Baldo Luque

ANCESTRALIDAD
Las festividades de los meses de febrero o marzo en algunos casos, para nuestros ancestros, estaba dedicado al ritual de producción de los primeros productos agrícolas y se denominaba ANATA (juegos florales).
Contexto histórico. Antes de la invasión colonial
Aquí debemos inciar este relato, haciendo referencia, de, cómo era esta festividad antes de la llegada de los invasores de ultramar. En esta parte del Abya Yala, ahora llamada américa, a diferencia de occidente, nuestro calendario estaba regido por el calendario agrícola. Nuestros “yatiris” acompañaban meticulosamente los fenómenos climatológicos que se registraban en esos tiempos. Es así que, teníamos dos estaciones apenas, “jallupacha” tiempo de lluvias y “auwtipacha” tiempo de sequías, por lo tanto, el calendario occidental de 4 estaciones no se ajusta a nuestros tiempos climatológicos. Los ritos del ANATA, como se llamaba esta festividad, se desarrollaba con diversas actividades direccionadas a los juegos como “qatatisiña”, “aynaqtasiña”, “llasasiña”, por otro lado, se realizaba encuentros entre ayllus vecinos, denominados “Tinkus”.
Estos encuentros se realizaban con juegos de nfrentamiento y lucha. Al final se culminaba con cánticos y bailes instrumentalizados por la “tarkqa”, “phusa” o “pinkillu” que son instrumentos específicos para tiempos de lluvia. No se puede hacer melodia con la “tarkqa”, por ejemplo, en tiempos de sequía,
esas actitudes eran penalizados, porque, alteran el equilibrio espiritual.
En el caso del Ayllu Wanchu, estos rituales se realizaban en el lugar denominado “tinkuñpampa” donde se congregaban todas las poblaciones vecinas.

Colonialidad. El sincretismo cristiano.
Con la llegada de los invasores, llega la cruz y la biblia, de un Dios extraño para nosotros. En los tiempos coloniales, fue la iglesia quién se encargó de suplantar y desaparecer nuestros rituales y prácticas ancestrales,
El argumento era que, practicábamos herejía, como si nosotros supiéramos que hay un Dios a imagen y semejanza del hombre, que por cierto es controversial hasta los días de hoy. Lo cierto es que, rebautizaron nuestro ANATA con un nombre que evoca a la lujuria y desenfreno sexual, como fue y son los carnavales del occidente.
El término carnaval viene de la abstención al coito carnal que era impuesto en el imperio romano en los meses previos al cuaresma cristiano. Si analizamos bien y reflexionamos sobre estos hechos, cabe la pregunta, de seguir denominándolo de carnavales a una práctica ancestral mucho más puro y de fuerte contenido espiritual como es el ANATA?.

ANATA o carnaval. Práctica contemporánea.
Ya en la actualidad es casi imposible desgarrarnos de las festividades denominadas carnavales. Lo que sí rescatamos, son las prácticas ancestrales que aún mantenemos, como es el baile de la “tarkqada” o“pinquillada” al cual nos referiremos más adelante. Obviamente esto varia de comunidad a comunidad. En la zona quechua de “Chocco” o “Chuquiwacasa” es el “kqaswa” que inicia el 20 de enero aproximadamente. Por ahora, nos referiremos a las festividades de la comunidad de Huancho Lima.
Recuperar y hablar sobre algunas actividades específicas como la visita al “sutitata”, así como el “naqayaña” de los viernes, será para una otra oportunidad. Nos referiremos a las actividades festivas del martes, donde, se rinde agradecimiento a la autoridad originaria (Jilaq’ata) porque hizo posible en su gestión, la llegada del “machaqa” o llegada de nuevos productos.
Cada sector hace bailar al Jilaq’ata, actualmente llamado de teniente. Básicamente es una fiesta de regocijo al ritmo de tarkqadas y pinquilladas según sea el caso.
Otro detalle no menos importante, es el “pillu”, una especie de corona que se le coloca en el sombrero, hecho de trigo y “cchilliwa”. Y su hermoso traje, típico de una autoridad originária.
Tark’qada. Instrumento y melodía.
La “tark’qa” es un instrumento de viento de características especiales, no hay un otro instrumento occidental parecido, hecho de ramas gruesas de la “queñua” o “lampay”, posee seis orificios especialmente distribuidos según el tamaño y el tipo de melodía que se va a ejecutar.

De niño aprendí a tocar este instrumento gracias a las enseñanzas de mi tío Nicasio, un eximio músico y ejecutor de la “tark’qa”. El término “tark’qada” viene de la denominación del instrumento, que significa baile en pareja, donde cada pareja complementa las dos filas que siempre deben existir en esta danza.
La paridad, viene del principio de nuestra vivencia ancestral, que es básicamente dual, el sol y la luna, el dia y la noche, entre tantas otras referencias de nuestra filosofía de vida. En la actualidad, se usa serpentinas, antiguamente los adornos eran de “tikas” o flores, su infaltable “wichi wichi”, antiguamente tenían incorporados frutas duras como el membrillo y se azotaba a modo de saludo al “jilata” del lado.
Esta festividad es para mostrar la alegría de los primeros frutos y el colorido multicolor no puede faltar. El conjunto de ejecutores de las melodías de la “tark’qada” se agrupan de modo a vibrar sendas competiciones entre bandas, cuyo ritmo debe prevalecer frente al contrincante. De los encuentros del “tinkus” casi nada queda, antiguamente, los abuelos relatan que todavía se practicaban. Es menester que los hijos, nietos o bisnietos de esta tierra, puedan revalorar y recuperar estas tradiciones. La historia de un pueblo no sólo se escribe, también se mantiene cuando se practica. Lamentablemente, no tenemos apoyo de los entes llamados a preservar la cultura de los pueblos.
Pinquillada, Tradiciones.
La pinquillada, es otro género de danza de los tiempos del ANATA, se practicaba en cada sector y era más ejecutado por los mayores, en ritmos de va i ven pausado, sin fuertes movimientos.
Era el preferido de los adultos mayores. La vestimenta era muy especial, evoca a la danza de las flores y los nuevos frutos por su colorido, es una danza de agradecimiento a la Pachamama, nuestra madre tierra, por todo lo que nos ofrece a cada estación del “jallupacha”.
Una de las características especiales es su percusión, muy originario, posee púas de cactus secos, en fileras verticales acopladas al cuero del tambor o “tejxe” como lo llaman.

Por lo expresado, son tiempos de descolonización, la tarea pendiente es revitalizar nuestra identidad, a través de la recuperación de nuestros verdaderos términos como es el ANATA.

