva imperial de EE.UU. en América Latina y la lucha por la soberanía

PRONUNCIAMIENTO DEL GRUPO EMANCIPADOR ANTE LA COYUNTURA INTERNACIONAL

En los últimos años, América Latina ha sido testigo de una escalada sin precedentes en la política exterior de Estados Unidos: una ofensiva imperial que combina chantaje económico, intervencionismo militar, campañas mediáticas de deslegitimación y una retórica criminalizadora contra cualquier gobierno que se atreva a ejercer soberanía.

Lo que antes se disfrazaba de «democracia» o «seguridad regional», hoy amenaza con crudeza y lo hace desde una posición de desesperación ante la pérdida de su hegemonía global.

Una presencia militar que amenaza la paz

La presencia de flotas nucleares y buques de guerra estadounidenses en el mar Caribe ya no es una maniobra simbólica. Estas incursiones han provocado muertes por “sospecha”, detenciones arbitrarias y una constante amenaza a la seguridad de los pueblos centroamericanos y caribeños. Como se señaló en la Asamblea de las NNUU: “Hay un asesino en el Caribe”. Pero ese asesino no es un actor no estatal: es el poderío militar de una potencia que sigue considerando a nuestra región como su “patio trasero”.

*Sanciones, bloqueos y chantaje económico*

Mientras Washington predica libre comercio, impone aranceles punitivos y barreras a las exportaciones latinoamericanas. Países como Venezuela, Cuba y Nicaragua sufren bloqueos ilegales que han causado daños humanitarios incalculables. La  ofensiva alcanza a aliados históricos como Colombia que son amenazados con nuevos aranceles, bloqueo si no se alinean con la agenda de Washington. El presidente Gustavo Petro ha sido blanco de ofensivas mediáticas matonescas por su postura crítica al intervencionismo y su apuesta por la paz con justicia social.

En Argentina, el gobierno de Javier Milei ha sido presionado abiertamente para que renuncie a acuerdos estratégicos con China como condición para acceder a ayuda créditicia. Peor aún ha llegado al extremo de *exigir que el pueblo argentino vote por Millei o “no ayudan a Argentina”, en un acto de injerencia descarado, sin precedentes en la historia contemporánea.

 *La criminalización como herramienta de dominación*

Uno de los rasgos más peligrosos de esta nueva fase imperial es la *criminalización política*. Gobiernos, movimientos sociales y líderes populares y hasta gobiernos como México y Colombia son etiquetados como “terroristas”, “narcoterroristas” o “dictadores” sin pruebas, con el único objetivo de justificar sanciones, aislamiento internacional o incluso intervenciones encubiertas. Esta narrativa, amplificada por medios corporativos globales, busca liquidar a quienes defienden la autodeterminación y provocar cambios de régimen.

Sin embargo, ocultan deliberadamente que *el 90% de la demanda global de drogas ilícitas proviene de EE.UU., y las armas que alimentan la violencia en América Latina provienen en gran medida de la industria armamentística norteamericana. Es decir: “ellos consumen, nosotros pagamos”. Ellos financian, nosotros sufrimos.

 El ataque contra los migrantes: el rostro más cruel del imperio

La ofensiva no se limita a los gobiernos. También se dirige contra los pueblos. Los migrantes latinoamericanos, que han sostenido con su trabajo la economía estadounidense durante décadas —pagando impuestos, cuidando enfermos, construyendo ciudades—, son ahora tratados como criminales. Centros de detención como los de Florida son prácticas cercanas a la *esclavitud moderna*. La Casa Blanca, lejos de reconocer su responsabilidad histórica, profundiza una política de deshumanización que revela el racismo estructural del sistema imperial.

 Una América Latina que resiste

Frente a este embate, nuestra América no se doblega. Desde los movimientos indígenas hasta los gobiernos progresistas, desde las universidades hasta las plazas, se levanta una nueva conciencia continental: la de la soberanía plena, la integración sur-sur y la defensa de la paz. Países del Sur Global —en África, Asia y América Latina rechazan la lógica de sumisión y construyen alianzas alternativas. La histórica condena anual en la ONU al bloqueo contra Cuba, respaldada por más de 180 países, es un ejemplo claro: “el mundo ya no cree en la moralidad del imperio”.

Sin embargo, EE.UU. ha respondido creando su “club de gobiernos amigos” en Santo Domingo: una alianza selecta de lideres de gobiernos sumisos a los que presiona para que rompan con la unanimidad histórica contra el bloqueo y se alineen con EEUU e Israel. El chantaje es claro: *“o votan con nosotros, o les imponemos más aranceles”*.

Llamamos a la acción anti.imperialista y descoloizadora

Ante esta ofensiva desesperada del imperio, no basta con lamentarse. Es hora de:

Denunciar públicamente toda forma de injerencia. Fortalecer la integración latinoamericana sin tutelas externas. Exigir a nuestros gobiernos que defiendan la soberanía energética, alimentaria y tecnológica. Movilizarse frente a cada embajada de EE.UU. en nuestra región. Construir redes de solidaridad sur-sur* con África, Asia y el resto del Sur Global.

Nuestra América ha resistido a colonizadores ibericos y los ha expulsado hace 200 años. Desde entonces combate dictaduras y golpes de Estado hasta hoy y frente al monstruo del siglo XXI un imperio en decadencia pero aún peligroso, debemos estar más unidos que nunca. No se trata solo de defender gobiernos, sino de proteger la dignidad de nuestros pueblos, nuestros recursos y nuestro derecho a decidir nuestro propio destino.

¡El imperio contraataca! Pero nuestra América se defiende… y vencerá.

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