ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI
Soy amigo de Wilfredo Kapsoli Escudero pero más amigo de la verdad, y debo reconocer la importancia de su obra como historiador para entender los problemas y posibilidades de nuestro país para convertirse en una República Moderna y Democrática, ello demuestra los fines pedagógicos de la historia, que como diría el romano Cicerón: Los pueblos que no conocen su historia cometen los mismos errores.
Kapsoli Escudero es tal vez el más importante historiador de su generación no solamente de la UNMSM donde se formó primero en la facultad de educación, sino que también siguió los estudios en la escuela de historia graduándose como bachiller con su tesis “Situación Económico-social del campesinado peruano 1919-1930” sustentada conjuntamente con Wilson Reátegui que en la década de los ochenta del siglo pasado sería Rector de San Marcos.
Más tarde Kapsoli se graduaría como doctor en Historia con su tesis “Los Movimientos Campesinos en Cerro de Pasco: 1880-1963” en el año 1971 durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, encabezado por el general Juan Velasco Alvarado, cuyo régimen había nacionalizado la industria petrolera e iniciado la Reforma Agraria una vieja aspiración de los campesinos, sobre todo andinos.
Cuando enfatizo que su vida y obra como historiador que ha cumplido recientemente 80 años, pues nacido un 22 de julio de 1945 en Pomabamba/Ancash sigue en producción como un joven investigador y difusor; es decir su nacimiento coincide meses después de terminada la II Guerra Mundial, con la toma de Berlín, y en el Perú se elegía a don José Luis Bustamante y Rivero como Presidente de la República en representación del “Frente Democrático”, una alianza política que contó con el apoyo de los apristas, comunistas, socialistas y liberales.
Primavera democrática que terminó con el golpe militar del general Manuel A. Odría en octubre de 1948 estableciendo una cruenta dictadura, conocida como el Ochenio (1948/1956).
Es tal la cantidad de libros, ensayos, artículos, conferencias, prólogos publicados por nuestro historiador que lo convierten en el más productivo de su generación, sobre todo estableciendo relaciones sólidas con los maestros de todas las provincias del país gracias a su reconocida sencillez y bonhomía.
Si a ello se le suma lo que el historiador francés Marc Bloch llamaría la “intuición histórica”, en la elección pionera de temas proscritos por la historia tradicional que resaltaba el protagonismo de los hechos, fechas, batallas y de los grandes personajes; nuestro historiador privilegió siempre como tema central: la participación de los campesinos, obreros, artesanos organizados como hacedores de la historia a través de sus luchas y reivindicaciones.
Si bien como joven estudiante tuvo la oportunidad de ser alumno de grandes historiadores como Ella Dumbar Temple, Tauro del Pino, Carlos Daniel Valcárcel, Rivera Serna como parte de las nuevas orientaciones metodológicas apostó por la renovación de la enseñanza de la historia en las ciencias sociales, reconociendo el protagonismo de las masas populares.
En tal sentido, recuerdo una declaración muy particular, en las múltiples conversaciones con nuestro autor. Habiendo conocido su obra el maestro sanmarquino Jorge Basadre antes de su fallecimiento en junio de 1980, le aconsejó que en razón de sus orígenes provincianos ligados al mundo andino, que debería persistir y profundizar en la historia de los movimientos campesinos, en las diversas formas resistencia andina a la explotación semifeudal y colonial.
¡Nadie mejor que Usted para escribir la historia de las luchas campesinas le dijo! Si se trata de reconocer influencias y deudas intelectuales, Kapsoli Escudero se identifica con la obra y el pensamiento socialista de José Carlos Mariátegui de allí sus libros sobre Mariátegui y su participación en los Congresos Obreros (1980 bajo ediciones Amauta); en un segundo lugar la importancia de la obra literaria y antropológica de José María Arguedas del cual ha sido un gran difusor para entender el mundo andino, cuestión tan necesaria hoy en día para la comprensión de los conflictos sociales entre las inversiones mineras y la oposición de las comunidades campesinas.
Sin embargo, como en múltiples oportunidades lo ha señalado, la mayor deuda intelectual se la debe a dos personalidades tan diferentes como serían el historiador sanmarquino Pablo Macera con su reconocido Seminario Rural Andino, y el autodidacta Emilio Choy que lo ayudó como mecenas en más de una oportunidad. La persistencia de los trabajos de Choy en el método marxista para la investigación económico social fue una de las lecciones persistentes en nuestro autor, con el reconocimiento de las masas populares como hacedoras de la historia.
