LA ÉTICA TOTALITARIA YA NO ES TEORÍA, ES ORDEN OPERATIVA

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Por la vida, contra el deber de matar

Jorge Perazzo, Reflexiones al escuchar el discurso de Rita Segato en la clausura de FLACSO.

En los primeros días de noviembre de 2025, The Washington Post reveló un hecho que no puede ser minimizado ni archivado como “exceso aislado”: Pete Hegseth, designado por Donald Trump como Secretario de Guerra de Estados Unidos, ordenó explícitamente, según fuentes militares citadas en la investigación, que se matara a todos los sobrevivientes de una lancha interceptada en el Caribe, sin juicio, sin interrogatorio, sin identificación. Solo una frase lo resume: “No dejemos testigos”.

No se trató de un malentendido táctico.
No fue un error de comunicación.
Fue una orden de exterminio.

Esta orden no es una anomalía. Es la materialización de una nueva ética histórica, una deontología del exterminio, como ya había advertido Rita Segato en su conferencia del cierre del VI Congreso de FLACSO: https://youtu.be/ASqvYtA3grM

“No es antiética, es otra ética: un proyecto que exige deberes. El deber hoy es ser funcional al proyecto de la acumulación y concentración. Quien no lo es, debe desaparecer.”

El deber de matar: desde Gaza hasta el Caribe.

La lógica es idéntica, aunque los escenarios cambien:

  • Gaza (2023–2025): Netanyahu y su gabinete han declarado sin ambages: “Si es necesario exterminar a un pueblo entero para preservar el proyecto israelí, se hará.”
    Más de 45.000 muertos, 1,9 millones desplazados, hospitales bombardeados, niños enterrados vivos.
    El “deber” no es proteger vidas, sino asegurar la acumulación territorial y la dominación demográfica.
  • Caribe (2025): 18 embarcaciones de guerra estadounidenses despliegan una operación de “interdicción” que ya ha dejado más de 70 muertos, la mayoría migrantes haitianos, cubanos, dominicanos…
    Fusilados en el mar. Ahogados deliberadamente. Lanchas hundidas con personas dentro.
    Hegseth no los llama “migrantes”, ni siquiera “enemigos”. Los llama “riesgo operativo”. Todo como pretexto para invadir Venezuela y extraer sus recursos.

Esto no es guerra. Es genocidio preventivo: la eliminación de quienes, por existir, disfuncionan al orden de acumulación, concentracion, control de recursos y defender el proyecto hegemónico.

Colonialidad en su fase terminal: la conquista permanente

Segato lo llama con claridad: estamos ante una conquistualidad permanente, no una colonización del pasado, sino una invasión continua del presente.
Ya no hay ficción humanitaria. Ya no hay máscara de “misión civilizadora” o «defensa de la democracia».
El imperialismo se presenta sin disfraz: “Esto es mío. Quien estorba, desaparece.”

Y los Estados aliados no son cómplices pasivos: son copartícipes activos.
Adoptan la misma deontología en sus propios territorios:

Perú: la matanza de los 70
En abril de 2025, en la región sur, más de 70 campesinos y comuneros fueron asesinados por la Policía Nacional durante protestas contra la destitucion del Presidente Castillo y la ilegitimidad del régimen de Dina Boluarte.

  • No había armas.
  • No hubo resistencia violenta.
  • Sí hubo disparos a bocajarro, francotiradores en cerros, coches blindados avanzando sobre manifestantes desarmados.

Y luego… lo peor: justificación explícita. Autoridades dijeron:

“Fue necesario defender la democracia.”
“La ley autoriza el uso letal cuando está en riesgo el orden constitucional.”
“El Estado tiene el deber de neutralizar amenazas internas.”

Pero ¿qué “democracia” defiende un Estado que mata a quienes exigen justicia?
¿Qué “ley” legitima la ejecución sumaria?
¿Qué “orden constitucional” sostiene un régimen impuesto tras un golpe de facto? Truco la siguiente victima…y seguiran matando y excluyendo.

La respuesta es clara: No solo es defensa del sistema. Es exterminio preventivo de lo disfuncional. Igual que en Gaza. Igual que en el Caribe, igual en Peru o Argentina.

El colapso del derecho en occidente: del derecho a la vida al derecho a matar

  • Antes, el derecho regía las relaciones entre personas y naciones:
  • No matarás.
  • Nadie será sometido a tortura.
  • Toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad.

Hoy, según el nuevo orden totalitario: Matarás si es funcional al proyecto. Torturarás si extrae información útil. La vida tiene valor solo si no interfiere con la acumulación.

Freud, en «Tótem y Tabú», lo enuncia Rita en su discurso, decía que nos volvimos humanos cuando reemplazamos la ley del macho alfa por el pacto colectivo, las normas, la palabra, el derecho.

Hoy estamos viviendo un retorno a la prehumanidad:

El macho alfa, Trump, Netanyahu, Hegseth, dicta la ley con su envergadura.

El grito de Gaza es inaudible, porque ya no hay gramática de la existencia.

El cuerpo del migrante es descartable; el cuerpo del campesino, amenaza.

El derecho ya no es convenido. Es el poder de muerte.

Resistir no basta. Hay que reexistir

Ante esto, Segato nos advierte:

“No hablemos más de resistencia —eso es quedarse quieto, esperando el próximo golpe. Hablamos de reexistencia: continuar caminando con nuestros propios proyectos históricos, con nuestras visiones de felicidad, con nuestras formas de cuidado, reciprocidad y justicia.”

Reexistir significa:

Romper la normalización del exterminio, nombrar cada matanza como lo que es: crimen de lesa humanidad.
Desobedecer la ética totalitaria, negarse a cumplir órdenes que violan la dignidad humana.
Reconstruir tejidos comunitarios, donde la vida no es un “costo”, sino el único valor.
Fortalecer redes de protección mutua, porque el Estado ya no protege: mata.

LLAMADO URGENTE A LA CONCIENCIA

Estamos en una crisis civilizatoria sin precedentes: No es solo una crisis política o económica. Es una crisis moral absoluta, donde lo aberrante se vuelve rutina, lo criminal se vuelve protocolo. ¿Aceptamos esa normalidad?

Pero el silencio es cómplice. La indiferencia, cómplice. La “neutralidad”, cómplice.

Por los 70 del Sur. Por Gaza. Por los ahogados en el Caribe. Por los pueblos y gobiernos de Cuba, Venezuela y Colombia hoy amenazados. Por todos los que el sistema quiere borrar. La vida siempre vence. Pero solo si la defendemos juntos.

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