Antecedentes:
En la década de 1950 comenzó a hablarse de la necesidad de una reforma agraria, ante la lucha campesina andina por recuperar sus tierras arrebatadas por el poder terrateniente. Los campesinos invadían las haciendas de los señores feudales de la serranía y de empresas extranjeras como la Cerro de Pasco Corporation. Las tomas de tierras por los campesinos eran reprimidas sangrientamente. El clamor nacional era la reforma agraria, la misma que se convirtió en bandera política de los partidos.
Este clamor, se acrecentó con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, ya que, sus reformas, incluyendo la reforma agraria, eran justicieras. Su ejemplo, abrió una etapa heroica de la sociedad latinoamericana. El entusiasmo revolucionario era general, y surgieron movimientos guerrilleros en varios países latinoamericanos emulando la gesta de Fidel Castro y su ejército rebelde.
En Perú, las elecciones generales de 1962, fueron declaradas fraudulentas y motivaron un golpe militar que tomó el poder como Junta militar de gobierno, el mismo que convocó a nuevas elecciones para 1963, pero decretando antes, una ley de Bases de la Reforma Agraria, acogiendo el sentir nacional, pero sin ser satisfactoria.
En las elecciones de 1963, todos los partidos políticos postulaban una reforma agraria. Triunfó Belaunde, prometiendo la reforma agraria, pero el legislativo estaba bajo dominio terrateniente de la alianza del aprismo con el partido del Gral. Odría, siendo enemigos políticos. En estas condiciones las propuestas de reforma agraria, eran saboteadas desde el Parlamento, buscando eludir el clamor popular.
La juventud aprista formó el Apra Rebelde en protesta por el maridaje político APRA-UNO, y fundó el MIR, que se declaró más tarde, partidario de la Revolución Cubana, de la reforma agraria, y de ideología marxista Leninista.
En la izquierda peruana se debatía sobre la factibilidad de la lucha armada. De las palabras se pasó a la acción a partir de 1963, con los sucesos de Puerto Maldonado por una incursión guerrillera del Ejército de Liberación nacional- ELN, en la que perdió la vida el poeta Javier Heraud, cuya muerte conmocionó al país.
En 1965 se insistió en la lucha armada y tanto el MIR como el ELN, se alzaron armas. Las fuerzas armadas fueron enviadas a develar a los insurrectos, en defensa de la oligarquía, siendo impactados por el heroísmo de los revolucionarios alzados en armas. Sintieron que era lastimoso matar a compatriotas que tenían justa razón, y todo por defender a una oligarquía que ellos mismos detestaban.
En aquellos tiempos, los altos oficiales del ejército recibían versiones de la realidad nacional de parte de profesores civiles en el Centro de Altos Estudios Militares- CAEM. Se hablaba allí de la necesidad de hacer reformas estructurales, para cambiar el país, de la recuperación de los recursos petroleros en manos extranjeras, del subdesarrollo, la dependencia y soberanía nacional.
Ante el clamor nacional de recuperar los yacimientos petroleros de la Brea y Pariñas, en manos de la empresa norteamericana International Petroleum Company- IPC, el gobierno de Belaunde pretendió llegar a un negociado arreglo mediante una nacionalización fraudulenta a favor de la empresa norteamericana, sobrevalorando su compra. Pero la IPC, pedía además que se le otorgue un millón de hectáreas y otras compensaciones.
El acuerdo fraudulento era denigrante para el país y fue denunciado por las instituciones nacionalistas y fuerzas progresistas, de la época, procediéndose a la investigación. Ante el escándalo, desapareció la página 11 del acuerdo, en la que figuraban las concesiones onerosas contra el estado peruano. El pueblo estaba enfurecido por el entreguismo.
Todo este dramático episodio, creó las condiciones para que el Gral. Juan Velasco Alvarado, a la sazón, Comandante general del Ejército y Jefe del Comando Conjunto, consciente de la situación en que se debatía el Perú, tomara la iniciativa de tomar el poder del gobierno y resolver los álgidos problemas que reclamaba la población nacional.
