EE.UU. no reconoce el 1° de mayo no por ignorancia, sino por cálculo político: evitar una fecha que expone su historia de represión laboral y la lucha de clases.
Jorge Perazzo
Al promover el Labor Day, EEUU domestica el movimiento obrero y borra su pasado radical. Mientras el mundo honra a los Mártires de Chicago, EE.UU. prefiere olvidar que esos héroes eran sus propios trabajadores.

Esta omisión no es casual: es un acto de control histórico para mantener un relato nacional que glorifica el capitalismo y oculta sus contradicciones
El 1° de mayo se estableció como día de lucha obrera en 1889 por la Segunda Internacional Socialista, en memoria de los trabajadores anarquistas ejecutados en Chicago (1887) tras la Revuelta de Haymarket (1886). Paradójicamente, aunque el movimiento nació en EE.UU., el gobierno estadounidense nunca lo adoptó oficialmente. En su lugar, en 1894, el presidente Grover Cleveland estableció el Labor Day (primer lunes de septiembre) como fiesta nacional, buscando distraer la atención del 1° de mayo, asociado con el movimiento obrero radical.
¿Qué razones están detrás de esta decisión?
El temor al socialismo y anarquismo: A fines del siglo XIX y durante el siglo XX, EE.UU. asoció el 1° de mayo con movimientos revolucionarios y anti capitalistas. Tras la Revolución Rusa (1917), el gobierno vio esta fecha como una amenaza comunista y prefirió promover el Labor Day, una celebración menos conflictiva y más asimilable al sistema.
Una razón mayor: El McCarthysmo y la Guerra Fría reforzaron la estigmatización del 1° de mayo. Cualquier conmemoración era vinculada a la «subversión de Chicago», lo que llevó a su marginación oficial. Enn su lugar fue promovido por sindicatos conservadores (como la AFL) y el gobierno para desvincular a los trabajadores de las luchas globales, enfocándose en una narrativa de «armonía entre capital y trabajo».
Las Razones culturales: El excepcionalismo americano y nacionalismo.
EE.UU. históricamente ha buscado diferenciarse de Europa y del resto del mundo, incluso en fechas simbólicas. Adoptar el 1° de mayo implicaría reconocer una lucha transnacional, contraria al discurso de «libertad individual» y «éxito personal» dominante.
Una segunda mas evidente: La identidad estadounidense se construyó sobre el mito del self-made man, minimizando la lucha colectiva. Celebrar el Labor Day en septiembre (con picnics y desfiles) despolitiza la reivindicación laboral.
Hay una tercera. La mitología Americana: La narrativa de la «sueño americano» y la idea de que cualquier persona puede alcanzar el éxito mediante el esfuerzo personal han llevado a la minimización de las luchas colectivas de los trabajadores. La historia de la lucha laboral se presenta a menudo desde un ángulo que enfatiza el progreso gradual y la integración en el sistema más que la confrontación abierta.
Hay varias hipótesis sobre por qué EE.UU. ignora su propio legado obrero:
Desensibilizar a las nuevas generaciones: Producir un entorno en el que las nuevas generaciones no estén informadas sobre la importancia histórica del movimiento obrero y su relevancia en la actualidad.
Evitar el reconocimiento de la represión: El 1° de mayo recuerda que el gobierno ejecutó a trabajadores por protestar. Reconocerlo sería admitir una violencia de Estado contra el movimiento obrero.
Debilitar la solidaridad internacional: Al no conmemorar el 1° de mayo, se aísla a los trabajadores estadounidenses de las luchas globales, evitando conexiones con movimientos sociales en otros países.
Negar el origen radical del movimiento obrero: El Labor Day fue impulsado por elites para domesticar las demandas laborales, mientras que el 1° de mayo simboliza resistencia anticapitalista.


