Sobre varias inexactitudes y un extravío ideológico fundamental

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Una respuesta a articulo de Ricardo Milla, Director de diario UNO

L. Sánchez

El director del diario UNO, Ricardo Milla mal habla del “indigenismo” bajo el agraviante título de “basura fascista”.

Para comenzar, es escabroso dilucidar de dónde saca Milla que “el indigenismo es una ideología que plantea la cuestión primordial de la política en cuestiones étnicas y raciales”. ¿Quién le ha enseñado eso o es que se lo acaba de inventar?

Indigenismo existió en los años 20, como expresión de la sensibilidad intelectual urbana interesada en librar a las poblaciones nativas del país, hasta entonces llamadas “indios”, de la situación de oprobio en que vivían.

Ese indigenismo ya no existe. Lo que hay hoy es algo distinto. Es el movimiento de los propios indígenas y sus descendencias. El renacer de los pueblos originarios del continente, intentando librarse de los traumas del colonialismo y conducir el destino de sus comunidades y de sus países de la mano con los progresos actuales.

Para seguir, el indigenismo del siglo XX nunca sostuvo un programa étnico, racial, ni racista, como piensa Milla.

Lo que el indigenismo defendió fue la recuperación de la condición social de los indígenas, sometidos entonces a explotación inhumana.

Lo que el indigenismo defendió fue la recuperación de la condición social de los indígenas, sometidos entonces a explotación inhumana. El racismo fue siempre asunto de los blancos, las aristocracias, los mestizos, y los intelectuales orgánicos del conservadurismo. Nunca vino del lado de los indios ni de los indigenistas.

Para proseguir, llamar a Mariátegui indigenista es apuntar a un blanco falso.  Lo que hizo Mariátegui fue dar cabida en el programa socialista a la recuperación de la condición social y económica de los nativos. En modo alguno postuló la supremacía de etnia o raza alguna como Milla imagina.

Hitler -como Milla debe saberlo- fue el resultado de la jerarquización de “razas” que el darwinismo occidental enseñaba con aires de “ciencia” de la evolución universal. Nada hay de ello en el indigenismo peruano ni en Mariátegui. De modo que Milla pelea contra los demonios de su imaginación.

…“universalismo”, …fue  lo mismo que clamaron los conquistadores y los extirpadores …

Podrían ser solo prejuicios, o una carencia de datos, pero también la prueba del peso que el colonialismo de la enseñanza europea tiene todavía entre la intelectualidad local. Milla dice que el indigenismo atenta contra el “universalismo”, que fue  lo mismo que clamaron los conquistadores y los extirpadores dedicados a perseguir a las culturas locales en nombre del “universalismo” de la iglesia católica y la ciencia occidental.

La argucia del “universalismo” todavía le sirve a los imperialismos para imponer  sus intereses, con base en religiones y filosofías únicas, intentando desacreditar a todo trance el pensamiento propio que proviene del esfuerzo liberador de los pueblos que fueron sometidos. Milla no es conquistador sable en ristre, ni interlocutor de los imperialismos modernos, pero se comporta gratuitamente como si lo fuese. Craso extravío

Clama por último el director de UNO que en la América andina no hubo genocidio, eco de la leyenda sobre la “leyenda negra” que los modernos defensores de la corona corrupta española propagandizan repiten intentando ocultar el exterminio que durante al menos 3 siglos practicaron en los territorios nativos.

…negar que hubo genocidio en la América india es intentar negar la historia…

Podría incluso decirse que el genocidio de los hispanos pudo no ser tan descarnado como el que practicaron ingleses y franceses en otros continentes. Pero negar que hubo genocidio en la América india es intentar negar la historia tomando un panadol.

Los conservadores siempre han vivido de ocultar y falsificar la historia para justificar sus atropellos y sus privilegios. Lo desconcertante es que Milla repita las narrativas del engaño, siendo el un pensador de izquierda, como me dicen que es.

El renacimiento de los pueblos originarios que se suscita alrededor del mundo no es la vuelta al pasado, ni la prédica de un etnicismo, racismo, o cosa parecida. Es la recuperación de los valores y los logros culturales de las civilizaciones que fueron arrasadas por la colonización occidental, intentando corregir las desgracias que el imperialismo moderno sigue produciendo. Al ignorar el sentido de esa actual lucha histórica, Milla incurre en un error fundamental.

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