ISRAEL Y EE UU FUERON POR LANA

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Escribe: Milcíades Ruiz

La mentira descarada de EE.UU.

La mentira descarada de Estados Unidos para invadir un país desobediente es un acto de cobardía ante su impotencia: no tiene la razón y ha perdido autoridad por decadencia.

Bajo el pretexto de que Irán es una amenaza nuclear, los judíos de EE.UU. e Israel atacaron el 28 de febrero a los islamistas de Irán…

…exactamente como hicieron con Venezuela, fingiendo combatir el narcotráfico.

Pero la verdad es una sola:
En ambos casos ambicionan apoderarse del petróleo
en manos de empresas estatales.

Veamos…

La explotación de recursos naturales estratégicos, en manos nacionales, es lo que otorga autosuficiencia económica, autonomía y, soberanía nacional. Era lo que se proponía el Perú de Velasco Alvarado, nacionalizando los yacimientos mineros y de hidrocarburos. Esta política estatal, es lo que impide la sumisión ante el imperialismo yankee. Irán es una república plurinacional con diversas etnias como es el caso de Perú, pero el manejo de la producción, comercialización, exportación de petróleo, está en manos de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo (NIOC).

Esta política nacionalista, empodera económicamente a Irán, acumulando capitales y recursos presupuestales con los que, ha tomado medidas de seguridad para no someterse al poder hegemónico judío. Los agresores creyeron que sería fácil someter a Irán, y subestimaron a los persas. “Fueron por lana y salieron trasquilados”. Ahora, piden ayuda a Europa, pero se la niegan porque las consecuencias de este pleito las están sufriendo sin tener la culpa. No pensaron que Irán respondería “ojo por ojo, diente por diente”. Ahora no saben cómo salir de este embrollo porque “El tiro les salió por la culata”. Con otra mentira tendrán que retirarse porque “David” podría derrotar a “Goliat”.

Los agresores, ya están agotando sus costosos misiles de ataque, pero Irán no cesa en su contra ataque masivo a las instalaciones enemigas en la región de medio oriente. Desde sus orillas, Irán ha tomado el control del Estrecho de Ormuz y no deja pasar petróleo que suministra a los atacantes y aliados. Esto ocasiona una gran subida de las cotizaciones que repercute en la economía de los mismos y, las protestas en contra de la guerra son crecientes. Por esta ruta marítima circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo.

Tiempos atrás, le sucedió lo mismo al imperio romano, al entrar en decadencia tras siglos de dominación sobre el mundo conocido por entonces. Su hegemonía generó fuerzas contrarias que fueron creciendo hasta madurar y erosionar la estructura dominante. Conforme a las leyes del universo, su ciclo llegó a su fin. Hoy, vivimos un momento histórico crucial para la humanidad. El anacrónico orden mundial construido para su sometimiento, bajo la tutela, de un divino país supremo (EE UU), ha empezado a desmoronarse. Este desmoronamiento podría ser lento o, acelerado, según las condiciones, pero el proceso es irreversible como la madurez de la fruta.

En el universo infinito, la materia en todas sus formas, está en movimiento permanente. Desde los átomos, hasta los conjuntos siderales. El movimiento genera toda clase de procesos. En nuestro planeta, la humanidad es resultado de un proceso y, desde su surgimiento, viene atravesando etapas procesales o históricas. Actualmente, vivimos una etapa en que la humanidad busca liberarse de las ataduras de un gobierno mundial de sometimiento hegemónico unipolar, implantado por EE UU. La tendencia es lograr la liberación nacional, para tomar decisiones propias de manera independiente. Esta realidad, es la que no acepta EE UU, que quiere detener la historia con las brutalidades de Trump.

Para los países dominados, lo que viene sucediendo en la agresión a Irán, es una gran lección. Las consecuencias nos afectan, pero afecta más a los países dominantes que carecen de petróleo y gas, porque su estructura económica está hidrocarburizada sin tener estos recursos naturales. La interrupción de este abastecimiento por el conflicto, debilita sus fuerzas económicas, decae su crecimiento y suben los precios por mayores costos, provocando protestas contra los agresores. Cuantos más frentes de guerra tenga EE UU, mayor será su desgaste y su debilidad aumentará, como ocurrió con Alemania de Hitler, haciendo que el entusiasmo por la liberación nacional crezca. A Trump, le podría pasar lo mismo que a Nerón.

