SANGRE EN LAS ALAS: $3.500 MILLONES PARA AVIONES F16-USA

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MIENTRAS EL PUEBLO PERUANO PADECE CRISIS

Por: Jorge Perazzo

En medio del silencio cómplice de los pasillos del Congreso y la indiferencia de una clase política que ha perdido la brújula moral, el Estado peruano está a punto de consumar una de las traiciones más grandes contra su propio pueblo : la compra de aviones de combate por 3.500 millones de dólares a los Estados Unidos. Mientras se firman cheques millonarios para máquinas de guerra, millones de peruanos firman su sentencia de muerte con un plato vacío .

Esta no es una decisión técnica; es una decisión profundamente política. Es la culminación lógica de 50 años de un modelo neoliberal que ha priorizado el lucro de las élites y la sumisión a potencias extranjeras sobre la vida de los ciudadanos.

El Balance SANGRIENTO del Neoliberalismo

Para entender la magnitud de este absurdo, debemos revisar el balance de las últimas cinco décadas. El neoliberalismo en el Perú no ha traído bienestar; ha traído desmantelamiento. Según los datos que arroja el análisis de estos 50 años de gestión liberal: (Ver libro completo en: https://grupoemancipador.com/libro-50-anos-neoliberalismo-landing/

  • El Hambre como Política: La anemia infantil es una plaga que atraviesa el país. En diversas regiones, más del 50% de los niños de 0 a 3 años sufre de anemia permanente. Sus cerebros se están apagando por falta de hierro, condenando el futuro de la nación antes de que puedan dar sus primeros pasos.
  • Miseria Infraestructural: Mientras se habla de «modernidad», el 24% de la población no tiene acceso a agua potable ni desagüe. Vivimos en el siglo XXI con condiciones del siglo XIX, validando un abandono estatal que el neoliberalismo ha normalizado bajo la excusa de la «austeridad».
  • Educación Sin Futuro: Jóvenes talentosos pierden la oportunidad de acceder a becas vocacionales (como Beca 18) o programas de alimentación escolar (Qali Warma) por falta de presupuesto. Se les niega la herramienta para construir su futuro, pero se les ofrece un uniforme militar para morir en una guerra que no es la suya.

Ver los datos completos en: https://grupoemancipador.com/libro-50-anos-neoliberalismo-landing/

¿GUERRA? ¿O VIDA? LA ELECCIÓN DEL ESTADO

La pregunta es franca y debe ser respondida con la misma crudeza: ¿Qué defienden estos aviones?

Perú está ubicado en una zona de paz. No tenemos enemigos fronterizos que justifiquen una carrera armamentista de esta magnitud. No hay amenaza externa que justifique drenar 3.500 millones de dólares de las arcas nacionales. Sin embargo, se opta por la guerra en vez de la paz. Se opta por el enfrentamiento hipotético en lugar de enfrentar la realidad del hambre y la miseria que ronda en cada región del país.

Estos 3.500 millones de dólares no son números en una pantalla; son vidas concretas. Con ese dinero se podría:

  1. Erradicar la Anemia: Financiar programas de nutrición masiva para recuperar la salud de cientos de miles de niños.
  2. Activar el Fondo Agrario: Invertir en tecnología para las regiones andinas, donde los agricultores pierden rentabilidad por falta de acceso al mercado. Podríamos lograr soberanía alimentaria, dejando de importar lo que podemos cultivar en nuestra propia tierra.
  3. Infraestructura Básica: Conectar con agua y desagüe a ese 24% de la población olvidada.
  4. Educación Técnica: Garantizar becas para que los jóvenes no sean carne de cañón del desempleo, sino profesionales que impulsen la economía.

SUMISION AL COMPLEJO MILITAR-INDUSTRIAL DE EE.UU.

No nos engañemos. Esta compra no responde a una necesidad de defensa nacional peruana. Responde a los apetitos del complejo militar-industrial de Estados Unidos. Es un drenaje de ingresos que no sirve al país, ni al pueblo, ni a la nación.

Al firmar este contrato, el Perú se alinea con las políticas guerreristas de figuras como Donald Trump, que presionan a la región para comprar armamento y mantener la tensión. Se valida una acción por la guerra, convalidando un modelo donde el Perú actúa como un subordinado que paga tributo en dólares a cambio de «protección» que no necesita, mientras su propia gente se desmorona.

Es una guerra inútil e insensata. Esos aviones no se usarán nunca para defender nuestra soberanía real (que es económica y social), pero sí servirán para engrosar las ganancias de corporaciones extranjeras.

EL SILENCIO CÓMPLICE DE LOS PARTIDOS

¿Dónde están los partidos que han gobernado? ¿Dónde están las fuerzas que ocupan el Congreso? Se quedan callados.

En sus campañas electorales, ninguno habló de frenar este gasto suntuoso. Todos buscan heredar y perpetuar un modelo liberal que ha causado tanto daño al Perú. Su silencio es una validación. Al no cuestionar estos 3.500 millones, están diciendo que les importa más la relación con el Pentágono que la relación con el niño anémico en Huancavelica o la madre de familia sin agua en Puno.

Han perdido los derechos, han perdido los beneficios sociales y ahora quieren quitarnos hasta la esperanza de un futuro digno, destinando los recursos a chatarra volante en lugar de comida en la mesa.

BASTA DE PRIORIDADES INVERTIDAS

Es hora de poner freno a este egreso. Es hora de decir BASTA.

No podemos seguir permitiendo que el Estado peruano sea un gestor de la miseria para su pueblo y un cliente obediente para el imperio. La verdadera seguridad nacional no está en el cielo con aviones F-16 o similares; la verdadera seguridad nacional está en que un niño no se muera de desnutrición, en que un joven tenga una beca, en que un agricultor andino tenga tecnología y en que una familia tenga agua potable.

Exigimos:

  1. La cancelación inmediata de la compra de aviones de combate por 3.500 millones de dólares.
  2. La reasignación de esos fondos a un Plan de Emergencia Social contra el Hambre y la Anemia.
  3. Una auditoría política a los partidos que permiten este desvío de recursos en el Congreso.

Perú es una zona de paz. Nuestra prioridad fundamental es combatir la miseria. No permitamos que el neoliberalismo, en sus últimos estertores, nos deje sin futuro y sin dignidad. Queremos pan, no aviones. Queremos vida, no guerra.

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