JORGE BASADRE: “EN ESTOS TIEMPOS DE HONDA CRISIS EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA VIDA MUNDIAL” *
Augusto Lostaunau Moscol
“Un importante elemento de mi primera formación intelectual proviene de los días de mi niñez en Tacna. Es el sentimiento de la Patria invisible, el concepto del Perú como un símbolo (…). De niño, el Perú fue para mí, como para muchos, lo soñado, lo esperado, lo profundo; el nexo que unía a la lealtad al terruño y al hogar que invasores quisieron cortar, la vaga idea de una historia con sus fulgores y sus numerosas caídas y la fe en un futuro de liberación (…)”.
“Me ocuparé tan sólo de mis trabajos historiográficos. No los considero definitivos sino labor de siembra. Alejo, como circunstancia atenuante, que dichas obras no nacieron por una curiosidad cómoda ni por el manejo de un oficio más o menos ornamental. Los asuntos que abarqué con todos los errores y omisiones que pudo tener su tratamiento, surgieron desde el fondo de mi ser por una necesidad que se convirtió en parte integrante de mi existencia misma” (1980:8).
En el discurso oficial de entrega de la condecoración, el Ministro de Relaciones Exteriores Dr. José de la Puente Radbill destacó la fructífera labor de Jorge Basadre en todos los ámbitos en los que participó. Desde Ministro de Educación hasta Docente Universitario. Entonces, Basadre dejando que otros realicen un balance crítico de sus actos como funcionario público, sólo se inclinó por hacer una suerte de Mea Culpa de la obra por él escrita. De alguna u otra forma, los textos de Basadre nacen de una urgencia personal por responder a los profundos cuestionamientos que se realiza constantemente sobre el Perú. Basadre agrega:
“A lo largo de estos trabajos, cuyas limitaciones, repito, jamás he ocultado, no menosprecié, por cierto, las fuentes auténticas como testimonio irremplazable del pasado; pero, con el máximo respeto hacia ellas, siempre entendí a la erudición como un medio para ir en pos de la historia del hombre, el hombre protagonista, autor o víctima, el hombre en sociedad, en este caso en el Perú” (1980:8-9).
Con las magnificencias de un connotado Maestro, nos inculca el deber de jamás dejar de lado a las fuentes y los documentos históricos de donde se extraen los datos que formaran la información necesaria para la interpretación histórica, pero también nos invita a conocer la historia partiendo desde las mismas personas que la realizan (de manera consciente o inconsciente). Porque la historia son acontecimientos realizados por personas con todas las virtudes y limitaciones propias de su época. Los personajes históricos son hechura de su tiempo. No pueden ser diferentes a los demás. Y, por lo tanto, son las virtudes que muchas veces sobrevaloramos y las transformamos en actos anacrónicos. Basadre afirma:
“Dentro de mis limitaciones, lejos de todo impulso irreflexivo o irracional, (con el anhelo, que no sé si he logrado, de colocarme por encima de los apriorismos, los primarismos y los sectarísmos) traté de sentirme comprometido sólo con este país dispar, desigual, en formación y ebullición, con tantas cosas espantosas y maravillosas en su seno, país cuyos horizontes culturales, mirándolos en su integridad, parecen cada vez más vastos y complejos, gracias al enorme desarrollo de las ciencias humanas” (1980:9).
Para Basadre, estudiar, analizar e interpretar la historia del Perú no era un acto intelectual “puro”; por el contrario, siempre fue un trabajo comprometido con el país. No fue la “moda” lo que marcó su interés por ciertos aspectos de la realidad histórica. Siempre mantuvo una mirada crítica de los acontecimientos estudiados. No se satisfizo con el texto concluido. Por ello, cada nueva edición de sus libros era revisada y actualizada. Para Basadre el Perú es:
“País de demasiadas oportunidades perdidas, de riquezas muchas veces malgastadas atolondradamente, de grandes esperanzas súbitas y de largos silencios, de obras inconclusas, de aclamaciones y dicterios, de exaltaciones desaforadas y rápidos olvidos. País dulce y cruel de cumbres y de abismos. País de Yahuarhuaca, el lnca que, según la leyenda, lloró sangre en su impotencia; y de Huiracocha, el lnca que se irguió sobre el desastre. País de aventureros sedientos de oro y de dominio sobre hombres, tierras y minas, y, también, país de santos y de fundadores de ciudades. País de cortesanos según los cuales no se podía hablar a los virreyes sino con el idioma del himno y el idioma del ruego” (1980:9).
De una clase dominante que jamás soñó con dirigir sus propios destinos y los destinos de la sociedad peruana.
El Perú como el “País de las Oportunidades Perdidas” y de la incapacidad de una clase dominante de poder transformarlo. De una clase dominante que jamás soñó con dirigir sus propios destinos y los destinos de la sociedad peruana. Que sólo se ha satisfecho con entregar nuestras riquezas naturales para que otros las exploten y enriquezcan con ellas. Por ello, sintiendo el fin de sus días, Basadre indicó:
“Permitan ustedes, señores, a este hombre caminante en la tarde ya muy avanzada de su vida, que exprese aquí una ilusión juvenil. En estos tiempos de honda crisis en todas las circunstancias de la vida mundial; en estos tiempos en donde, al lado de sus peligros tenemos en nuestra casa, o cerca de ella, nuestras propias acechanzas, viene a ser urgente que el Perú evidencie su aptitud para proyectarse en una dimensión de futuro, dentro de la búsqueda de la maduración tantas veces anhelada para convertirse, por fin, en una morada mejor para nuestros hijos y para nuestros nietos” (1980:10).
*Frase del discurso de Jorge Basadre Grohmann al recibir la Condecoración de la Orden del Sol. Texto reproducido en DEBATE 5. pp. 8-10. Lima-Perú. Agosto de 1980.