DE LA TRICONTINENTAL AL BLOQUE BRICS

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La Multipolaridad no es una sorpresa: es el resultado de un proceso histórico de resistencia soberanista frente al imperialismo

Jorge Perazzo

El actual auge del bloque BRICS y la consolidación de un mundo multipolar no es un fenómeno inesperado ni fortuito. Es, más bien, la culminación de un largo proceso histórico de lucha por la independencia, la autodeterminación y la construcción de un orden internacional más justo y equitativo. Este movimiento, que hoy se expresa en instituciones como los BRICS+, tiene sus raíces profundas en las luchas antiimperialistas del siglo XX y aún antes, en los primeros brotes de soberanía nacional que surgieron con fuerza en los países que lograron su independencia política y buscaban construir su propia identidad económica y social.

Raíces históricas: desde la independencia hasta la Tricontinental

Desde finales del siglo XIX y principios del XX, los movimientos independentistas en América Latina, África y Asia comenzaron a tomar forma como respuesta directa al colonialismo europeo y a las nuevas formas de dominación económica y cultural del imperialismo. Países como México, Cuba, India, Egipto o Argelia no solo lucharon por romper cadenas políticas, sino también por construir naciones libres, soberanas y capaces de definir su propio destino.

Uno de los hitos más importantes en esta historia fue la creación de la Tricontinental en 1966, impulsada por la Revolución Cubana. Esta organización, oficialmente conocida como la Oficina de Liberación Nacional, buscaba coordinar acciones entre los movimientos revolucionarios de Asia, África y América Latina para enfrentar el imperialismo estadounidense y europeo. Su impacto fue profundo: apoyó guerrillas en todo el continente latinoamericano, estableció redes de comunicación ideológica y marcó un rumbo claro de solidaridad sur-sur.

Este espíritu de resistencia se canalizó posteriormente hacia otro gran proyecto colectivo: el Movimiento de Países No Alineados (PNA), fundado en Belgrado en 1961 bajo el liderazgo de figuras como Jawaharlal Nehru (India), Gamal Abdel Nasser (Egipto), Josip Broz Tito (Yugoslavia) y Sukarno (Indonesia). El PNA representó durante décadas una voz importante en las Naciones Unidas, defendiendo la no intervención, la autodeterminación y la cooperación Sur-Sur.

Del no alineamiento a la autonomía estratégica

Durante la Guerra Fría, el no alineamiento era una posición defensiva en un mundo bipolar. Pero tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991 y la imposición de un orden global unipolar encabezado por Estados Unidos, este movimiento perdió impulso. La Yugoslavia no alineada se desintegró, victimizada por las nuevas doctrinas de cambio de régimen promovidas por actores como Zbigniew Brzezinski. Países soberanos en el Sur Global fueron derrocados mediante combinaciones de poder duro y blando, como ocurrió en Irak, Libia y partes de Oriente Medio.

Sin embargo, lejos de extinguirse, el espíritu soberanista evolucionó. En el siglo XXI, tomó nuevas formas, como la autonomía estratégica o el no alineamiento activo, conceptos que reflejan una nueva realidad: ya no se trata simplemente de mantenerse neutral entre bloques, sino de construir capacidades propias para no depender de ninguno.

Resurgimiento soberanista: Rusia, China y los nuevos polos civilizacionales

Dos actores clave han sido fundamentales en esta reconfiguración: Rusia y China. Ambos países, tras décadas de transformaciones internas, lograron recuperar su lugar en el escenario mundial no como simples actores económicos, sino como potencias civilizacionales con proyectos geopolíticos propios.

China, en particular, ha llevado a cabo una transformación sin precedentes, pasando de ser una economía semifeudal a convertirse en el segundo mayor PIB del mundo, líder en inteligencia artificial, tecnología espacial, telecomunicaciones y manufactura avanzada. Su ascenso no es casual, sino el resultado de una estrategia estatal consciente de reconstruir su papel en el mundo, basada en su historia milenaria y en una visión de desarrollo distinta a la occidental.

Rusia, por su parte, ha afirmado su rol como contrapeso estratégico al Occidente atlántico, especialmente en materia de seguridad, energía y defensa. Su resistencia ante sanciones globales y su capacidad de mantener un discurso alternativo sobre el orden internacional lo convierten en un actor clave en la transición hacia la multipolaridad.

Ambos países, junto con otras potencias emergentes como India, Brasil y Sudáfrica, han articulado un nuevo espacio de resistencia y cooperación: los BRICS.

De los BRICS a la multipolaridad: un proceso de integración y resistencia

Fundado en 2009, el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) surgió como una iniciativa para dar voz a economías emergentes ubicadas en la semiperiferia del sistema mundial capitalista. Con la expansión del bloque en 2024 —que incluyó a Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto, Etiopía, Arabia Saudita e Indonesia—, el grupo pasó a llamarse BRICS+, consolidándose como una alternativa real al G7 y al orden financiero global dominado por el dólar y las instituciones occidentales.

Este crecimiento no es solo numérico, sino simbólico. Representa la madurez de un movimiento que busca: Reformar instituciones multilaterales como el FMI y el Banco Mundial, Reducir la dependencia del dólar en el comercio internacional, Promover la cooperación tecnológica, científica y financiera entre países del Sur Global, Defender un modelo de gobernanza multipolar donde el poder no esté concentrado en el eje Atlántico.

“Los BRICS están proponiendo una nueva gobernanza global basada en diferentes normas, instituciones y alianzas para contrapesar al G7”.

Multipolaridad como horizonte: ¿hacia un nuevo orden mundial?

