Realizada el 9 y 10 de diciembre 2025. Se proclama a Caracas como capital global de las resistencias

El manifiesto reconoce a la República Bolivariana de Venezuela como “laboratorio de resistencias” y “faro de convocatoria”, destacando el legado del Libertador Simón Bolívar, la visión estratégica del Comandante Hugo Chávez en la construcción de un mundo multipolar.
La Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberanía de Nuestra América, que se desarrolló 9 y 10 de diciembre en el Círculo Militar, culminó con la emisión de un manifiesto en el que, además de instar a construir un nuevo orden mundial basado en la justicia, la independencia y el fin del intervencionismo, se proclamó a Caracas como “capital de los pueblos que no se rinden” y “corazón simbólico de una red de resistencias” a escala global.
Delegaciones de más de 50 países, representantes de pueblos originarios, gobiernos, parlamentos, sindicatos, organizaciones juveniles, culturales, espirituales, comunales y movimientos sociales, denunciaron el viejo orden internacional, descrito como un sistema cimentado en el miedo, la mentira y el despojo, que hoy se disfraza de “seguridad”, con cercos militares, y de “libertad”, con cadenas económicas.
Frente a ello, los pueblos reunidos en la Asamblea afirmaron que “no basta resistir, hay que florecer y vencer”, en tanto reivindicaron la paz como lucha que siembra y cosecha justicia, no como silencio impuesto a los sometidos.
El manifiesto reconoce a la República Bolivariana de Venezuela como “laboratorio de resistencias” y “faro de convocatoria”, destacando el legado del Libertador Simón Bolívar, la visión estratégica del Comandante Hugo Chávez en la construcción de un mundo multipolar y el papel del presidente Nicolás Maduro en la articulación de esta instancia internacional frente a la “guerra multidimensional” contra los pueblos del Sur.
Igualmente, rinde homenaje a la resistencia del pueblo cubano, que durante más de seis décadas ha enfrentado bloqueos, invasiones y campañas de odio sin renunciar a su soberanía, y reconoce la coherencia ética de Fidel Castro como referencia para las luchas actuales.
En rasgos generales, el manifiesto establece seis grandes compromisos políticos:
1. Declarar la paz como “territorio a conquistar”, denunciando cada base militar extranjera en Nuestra América como “espina clavada” y asumiendo la “paz activa” como estrategia de combate contra la guerra.
2. Construir “soberanía cognitiva” frente a la guerra mediática y los algoritmos, mediante una constelación de medios populares y libres que desmantelen las noticias falsas y la manipulación.
3. Forjar un “mundo sur” articulado económica y tecnológicamente, rompiendo el bloqueo con producción, nuevas rutas comerciales, monedas y sistemas financieros alternativos al dólar.
4. Unir luchas ecológicas y migrantes, defendiendo a la Madre Tierra y reconociendo en los desplazados las huellas del saqueo, con la consigna de que la Tierra no es recurso, sino hogar.
5. Consolidar a Caracas como ciudad de encuentro permanente para asambleas, misiones, acuerdos legislativos y articulaciones populares Sur–Sur, tendiendo un puente entre la ALBA y los BRICS+.
6. Entregar a la juventud “la llave de las grandes alamedas”, reconociéndola como motor creativo y actor con voz y voto en las decisiones estratégicas.
Entre las decisiones organizativas, la Asamblea acordó:
1. Avanzar en la creación de una Alianza Mundial de los Pueblos en Defensa de la Soberanía y la Paz, con capacidad de articular redes y movimientos en todos los continentes.
2. Declararse espacio permanente de coordinación internacional y crear una Mesa Permanente de Coordinación, con sede en Caracas, que convocará dos sesiones ordinarias al año y reuniones extraordinarias ante cualquier amenaza a la paz o la soberanía de una nación.
3. Instalar un Sistema Mundial de Defensa de la Verdad y la Comunicación de los Pueblos, con un Observatorio contra la guerra cognitiva, nodos en universidades, medios alternativos y brigadas internacionales de comunicación popular.
4. Impulsar un Plan Mundial de Acción contra la Militarización y el Intervencionismo, que incluirá un Mapa Internacional de Amenazas a la Paz y un Mecanismo Rápido de Respuesta Política, así como la promoción de un Estatuto de Defensa Colectiva de Nuestra América y el Caribe.
5. Constituir el Frente Continental de Movilidad Humana Digna y una Red Jurídica Internacional por el Derecho a la Movilidad Humana, además de un Fondo de Solidaridad de la Patria Grande para apoyar a las personas migrantes.
6. Adoptar la Agenda Madre Tierra y Paz Climática y la Agenda Generación Genial 2035, que integran saberes ancestrales, ciencia y liderazgo juvenil en defensa de la justicia climática y la soberanía digital.
La declaración de los pueblos reafirma así que la “Paz Bolivariana”, sustentada en la soberanía, el respeto al Derecho Internacional y la seguridad colectiva, es la respuesta más clara frente a las lógicas de guerra y dominación que hoy amenazan a la humanidad.
Bajo esta premisa, la Asamblea se declaró en “movilización permanente” ante cualquier bloqueo, medidas coercitivas unilaterales, agresión militar o intento de intervención contra los pueblos del mundo, y convocó a organizaciones, movimientos y personas de buena voluntad a asumir el manifiesto como hoja de ruta compartida.
“La paz no será delegada a quienes la invocan mientras planifican guerras. La soberanía no será convertida en mercancía. La dignidad no será objeto de negociación. La verdad no será entregada a quienes viven para manipularla”, reza el texto, concluyendo que, cuando los pueblos deciden ser libres, “ninguna potencia puede detener la primavera”.