Cómo China une a 1.400 millones de personas

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China y sus claves sociales, políticas y económicas

NdR: 30 de mayo de 2025. Aqui una entrevista al profesor Zhang Weiwei, director del Instituto de China de la Universidad de Fudan, comparte las principales experiencias y lecciones de China sobre gobernanza y modernización económica. Zhang Weiwei es uno de los principales teóricos del modelo político chino. En esta entrevista, explica cómo China mantiene la cohesión social entre 1,400 millones de personas y desarrolla su modelo económico único.

A continuacion del texto el video de la entrevista en ingles.de la entrevista realizada por La Escuela de Gobierno de SudAfrica al prof. Zhang Weiwei

¿Cómo une a 1.400 millones de personas?

Zhang Weiwei:
Gracias por la pregunta. Lo primero que debemos entender es que China no es solo un Estado-nación como los de Occidente. Es mucho más que eso. Es una “civilización-estado”.

Imagina esto: mientras los países europeos se formaron en los últimos 200 o 300 años, China lleva más de 4.000 años construyendo una identidad común. Tiene una historia, una cultura, una escritura y una forma de gobierno que han sobrevivido a dinastías, invasiones y revoluciones.

“China no es como Francia o Alemania. Es como si toda Europa hablara una sola lengua escrita, tuviera una sola historia y se sintiera parte de una misma civilización.”

Esa conciencia de civilización es lo que nos mantiene unidos.

Zhang Weiwei:
Muy buena pregunta. Es cierto: en China se hablan más de 200 lenguas y dialectos. Pero hay algo poderoso que los une: la escritura china.

Imagina que en toda Europa, desde España hasta Polonia, todos pudieran leer el mismo texto, aunque lo pronunciaran de forma diferente. Eso es lo que pasa aquí. Un chino de Shanghái y otro de Guangzhou pueden hablar idiomas muy distintos, pero pueden leer el mismo periódico, el mismo libro, el mismo mensaje del gobierno.

“La escritura china es como un código universal. Es el ADN cultural del país.”

Y eso crea una identidad compartida que va más allá del habla.

Zhang Weiwei:
El Partido Comunista de China no es solo un partido político. Es el garante de la unidad nacional.

Piensa en esto: en 1949, China era un país fragmentado, pobre, humillado por potencias extranjeras. El Partido logró unificar el territorio, modernizar el país y sacar a 800 millones de personas de la pobreza.

“El pueblo chino no mide al Partido por ideologías abstractas. Lo mide por resultados: ¿ha mejorado mi vida? ¿estoy más seguro? ¿mi hijo tiene escuela y trabajo?”

Y la respuesta, para la mayoría, es sí.

Zhang Weiwei:
Aquí hay una gran confusión. En Occidente, la libertad se entiende como libertad individual, expresión, protesta. En China, la libertad se entiende como libertad de vivir con dignidad, de no tener miedo, de poder progresar.

¿Sabes cuántas personas en China mueren por balas en la calle? Casi ninguna.
¿Cuántas familias temen por la seguridad de sus hijos? Muy pocas.
¿Cuántos jóvenes pueden estudiar, trabajar y comprar una casa sin endeudarse por toda la vida? Muchos.

“Para nosotros, esa es la verdadera libertad: la libertad de vivir en paz, con oportunidades.”

No es que no haya debate o crítica. Hay millones de opiniones en internet, en universidades, en medios. Pero el orden y la estabilidad son prioridades, porque sabemos lo que es el caos.

Zhang Weiwei:

Lo hemos hecho con pragmatismo. En los 80 necesitábamos capital y experiencia, así que recibimos inversión extranjera, pero con reglas claras. Aprendimos lo que pudimos, generamos empleos, y protegimos sectores clave. Hoy, somos muy cautelosos con los mercados de capitales porque sabemos que Wall Street quiere controlar economías. Por eso elegimos una “globalización selectiva”.

Zhang Weiwei:
No es capitalismo puro. Es una economía de mercado con características socialistas.

Esto quiere decir que el Estado guía el desarrollo estratégico, mientras el mercado se encarga de la eficiencia diaria.

Por ejemplo: el Estado construye ferrocarriles, ciudades inteligentes, redes 5G.
Las empresas privadas, como Huawei o Alibaba, compiten en innovación.
Pero el Estado nunca pierde el control de lo estratégico: energía, telecomunicaciones, defensa, finanzas.

“No es Estado vs. mercado. Es Estado y mercado, trabajando juntos.”

Y eso nos ha permitido crecer sin caer en la especulación, la crisis financiera o la desigualdad extrema.

Zhang Weiwei:
No. China no quiere imponer nada. Respetamos que cada pueblo elija su propio camino.

Periodista**: En África preocupa que los proyectos chinos solo beneficien a China. ¿Cómo aseguran ustedes una relación justa?

Nuestro modelo de cooperación se basa en “discutir juntos, construir juntos y beneficiarse juntos”. El que entra al proyecto lo hace porque le conviene, no porque lo imponemos. En muchos países hemos hecho miles de obras. Pero siempre respetamos la soberanía y adaptamos los proyectos a las necesidades locales. No es un juego de suma cero. Y si hay problemas, se ajusta.

China ofrece una alternativa: Desarrollo antes que democracia formal. Estabilidad antes que caos. Soberanía nacional antes que intervención extranjera.

“No queremos que el mundo sea como China. Queremos que el mundo sea multipolar, donde todos tengan derecho a su propio destino.”

Zhang Weiwei:
Les diría: no miren a China con ojos occidentales. No juzguen con conceptos como “democracia” o “dictadura” sin entender la historia, la cultura y las necesidades de nuestro pueblo.

Miren los resultados:

  • China ha sacado a más personas de la pobreza que cualquier país en la historia.
  • Ha construido la mayor red de alta velocidad del mundo.
  • Es líder en energía solar, inteligencia artificial y 5G.
  • Y lo ha hecho sin invadir a nadie.

“Si su país quiere desarrollarse, no copie ciegamente a Occidente. Mire también a China. No para imitar, sino para inspirarse.”

Zhang Weiwei:
El mayor error es creer que China debe convertirse en una versión de Occidente para ser legítima.

Pensar que si no tenemos elecciones multipartidarias, si no tenemos libertad de prensa como la entienden ellos, entonces no somos “democráticos”.

Pero la democracia no es solo votar cada cuatro años. Es gobernar con el consentimiento del pueblo. Y en China, ese consentimiento se mide en calles seguras, empleo, educación, salud, progreso.

“El pueblo chino no quiere una democracia que traiga caos, como en Ucrania o Libia. Quiere una democracia que traiga desarrollo.”

China no es un misterio. Es una civilización que ha encontrado su propio camino

Zhang Weiwei:
Exacto. Y el mensaje final es este: El mundo no debe ser unipolar. Debe ser multipolar.
No hay un solo camino para el progreso.

Y China, con sus 1.400 millones de personas, es prueba de que otro modelo es posible.

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