La multipolaridad no es solo una redistribución del poder económico, sino una transformación profunda del sistema mundial. Es un reconocimiento de que el mundo no puede seguir siendo gobernado desde un solo lado del Atlántico, ni tampoco desde una sola narrativa ideológica. Es, en última instancia, un intento de construir un orden más plural, diverso y democrático, donde cada país tenga derecho a desarrollarse según sus propias condiciones, sin subordinación externa.

Este proceso no es lineal ni exento de conflictos. Ha tenido momentos de crisis, como el colapso de algunos de sus referentes en el pasado, pero también ha sabido levantarse y renovarse. Hoy, con el fortalecimiento de BRICS+, la presencia de nuevas alianzas regionales (como BIMSTEC, ASEAN, CELAC o la Unión Africana) y el impulso de una diplomacia activa del Sur Global, el mundo está viendo cómo se gesta un nuevo mapa de poder.

Los BRICS y la multipolaridad: De la defensiva a la ofensiva

El gran salto ocurrió cuando las luchas fragmentadas se articularon en un bloque con herramientas concretas:

Desdolarización: El Nuevo Banco de Desarrollo (BRICS) y los sistemas SPFS (Rusia) y CIPS (China) desafían el monopolio financiero occidental.

Tecnología autóctona: Huawei (5G), la Misión de Semiconductores de India, o el litio africano rompen dependencias.

Diplomacia de contrapesos: Como muestra el texto, Indonesia, Sudáfrica o Malasia negocian con todos, pero no se someten a nadie.

La expansión a BRICS+ (con Irán, Egipto y Etiopía) y la Alianza del Sahel (contra el neocolonialismo francés) prueban que el movimiento ya no es reactivo: define reglas.

Soberanía, dignidad y esperanza como camino

La multipolaridad no es un ideal abstracto ni un simple ajuste en la balanza del poder. Es el fruto de un proceso histórico de lucha, resistencia y reconstrucción colectiva. Desde los primeros movimientos antiimperialistas del siglo XIX, pasando por la Tricontinental y el PNA, hasta llegar a los BRICS, este movimiento ha demostrado una capacidad única de adaptación y resiliencia.

Hoy, en un momento de crisis global, de guerra híbrida, de disputas tecnológicas y financieras, este proyecto multipolar ofrece una alternativa viable: la construcción de un mundo donde todos los pueblos puedan vivir con dignidad, soberanía y justicia.

Para muchos países del Sur Global, especialmente para aquellos que históricamente han sido marginados, esta es una oportunidad única para rediseñar su futuro. Y para nuestra patria, como parte de este mundo en transformación, representa un camino claro: reconstruirse con derechos, independencia y soberanía propia, sin depender de un solo centro de poder, sino de la fuerza colectiva de los pueblos que buscan un destino común.

La segunda independencia está en marcha

El movimiento soberanista contemporáneo no es solo una respuesta a las crisis del capitalismo global. Es la continuación histórica de las rebeliones del siglo XIX, de las independencias del siglo XX y de los sueños inconclusos de Bolívar, Martí, Lumumba, Fidel, Fanon, Sankara, Allende y tantos otros.

Y ahora, cuando los imperios se tambalean, los pueblos retoman el camino de la integración verdadera, de la unidad continental y de la soberanía colectiva.

El mensaje es claro: la multipolaridad no es sorpresa. Es justicia histórica.

Es el resultado de siglos de lucha. De revoluciones vencidas pero no derrotadas. De pueblos que no olvidan. Y de un Sur Global que ha decidido no ser más satélite, ni vasallo, ni peón del imperio.

Hoy los BRICS son solo una forma institucional. Pero el alma de la multipolaridad está en cada comunidad que defiende su lengua, su tierra, su memoria y su derecho a decidir su destino.

ANEXO 1: TABLA CRONOLÓGICA HISTÓRICA DEL MOVIMIENTO SOBERANISTA 

Año Evento 
1810–1825 Revoluciones independentistas en América Latina 
1857–1858 Rebelión india contra el dominio británico 
1917 Revolución bolchevique en Rusia 
1947 Independencia de India y Pakistán 
1955 Conferencia de Bandung 
1961 Fundación del Movimiento de Países No Alineados (PNA) 
1966 Creación de la Tricontinental en La Habana 
1991 Caída de la URSS y crisis del PNA 
2009 Primer encuentro de líderes BRICS 
2024 Expansión del bloque BRICS a 11 países 
2025 Consolidación del modelo multipolar 

ANEXO 2: GRÁFICOS Y VISUALIZACIONES 

Gráfico 1: Evolución del poder global: Bipolaridad → Unipolaridad → Multipolaridad 

[Diagrama visual] 
– Bipolaridad (1945–1991): EEUU vs URSS 
– Unipolaridad (1991–2010): EEUU 
– Multipolaridad emergente (2010–presente): EEUU, China, Rusia, India, UE 
 

Gráfico 2: Comparativo entre PNA y BRICS 

Característica Países No Alineados BRICS 
Época 1960–1990 2000–Presente 
Objetivo Neutralidad y supervivencia Autonomía estratégica y desarrollo soberano 
Capacidad de acción Limitada, simbólica Creciente, institucionalizada 
Relación con el Norte Crítica pero pasiva Crítica y proactiva 
Herramientas Diplomacia, retórica Cooperación económica, tecnológica y financiera 

Gráfico 3: Distribución del poder económico (2025) 

[Gráfico de torta] 
– Estados Unidos: 22% 
– China: 18% 
– UE: 16% 
– Resto del mundo: 44% 
 

ANEXO 3: MAPA GEOPOLÍTICO ACTUAL 

[Mapa interactivo o estático] 
– Bloque BRICS+ (en color azul oscuro) 
– Aliados de EEUU y OTAN (en rojo) 
– Países neutrales o en transición (en gris)

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