BALANCE PRELIMINAR
Si se trata de hacer un balance y vigencia de la obra de Kapsoli Escudero en lo personal rescataría de su vasta obra “Los Movimientos Campesinos en el Perú 1879/1965” publicado por Delva Editores 1977, obra colectiva donde además se editan los ensayos de Manuel Valladares, Jean Piel, Antonio Rengifo, Alberto Flores Galindo, Manuel Burga, Wilson Reátegui y Nelson Manrique.
Estos ensayos resultan de particular importancia para reconocer la importancia de las comunidades campesinas en el Perú Contemporáneo, donde siendo más de 8,000 se enfrentan a la presencia agresiva de las inversiones mineras, teniendo en cuenta que la mayor parte de las concesiones mineras se sobreponen sobre las tierras comunales, generándose una serie de conflictos sociales que traban inversiones superiores a los US $ 56 mil millones de dólares.
La lógica de la producción y reproducción de la economía campesina bajo los principios de la verticalidad andina, reciprocidad y distribución del excedente con los cultos a la “mama paccha” colisionan con los principios de la gran inversión capitalista que busca maximizar los beneficios privados.
Ello se agrava con la problemática del oro ilegal e informal donde se recrea la categoría “minería ancestral”, donde las comunidades andinas tendrían el supuesto derecho prioritario a la explotación del subsuelo.
Esta realidad es una fuente renovada de conflictos en razón de los altos precios internacionales del oro que superan los US $ 3,350 dólares la onza. Un segundo libro que adquiere particular importancia por su actualidad se denomina “Sublevaciones de Esclavos en el Perú Siglo XVIII” editado en 1977 por la Universidad Ricardo Palma, que trata sobre los mecanismos de explotación en las haciendas jesuitas de San Jacinto, San José y Motocachi en el norte del Perú.
Libro donde se expone las razones de las sublevaciones de los esclavos de origen africano frente a la explotación racional de estas modernas unidades de producción para esa época. Fue tan importante la publicación y difusión de esta obra que el reconocido historiador Ruggiero Romano de la Universidad de París (La Sorbona) lo invitaría a un ciclo de conferencias para hacer un análisis de la esclavitud en Cuba, Estados Unidos, Haití y los propios países de África para hacer una historia comparada.
Nuestro historiador ha sido varias veces profesor visitante en prestigiosas universidades de España, Francia y de la República Popular China. La importancia y vigencia de esta obra adquiere particular interés si asumimos los mecanismos de explotación de la fuerza de trabajo asalariada en la moderna agroexportación que ha colocado a nuestro país en un líder en la producción de frutas, arándanos, paltas, uvas, etc. con valores de exportación que superan los US $ 11 mil millones en el 2024, pero bajo condiciones de una moderna esclavitud, con míseros salarios y pésimas condiciones de trabajo en la mayoría de las empresas exportadoras.
Un tercer libro que debería rescatarse pues resulta fundamental para entender el vertiginoso crecimiento de las iglesias evangélicas en nuestro país, que de lejos superan el 20% de la población peruana y que ha tenido y tienen un voto dirimente en las elecciones presidenciales, regionales y locales.
Se titula “Los Guerreros de la Oración. Las Nuevas Iglesias en el Perú “ publicado en 1994 por Sepes. Este libro fue quemado y prohibido por los pastores evangélicos en especial por los Testigos de Jehová, y la edición prácticamente fue sustraída del mercado para que no se difunda, pues se demuestra desde el punto de vista histórico los mecanismos de captación, los mensajes bíblicos que han desplazado a la Iglesia Católica tradicional frente a los “humillados y oprimidos” del país.
En verdad, es tan vasta e importante la obra de Wilfredo Kapsoli Escudero que a los 80 años sigue enseñando en la Universidad Ricardo Palma de donde alguna vez fue socio fundador, y lo más relevante sigue investigando y publicando nuevos títulos gracias a su capacidad de trabajo y creatividad como historiador, un ejemplo para las nuevas generaciones de historiadores, sociólogos, economistas entre otros

