LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES. CANON Y SOBRECANON PETROLERO
ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI
El canon y el sobrecanon petrolero constituyen rentas territoriales importantes de los gobiernos regionales y locales, donde se explotan el petróleo y gas asociado como Piura, Tumbes, Ucayali, Loreto y la provincia de Puerto Inca de Huánuco. Desde mayo del 2011 se determina como el 15 % del valor de la producción fiscalizada. También depende del 50 % del impuesto a la renta de las empresas que explotan los hidrocarburos, más el 50 % del impuesto a la renta de las empresas que “prestan servicios complementarios”.
Si bien el canon y sobrecanon petrolero tienen su origen en la ley Nº 23630 del 15 de junio de 1983 como parte de las luchas populares por una mayor distribución de la riqueza petrolera en el llamado “boom petrolero”, donde por primera vez en la historia económica se fijó el canon como el 10 % “de la renta que producen la explotación del petróleo y gas… hasta la extinción total de tales recursos” ¡Que diferencia con el canon minero que depende solamente del impuesto a la renta!
En mayo del 2011 se promulgó por insistencia del Congreso de la República la ley Nº 29693 que incrementó el canon petrolero del 10 % al 15 % del valor de la producción y el sobrecanon de 2.5% a 3.75 % del valor de la explotación del petróleo y gas. Sumado a ello la participación del 50 % del impuesto a la renta de las empresas que explotan dichos recursos como de las empresas de servicios.
En esta redistribución de la riqueza petrolera tuvieron una participación fundamental los frentes de defensa de Talara, con sus autoridades municipales, los trabajadores del sector, y el autor del proyecto de ley, el ex congresista piurano José Carrasco Távara del partido aprista.
Conseguir la aprobación de la ley “ Que homologa el canon y sobrecanon por la explotación de petróleo y gas..” en los departamentos mencionados significó una dura lucha contra el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) donde la ortodoxia liberal se oponía a toda redistribución de la riqueza a favor de las regiones.
En sustancia al estar referido el canon y sobrecanon petrolero al 18.75 % del valor de la producción más el 50 % del impuesto a la renta, ha significado un incremento significativo para las regiones como Piura, Tumbes, Loreto y Ucayali, a pesar de la tendencia decreciente de la producción.
En la práctica el canon petrolero se financia con las regalías pagadas por la explotación que en Talara fluctúan sobre el 25 % del valor de la producción, aunque hay contratos que abonan el 5 %, y las empresas de hidrocarburos presionan para que las tasas de regalías disminuyan, lo cual afectaría los ingresos regionales.
En los años ochenta del siglo pasado la producción de petróleo llegó a cerca a los 200 mil barriles diarios y hoy se producen menos de 40 mil barriles, y la producción de la selva norte está virtualmente paralizada, cuando tiene un potencial productivo de 100 mil barriles diarios.
Existe un axioma básico “a más producción mayores serían los montos percibidos para las regiones como canon y sobrecanon”, pero urge resolver los problemas sociales, en especial en la Amazonía, donde el canon está centralizado en la ciudad de Iquitos en detrimento de las zonas productoras, como la provincia Datem del Marañón.
En verdad, el sector de hidrocarburos en relación al minero contribuye en una mayor proporción de la riqueza, pues en minería el canon minero se fija como el 50 % del impuesto a la renta que pagan los titulares mineros. En cambio, en el sector petrolero se fija sobre el valor de la producción y adicional a ello se suma el 50 % del impuesto a la renta.
Después del tiempo transcurrido es importante evaluar, analizar el uso de los recursos distribuidos como canon y sobrecanon, realizado por los gobiernos regionales y locales, en especial como el caso de Piura, duramente afectado por intensas lluvias que inundaron las calles de Piura, Talara, Sullana, como de otras ciudades del norte del país, reproduciendo la improvisación ante los efectos de fenómenos naturales recurrentes.
El “Fenómeno del Niño” se repite periódicamente y es más, por el efecto calentamiento global se ha vuelto impredecible. Por ello urge que se adopten medidas de prevención y se gasten los recursos con racionalidad económica.
Un caso paradójico es Piura región petrolera por historia donde desde fines del siglo XIX hasta el 2021 se han extraído más de 1,600 millones de barriles de petróleo, y la ciudad de Talara no cuenta con un servicio de abastecimiento de agua potable seguro con una población que supera los 150 mil habitantes. ¡Se imaginan tener solamente dos horas de servicio de agua en medio del desierto!
¿CUÁNTO SIGNIFICA EL CANON?
Solamente en el período del 2004 al 2022 para Piura el canon y sobrecanon petrolero ha significado la cifra de S/ 7,197 millones de soles. De los cuales S/ 5,004 millones se redistribuyen al interior del gobierno regional y provinciales.
La provincia de Talara con sus distritos como zona productora entre el 2004 al 2022 ha captado S/ 1,616 millones de soles, con montos anuales fluctuantes por efecto precio y sobre todo por los volúmenes de producción que tienden a la disminución pues las empresas no están invirtiendo, en especial las que corresponden a los contratos de hidrocarburos que tienen fecha de caducidad este año y el próximo.
Con los altos precios del crudo como en el 2022 la región de Piura percibió por concepto de canon y sobrecanon la suma de 406 millones de soles. En cambio, Loreto con un mínimo de producción de crudo, con el Oleoducto Norperuano paralizado por los problemas sociales apenas ha percibido S/ 63 millones en razón de la parálisis de la producción.
En verdad, gracias a las modificaciones legales la provincia de Talara por ser zona productora en el 2022 ha percibido S/ 138 millones de soles por concepto de canon, lo cual debería aumentar con la promoción de las inversiones y de la producción.
Los recursos del canon y sobrecanon petrolero son mucho menores al canon gasífero que percibe el Cusco, pero no dejan de ser importantes para las regiones petroleras. Por ello, debieran ser ejecutados en proyectos productivos o de impacto social, como sería por ejemplo resolver el problema del agua en la ciudad de Talara y la misma Iquitos, que han experimentado el “boom petrolero”, pero su población se debate en la pobreza, sin servicios básicos, y un masivo subempleo.
Este artículo fue publicado en el Diario Uno el sábado 25 de marzo.