Casi en simultáneo, también pensaban de igual manera, los jefes militares de Panamá Omar Torrijos, postulando la Revolución panameña y Juan José torres, pensando en la revolución de la fuerza armada de Bolivia. Ambos asumieron el gobierno en sus países, siguiendo la huella del gobierno de Velasco en Perú.
En ese momento histórico, para Velasco no había otra salida, dada la situación en que el gobierno se sometía a una empresa extranjera, atentando contra la seguridad y soberanía nacional. Pero no lo hizo improvisadamente. Preventivamente organizó un grupo de apoyo militar y se planificó estratégicamente. Surge así, el Plan Inca y el programa de reformas a emprender por el gobierno revolucionario de la fuerza armada.
De este modo, el proyecto de cambio estructural de la sociedad peruana, cubría todos los sectores económicos. La política de sustitución de importaciones tenía como fin generar industria propia y proteger a los productores nacionales ante la competencia desleal de productos importados a precios subsidiados. Se buscaba así, una producción nacional autosuficiente en alimentos, en suministros industriales, mineros, pesqueros, etc.
Para lograr este propósito, había un plan de reformas para cada sector y se dictaron nuevas leyes reformadoras en educación, industria, minería, pesca, y demás sectores.
EL GOBIERNO DE VELASCO EN MATERIA AGRARIA:
Dentro del conjunto de reformas del proyecto integral para una nueva sociedad autogestionaria, estaba la reforma agraria, destinada a cambiar la estructura agraria de propiedad feudal y oligárquica de alto poder político, reemplazándola por un nuevo sistema de propiedad colectiva autogestionaria. Pero, esta reforma estaba concebida no solo como acto de justicia, sino como parte de un nuevo modelo de economía en una sociedad socialista gestionaría.
Por eso, la ley de reforma agraria contemplaba inicialmente, la expropiación patrimonial a los terratenientes y su adjudicación a los campesinos y trabajadores. Pero esta primera parte de la reforma, continuaba con el establecimiento de un bloque empresarial asociativo, como base del desarrollo rural.
Se llegó a constituir un gran sector empresarial asociativo, compuesto por 664 empresas campesinas, agrupadas en centrales empresariales en cada valle o cuenca. Entre ellas, había 581 cooperativas agrarias, 60 Sociedades Agrícolas de Interés Social- SAIS, 11 empresas de propiedad social-EPS, y 12 complejos agroindustriales azucareros. Se organizaron 42 centrales de empresas cooperativas. La Central de empresas cooperativas de Cañete, exportaba papa a Argentina.
La SAIS “Túpac Amaru”, facturaba más que cualquier empresa limeña. Tenía establos lecheros, ganadería vacuna, ovina y de camélidos. Poseía diversos cultivos comerciales. Construía carreteras a las comunidades socias, construía escuelas, se expandió hacia la selva con plantaciones de palma aceitera y era propietaria de toda una manzana de inmuebles en Lima, cerca del estadio nacional en la que vendía sus productos lácteos y alquilaba locales a las empresas de transportes interprovinciales,
Es de imaginarse el poderío del sector asociativo agrario en su conjunto, en un nuevo modelo de desarrollo nacional socialista.
Además, las políticas de estado aseguraban el precio justo para los productores agrarios, los precios de garantía o de “refugio”, aseguraban la rentabilidad de los negocios campesinos. El Ministerio de Agricultura tenía además, una Dirección Nacional de Apoyo a las Empresas Campesinas. Se abrieron cadenas de supermercados populares para la comercialización de productos de los sectores reformados (EPSA).
La empresa estatal ENCI ayudaba a los campesinos en la comercialización internacional de sus productos. El algodón y la lana se cotizaban en la bolsa de Liverpool y se reintegraba las ganancias a las empresas campesinas dueñas de los productos. ENCI además importaba sin fines de lucro, fertilizantes en apoyo a la producción agraria. Otras empresas apoyaban en la comercialización del arroz, café y otros productos agrarios.