Particularmente, a EE UU, este conflicto con Irán, le está costando según reporte de especialistas, entre 1.000 y 2.000 millones de dólares diarios, además de los daños en sus naves portaviones y bases militares bombardeadas. El propio Pentágono da cuenta que EE.UU., gastó alrededor de 11.300 millones de dólares en tan solo una semana del conflicto. De allí que, han solicitado 200.000 millones de dólares al Congreso para hacer frente a la guerra con Irán que se está prolongado más de lo calculado.

Será difícil esta gestión, teniendo en cuenta que, según informe del Tesoro, la deuda nacional de EE.UU. alcanza un nuevo récord al superar los 39 billones de dólares y surge una otra señal de alarma ya que, el Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB) indica que, para el año fiscal 2031, la tasa promedio de interés pagada sobre la deuda federal superará la tasa de crecimiento económico del país. Solo el monto de intereses de la deuda, crecerá más rápido que la capacidad de pago, pues la política de Trump, el “locazo del ocaso”, conduce a eso.

Las deserciones en propias filas han empezado ya. El Director del Centro Nacional Contraterrorista, de inteligencia estatal norteamericana, Joe Kent, renunció en desacuerdo con la decisión de invadir Irán, culpando a Israel de maniobras engañosas para involucrar a EE UU en este conflicto. La mentira salió a la luz. Puntualizó que, «Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso grupo de presión estadounidense». (Los judíos mandan en EE UU)

Sea como fuere, viene a la memoria el llamado del “Che” Guevara, en su Mensaje a los Pueblos del Mundo con motivo de la Tricontinental, Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de África, Asia y América Latina ocurrida en La Habana, por enero de 1966 y que, se sintetiza en la frase: “Crear dos, tres, muchos Vietnam”, como estrategia para derrotar al imperialismo.

En Vietnam, Estados Unidos tuvo la mayor derrota de sus tropas pese a su contundente superioridad militar y, tuvo que retirarse “con el rabo entre las piernas” por comprarse un lío que no era suyo. La lucha que se inició en 1955, era por la unificación de Vietnam. El Norte contra Vietnam del Sur apoyado por EE UU. Este, en 1965 envió las primeras tropas, confiado en que su aplastante superioridad militar le brindaría una victoria rápida. Equipado con modernos portaaviones, cazas, bombarderos, helicópteros y misiles, se enfrentaba a los rifles, granadas, tanques y artillería antiaérea de las precarias fuerzas del ejército norvietnamita y el Vietcong, la organización guerrillera.

Estados Unidos llegó a lanzar unos 7,5 millones de toneladas de bombas en Vietnam. Más que las detonadas en toda la II Guerra Mundial. Lanzaba bombas de napalm para incendiar pueblos enteros y campamentos guerrilleros. Pero de nada le sirvió. El saldo de la derrota yankee, fue:

· 58,169 muertos.

· Más de 300,000 heridos.

· Más de 2,000 desaparecidos.

· Miles de minusválidos, amputados, paralíticos y con problemas de salud mental.

· Centenares de miles de soldados con una amplia adicción a las drogas y con serios problemas de adaptación a la vida civil.

· Miles de millones de dólares en equipo y ayuda de toda clase.

Pero además de las pérdidas materiales, EE UU afrontó una desmoralización y pérdida de fe en la creencia de ser los dueños del mundo. Esto abrió desacuerdos nacionales, como ya empieza a verse tras el fracaso del operativo contra Irán. Pero para los pueblos del mundo, también se abre las esperanzas de una nueva era, tras la decadencia de EE UU.

Todavía no sabemos en qué terminará todo esto. La extensión del conflicto desgastará, a los involucrados y estimulará las aspiraciones de liberación. Abrigamos la esperanza de que con este fracaso, Trump recupere la razón y deje de amenazar a Cuba y a otros países hermanos por hacer uso de su derecho de autodeterminación. Estando así, las cosas, debemos estar preparados para actuar a la par, con la evolución de los acontecimientos.

Marzo 21/2026

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