PUNO: EXTRACTIVISMO MINERO CON POBREZA REGIONAL. GRANDEZAS Y MISERIAS
A pesar de los importantes recursos mineros, turísticos, culturales, agrícolas entre otros, Puno es uno de los departamentos considerados más pobres del país, conjuntamente con Ayacucho, Huancavelica, Apurímac con un 61 % de su población en condición de pobreza y es el departamento que lidera la extrema pobreza con un 27 % de su población, una realidad que se ha agravado por la crisis del “corona virus” e inflación de los dos últimos años.
Sin embargo, la región Puno es fuente de riqueza de empresas privadas, de cooperativas, de contrabando como región fronteriza, y del enriquecimiento de grupos tan importantes en la minería como en la economía peruana como Minsur de la familia Brescia, (Grupo Breca) que ha colocado al país en el liderazgo mundial en la producción de estaño.
Teniendo a la agricultura de subsistencia como la base de la economía familiar con más del 85 % de su población en la condición de subempleo, donde el 70 % de los niños antes de los tres años sufren de anemia y desnutrición crónica, donde más del 70 % de su población solamente tiene un servicio básico atendido o sencillamente no tiene nada. ¡Son los condenados del altiplano a la pobreza a pesar del gran potencial regional!
Es más, es una región que durante el 2021 y 2022 ha experimentado una subida promedio de los precios superando una inflación acumulada del 16 %, que llegará al final de este año a pasar el 25 % como promedio. En tal sentido, se podrá decir que, en tres años, la población que percibe un ingreso promedio mensual de S/ 805 soles, por debajo del promedio nacional de S/ 1,327 soles, experimenta una fuerte merma en el poder adquisitivo de sus ingresos. ¡Por ello, también protestan!
Sin embargo, no siempre ha sido así en el pasado prehispánico el Collasuyo ha sido considerada una de las regiones más ricas del Estado Inka, donde las culturas lupacas, collas, quechuas, aymaras poseían grandes cantidades del “ganado de indias”, y bastaría leer en las primeras crónicas de los españoles que visitaron la región Collao, el asombro de ver pastar a cientos de miles de cabeza de ganado auquénido y también ser fuente principal de producción de oro y plata.
Hoy Puno es una región empobrecida por un modelo extractivista que extrae el oro y la plata con empresas formales e informales, pero sobre todo donde se explota estaño a partir de la empresa Minsur del grupo Breca, que con la producción de este valioso mineral, ha realizado en los últimos 50 años una gran acumulación de capital que ha permitido su expansión en otros proyectos mineros como Pucamarca (Tacna), Marcobre (Ica) por mencionar algunos, al margen de su expansión cementera en Chile.
En los últimos meses la población de Puno protesta contra este modelo extractivista y contra el centralismo limeño que ahoga las provincias, recogiendo las tesis de ese gran puneño y maestro sanmarquino como Emilio Romero que desde los años treinta del siglo pasado estuvo a la vanguardia de las luchas por una efectiva descentralización regional.
Las legítimas protestas de parte de su población radicalizada por las condiciones objetivas de pobreza, han desembocado en una violencia sin control atentando contra bienes públicos como pueden ser aeropuertos, comisarías, juzgados, lo que ha significado una respuesta desmedida por parte de las fuerzas del orden dando como resultado más de 18 muertos, en especial jóvenes “sin sin”, sin trabajo ni educación.
Con una predominante presencia aymara en su población de más de 1.2 millones de habitantes, Puno se ha convertido en la región eje del sur, gracias a la migración de su población expulsada por la pobreza interna. Reproduciendo las prácticas comerciales de los antiguos tiawanakus están controlando gran parte del comercio minorista y mayorista de Arequipa, Tacna y Moquegua, e incluso los tenemos en Lima en unas cadenas de mercados y ferreterías. De allí la constante expansión de la cultura puneña que en sus lares la población está materialmente en la minería informal, el contrabando, comercio hormiga y en la agricultura de subsistencia.
A pesar que la región de Puno está distribuida en 13 provincias y 110 distritos, ocupando la meseta del Collao, valles interandinos y selva alta colindante con Cusco y Madre de Dios, y de tener atractivos turísticos asociados a la región cusqueña, como se ha dicho la mayoría de su población está en la condición de pobreza.
Sin embargo, la explotación de los recursos naturales han generado en el período 2004 al 2022 ingresos por canon y regalías del orden de los S/ 3,884 millones de soles. Lamentablemente no hay una obra de inversión o infraestructura, hospitales de primer orden que justifiquen las transferencias realizadas desde el estado central.
En cambio, muchos alcaldes y gobernadores de la región Puno están condenados o tienen demandas por ilícitos penales, lo cual demostraría la falta de transparencia en los manejos de los recursos públicos.
¿DÓNDE ESTÁN LOS RECURSOS?
En el período 2004 al 2022 la región ha percibido transferencias del orden de S/ 3,884 millones de soles, constituyéndose el canon minero en la renta territorial más importante con S/ 2,971 millones de soles gracias al impuesto a la renta pagado por las empresas formales como Minsur, Aruntani, Cori Puno, Titán Contratistas entre las principales.
Se debe tener presente que el 50 % del impuesto a la renta abonado por las empresas, por decisión del estado se transfiere como canon minero. Por este concepto se han transferido S/ 2,971 millones y por las regalías mineras para el mismo período las empresas han pagado S/ 815 millones de soles.
Al margen de ello en el período en referencia el canon hidroenergético que se define por el 50 % del impuesto a la renta pagado por las empresas de generación hídrica como es el caso de la empresa estatal de generación San Gabán. Esta ha pagado S/ 74 millones de soles en todo el período, y por último los derechos de vigencia abonados en el período 2004 al 2022 han sido de casi S/ 24 millones de soles.
En su conjunto son cifras insuficientes para resolver los graves problemas y necesidades de su población pero el potencial aurífero que tiene Puno más las reservas de litio, el mineral estratégico del futuro nos permite ser optimistas a pesar de las graves protestas sociales.
En especial debe llamar la atención la subestimación de la producción aurífera en la región puneña donde en el período 2004 al 2022 se han extraído oficialmente 2´696,327 de oro, cuando en verdad en Ananea, La Rinconada y San Antonio se extrae mucho más oro. Por ello, la región Puno es la expresión más grave del extractivismo formal e informal que agobia a la sociedad peruana.