Para la capacitación empresarial había el Centro Nacional de Capacitación a las empresas de la Reforma Agraria- CENCIRA, se expidió el DL 19400, Ley de organizaciones agrarias federadas, que dio origen a la Confederación Nacional Agraria- CNA, a la que se traspasó los bienes de la disuelta Sociedad Nacional Agraria que era la institución representativa de los terratenientes.
Se promulgó el Estatuto especial de Comunidades Campesinas a las que se designaba como comunidades de indígenas, para darles legitimidad y autonomía. El diario “El Comercio” fue expropiado y asignado al sector agrario, y muchas otras medidas de apoyo al campesinado. Todo iba bien, la economía crecía.
¿Qué pasó? ¿Por qué se perdió todo esto?
El proceso revolucionario encabezado por Velasco, era exitoso y de gran arraigo popular. Pero EE UU vio que, junto con Allende de Chile, Fidel Castro de Cuba, el Gral. Omar Torrijos de Panamá y, el Gral. Juan José Torres en Bolivia, eran una amenaza para sus intereses y estaban a punto de cambiar la historia mundial, rompiendo la dependencia política, económica y militar, respecto de EE UU, para aliarse con la Unión Soviética.
Se dejó de comprar armamento equipos y tecnología a EE UU, para adquirirlos de Francia y la Unión Soviética. La CIA entró en acción y EE UU consiguió retomar el control de Latinoamérica, interponiéndose en los procesos revolucionarios mediante golpes militares y sabotajes económicos.
En cumplimiento de esta estrategia norteamericana, Velasco fue depuesto formalmente con métodos castrenses, en agosto de 1975. La traición política encabezada por el Gral. Morales Bermúdez, comenzó el desmontaje encubierto de la revolución peruana de las fuerzas armadas, en lo político, militar y económico. Las reformas estructurales empezaron a ser revertidas.
En el agro, se eliminó la dirección general de apoyo a las empresas campesinas, se paralizo la reforma agraria y se eliminó todo apoyo económico al campesinado. Finalmente, se retrocedió al régimen tradicional de gobierno de los partidos políticos con los resultados que ahora tenemos.
Ante el abandono de la revolución y la vuelta al antiguo régimen de gobierno, las empresas asociativas agrarias fueron pulverizadas en pequeñas unidades individuales. Con el empresariado asociativo todos los trabajadores tenían salario o sueldo asegurado, vacaciones, seguro social, jubilación. Todo esto se perdió con la destrucción del agro asociativo.
El agro post Velasco.
Con el retorno al modelo tradicional de la república, se abrió el comercio de tierras y las empresas campesinas fueron compelidas a disolverse mediante la parcelación individual. Se destruyó la administración empresarial, infraestructura productiva, maquinaria, tractores, instalaciones, ganadería, etc. El agro perdió así, su economía de escala y competitividad.
En este proceso de desmantelamiento y destrucción del aparato productivo agrario, no solo estuvo la venganza de la oligarquía, sino también, la extrema izquierda. El terrorismo dinamitó instalaciones y asesinó técnicos de las empresas asociativas. Las unidades agropecuarias individualizadas entonces, pasaron a ser irrentables por su pequeñez que no permite la gestión empresarial. La nueva fisonomía del agro peruano quedó como se aprecia en el siguiente gráfico.

En el censo del año 2012 se registró un total de 2’260,973 UA. De este total, el 99.4% (2’246,702 UA) eran de personas naturales o, productores individuales. Lo más triste es que, el 68% de las unidades de producción son menores a 3 hectáreas y el 60% de ellas solo tiene agua en época de lluvias. Totalmente irrentables. Esto nos da una idea de la grave situación del aparato productivo agrario del Perú tras la caída de Velasco.
