Jorge Perazzo
«Estados Unidos Estafado: La Gran Comedia Geopolítica (y quién se quedó con el botín)»
Crónica de una estafa épica, un presupuesto desaparecido y un presidente con ganas de venganza
El Gran Atraco Ucraniano: ¿Quién se robó los 350,000 millones?

Estados Unidos ha protagonizado su propia versión de “La Gran Estafa”… pero como víctima. El presidente Trump asegura que la administración Biden envió 350.000 millones de dólares a Ucrania «¡7 veces más que el Presupuesto de Perú! para «salvar la democracia», para garantizar la “libertad” y derrotar a Rusia o, al menos, “desgastarlo”.
Sin embargo, algo raro pasó. Volodímir Zelenski, el actor convertido en presidente de Ucrania, juraba y perjuraba que solo había recibido 100,000 millones. El resto del dinero simplemente se había «extraviado» en las complejidades de la burocracia internacional. «Desaparecido, como los emails de Hillary», bromea Trump en un mitin.
Trump Despierta y Pide la Cuenta
Cuando Donald Trump regresó al escenario político, se frotó los ojos, miró la cifra astronómica que su país había «donado» y se preguntó: «¡Un momento! ¿Y mi garantía? ¿Y mi reembolso?». Porque, a pesar de ser un hombre que ha perdido casinos, aerolíneas, universidades y hasta criptomoneda nunca en su vida había visto una transacción tan desastrosa.
Trump, que ya veía su imperio financiero tambaleando con tanta «ayuda», le hizo una oferta que creyó irresistible: ¡hipotecar los recursos naturales de Ucrania por 500,000 millones de dólares! Para que al menos quedara algo en papel.

Señor Zelenski, ¿qué tal si me firma aquí una garantía por el dinerito que le dimos?
Pero Zelenski, que al parecer había aprendido uno que otro truco en el mundo de la política, se rascó la cabeza y respondió con su mejor cara de sorpresa:
¿Garantía? Pero si eso era ayuda humanitaria. Ya sabe, ¡democracia, libertad y todo ese cuento que a ustedes les gusta decir! Zelenski agregó: Lo siento, pero no puedo. Ya bastante tengo con esta guerra, y además, ni Europa nos pidió semejante cosa.

Europa Juega Mejor sus Cartas
Resulta que los astutos europeos, que llevan siglos perfeccionando el arte de los negocios, también habían soltado su dinerito a Ucrania. Pero a diferencia de los estadounidenses, ellos lo hicieron con contratos, documentos firmados y garantías de pago. ¡Hasta Inglaterra, que a veces parece despistada, se aseguró de que Ucrania devolviera su «préstamo»!
Mientras tanto, en Washington, los políticos miraban los estados de cuenta y se preguntaban en qué momento su país había dejado de ser el tiburón financiero para convertirse en el pez dorado que regala dinero sin condiciones.
El Desenlace de una Gran Estafa
Zelenski, con una mezcla de sarcasmo y realismo político, dejó en claro que el dinero de EE.UU. no se devolvería, porque en su opinión había sido dado con la intención de debilitar a Rusia. ¡Y vaya si había funcionado! Pero devolverlo, ni en sueños.
Trump, furioso, decidió que lo mejor era dejar que la guerra terminara sin enviar un dólar más. Y así, Estados Unidos, la gran potencia mundial, pasó de ser el guardián de la democracia a la víctima de una estafa a gran escala. ¡Y con 350,000 millones menos en el bolsillo!
Trump acusa a su predecesor de firmar cheques sin garantías, como un marinero borracho que toca puerto. Según él, Europa —siempre más astuta— prestó 100.000 millones con contratos firmados en sangre (o al menos con hipotecas sobre el trigo ucraniano). Inglaterra, fiel a su estilo, añadió cláusulas tipo: «Si no pagas, te quitamos el té…».
Ahora Trump, furioso, quiere que Ucrania firme una hipoteca sobre sus recursos naturales: «Que pongan de colateral el gas de Donetsk, el hierro de Kiev… ¡por 500 mil millones!».
De Héroe de Netflix a Villano de Wall Street
Zelenski, otrora estrella de discursos virales, hoy se defiende como un vendedor de autos usados: «EE.UU. nos metió en esta guerra. ¡Es su culpa!». Según él, el dinero no fue un préstamo, sino un patrocinador para «desgastar a Rusia», como si la guerra fuera un reality show: «La Casa de los Famosos: Edición Kremlin».
Mientras, los ucranianos murmuran: «¿350.000 millones? Nosotros seguimos calentándonos con leña». Y Rusia, desde la grada, come palomitas: «Ellos se estafaron solos», dice Putin, ajustándose el cinturón de oro de los precios del petróleo.
Europa: El Socio que Aprieta, pero no Ahoga
La UE, aunque menos «generosa», tampoco se salva. Sus préstamos a Ucrania vienen con letra pequeña: «Devuélvelos en 50 años… o déjanos explotar tus minas de litio». Alemania ya sueña con ucranianos trabajando en sus fábricas como «pago en especie». Mientras, Macron parece filosofar: «La solidaridad es un préstamo con intereses compuestos».
El Final (¿Feliz?): ¿Rusia al Rescate?
Trump amenaza con cortar la ayuda: «Si no firman, que peleen con hondas». Europa, en pánico, rebusca entre los cojines del sofá: «¿Alguien tiene 10 mil millones?». Y Rusia, cual villano que se vuelve héroe, ofrece «reconstruir Ucrania… después de desnazificarlo, claro». El plan: convertirla en un «Suiza neutral».
Al final, Ucrania queda como un plato roto en una pelea de vecinos: casas destruidas, campos minados, y una deuda que haría llorar a hasta el FMI. EE.UU., por su parte, añade otro capítulo a su libro «Cómo invertir 350.000 Millones, Influir en Nadie y ser estafado».

Muy bueno, y terriblemente cierto.