Frente a esta situación de insolvencia el campesinado peruano optó por acogerse a la agricultura familiar siguiendo la tradición ancestral comunitaria. Pero, sin salarios, sin seguro social, sin vacaciones, sin maternidad, sin jubilación, etc. El agro bajo agricultura familiar pasó a ser el 97% de las unidades productivas. Solo el 3%, quedó como no familiar, dedicada a la agricultura comercial en pequeña escala.

Y si miramos por dentro, de ese 97 % , que es la agricultura familiar, tenemos una dramática situación: El 88% de las unidades productivas de agricultura familiar es de subsistencia. Producen solo para sobrevivir

Las condiciones de trabajo se ven en las siguientes fotografías:



Sin embargo, en el el otro extremo tenemos, el resurgmiento del latifundismo corporativo agroexportador con gran apoyo del estado.
| PERÚ: PRINCIPALES LATIFUNDIOS SIGLO XXI | Hectáreas |
| Gloria S.A. Corporación Azucarera del Perú S.A. | 100,000 |
| Grupo Romero | 36,700 |
| CAMPOSOL S.A. | 25,000 |
| Grupo Virú SA | 10,000 |
| En alquiler 13,000 | |
| CORPORACIÓN DANPER S.A.C. | 20,000 |
| AGROVISIÓN PERÚ SAC (EE UU) | 15,000 |
| VITAPRO S.A. | 7,400 |
| MISSION PRODUCE (EEUU) | 6,200 |
| COMPLEJO AGROINDUSTRIAL BETA S.A. | 42 fundos 6,000 |
| SOCIEDAD AGRICOLA RAPEL S.A.C. | 6,000 |
| AGRICOLA CERRO PRIETO S.A. (holding EE UU) | 5,764 |
| EL PEDREGAL S.A | 5,290 |
| Fuente: Internet |
El poder económico y político de cada grupo corporativo es inmenso. Invierten en política para recuperar la inversión con mayo poder. El Grupo Gloria donó más de 600 mil dólares para la candidatura de Keiko Fujimori y, el grupo Romero le dio más de millón y medio de dólares para su campaña política. ¿Por qué?

COROLARIO FINAL:
SI NO SE HUBIERA CORTADO EL PROCESO REVOLUCIONARIO DE VELASCO, NO ESTAÍAMOS LAMENTANDO LA SITUACIÓN ACTUAL.
¿QUÉ HACER PARA REVERTIR EL DAÑO AL PAÍS:
Reconstruir el aparato productivo agrario acorde con las nuevas condiciones de gestión empresarial y competitividad. Se necesita un Plan de integración parcelaria, para la gestión empresarial que, ahorra costos, eleva la productividad con moderna tecnología, y rentabiliza en beneficio del campesinado, del agro y del país.
Esto se puede lograr mediante incentivos al agrupamiento empresarial, como empresas comunales, cooperativas, y empresas de sociedades comerciales. Por ejemplo: Ofrecer, sueldo mínimo hasta su jubilación, una suma mayor al que actualmente obtienen los campesinos en sus chacras, sin perjuicio de pasar a ser accionistas de la empresa, pudiendo vende sus acciones de capital a la misma empresa. Asistencia técnica gratuita por tres años, seguro social, seguro de vida, créditos subsidiados, gratificaciones y otros estímulos atractivos.
LECCIÓN APRENDIDA: Todo gobierno popular, tiene como principal enemigo a EE UU. Si no se toman las providencias para prevenir el sabotaje norteamericano, el gobierno popular fracasará.
Los españoles nos quitaron la tierra, esa lucha de recuperacion aun no ha terminado, con Velasco huvo cierta recuperacion, y su propuesta socialista fue y es la más idonea. Restructurar al pais para las futura generaciones es lo mas ideal.
Hoy quieren eliminar a las comunidades campesinas.
EE.UU ya puso sus bases militares para apoyar a la oligarchia y a sus propios estafadores.