Peru: desnutrición, anemia infantil y pobreza extrema.

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En el día Mundial de la Alimentation, 16 de octubre, Peru ofrece cifras dramáticas que poco ha importado resolver en el Fujimorato…de ayer y de hoy

Perú: la paradoja de un país de extraordinaria riqueza alimentaria que no logra alimentar adecuadamente a su población

A propósito del Día Mundial de la Alimentación

Jorge Perazzo · 16 de octubre de 2026

Cada 16 de octubre la FAO convoca a mirar cómo se alimenta el mundo. El Perú llega a esta fecha con una paradoja difícil de sostener. Es una potencia agroexportadora: vendió más de US$ 15 mil millones al exterior en 2025 y cerró con un superávit comercial agrario de US$ 8.168 millones. Y, al mismo tiempo, tres de cada diez peruanos tuvieron dificultades para acceder a alimentos suficientes o de calidad, uno de cada tres niños pequeños tiene anemia, y el pan, el pollo y el aceite de la mesa urbana dependen de granos que llegan en barco desde Canadá y Argentina.

La anemia infantil, la desnutrición materna, el debilitamiento de la agricultura familiar y comunitaria andina así como la dependencia de alimentos importados revelan las contradicciones del modelo actual que privilegia la expansión de determinados mercados agroexportadores, sin resolver la seguridad alimentaria nacional.

El Perú es uno de los países de mayor diversidad agrícola y biológica del planeta. Sus territorios andinos han dado origen a alimentos fundamentales para la humanidad, como la papa, y albergan una extraordinaria variedad de tubérculos, granos, leguminosas y cultivos adaptados a diferentes pisos ecológicos. Sin embargo, esa riqueza contrasta con una realidad preocupante: millones de peruanos tienen dificultades para alimentarse adecuadamente, mientras numerosas comunidades campesinas enfrentan dificultades para sostener una producción rentable y acceder a los mercados.

El Día Mundial de la Alimentación ofrece la oportunidad para explicar una contradicción estructural: el Perú puede producir alimentos de extraordinario valor nutricional, pero no ha conseguido construir un sistema alimentario que garantice su acceso a toda la población ni condiciones económicas suficientemente favorables para las comunidades y sus pequeños productores.

Esta situación se explica por la situación de pobreza monetaria de la población rural, pero específicamente es causa de la distribución desigual de la inversión pública que privilegia el centralismo, las deficiencias de infraestructura rural andina, la limitada transformación industrial de los productos andinos, la vulnerabilidad climática y una política agraria anti-andina que históricamente ha otorgado ventajas a segmentos productivos de la costa y afines a los grupos de poder económico.

La inseguridad alimentaria: una crisis que afecta a tres de cada diez peruanos

En junio de 2026, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), con asistencia técnica de la FAO, presentó la primera medición oficial peruana de inseguridad alimentaria mediante la metodología FIES. Los resultados correspondientes a 2025 muestran la magnitud del problema:

30,5%
Inseguridad alimentaria nacional — Afecta a casi un tercio de la población peruana.
Indicador Porcentaje
Inseguridad alimentaria nacional30,5 %
Población rural35,4 %
Población urbana29,3 %
Pobreza extrema49,7 %
Hogares con jefatura femenina34,9 %

Fuente: INEI, Encuesta Nacional de Hogares 2025, publicada en junio de 2026.

Estos resultados evidencian que el problema alimentario supera la insuficiencia absoluta de alimentos. Comprende también la incapacidad económica de acceder regularmente a una dieta suficiente, variada y nutritiva.

Desigualdades territoriales reveladoras

Departamento Inseguridad alimentaria 2025
Loreto46,9 %
Puno43,4 %
Arequipa23,9 %
Áncash23,0 %
Apurímac20,2 %
Ica20,1 %
Moquegua13,7 %

Departamentos seleccionados con cifras oficiales verificadas; no constituye el ranking completo. Fuente: INEI.

Puno, una región de importante tradición agropecuaria, presenta una de las tasas más elevadas del país. Esta contradicción permite plantear una cuestión fundamental: producir alimentos en un territorio no garantiza que sus habitantes puedan consumirlos en cantidad y calidad adecuadas. Los bajos ingresos familiares, los costos del transporte, la estacionalidad de las cosechas y las dificultades para comercializar la producción contribuyen a separar la capacidad productiva de la seguridad alimentaria efectiva.

Anemia infantil: una emergencia que compromete el desarrollo de las nuevas generaciones

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2025, publicada en 2026, indica que el 34,9 % de los niños peruanos de 6 a 35 meses presentaba anemia. La prevalencia nacional disminuyó apenas de 35,3 % en 2024 a 34,9 % en 2025, una diferencia de 0,4 puntos porcentuales. Se trata de una variación reducida frente a la magnitud del problema.

43,2%
Anemia en el ámbito rural — Frente al 31,5 % en las ciudades. La brecha refleja desigualdades de acceso a alimentación nutritiva, prevención, diagnóstico, tratamiento y servicios básicos.
Departamento Anemia infantil 2025 (6 a 35 meses)
Puno56,1 %
Loreto45,6 %
Perú34,9 %

Fuente: INEI, ENDES 2025.

La anemia infantil constituye un problema de salud pública con consecuencias potenciales sobre el desarrollo cognitivo, motor y físico, especialmente cuando es persistente y no recibe tratamiento oportuno. No todos los casos se explican por deficiencia de hierro: también pueden intervenir infecciones y otras causas médicas y nutricionales.

Una política pública eficaz no puede limitarse a distribuir suplementos. Debe asegurar diagnóstico, seguimiento clínico, alimentación complementaria adecuada, acceso a agua segura, saneamiento y servicios de salud.

La propia ENDES muestra que solamente el 38,7 % de los niños de 6 a 35 meses había consumido suplementos de hierro durante los siete días anteriores a la encuesta. La persistencia de estas cifras obliga a cuestionar la eficacia de las intervenciones fragmentadas y la falta de articulación entre salud pública, ingresos familiares y producción local de alimentos nutritivos.

La nutrición materna: una vulnerabilidad que comienza antes del nacimiento

El Instituto Nacional de Salud, mediante su Sistema de Información del Estado Nutricional (SIEN-HIS), publicó para 2025 los siguientes indicadores de gestantes atendidas en establecimientos de salud:

Indicador en gestantes Porcentaje
Anemia35,9 %
Sobrepeso19,9 %
Obesidad1,8 %
Otros indicadores15,9 %

Fuente: INS, Malnutrición en gestantes, Perú 2025. Indicadores de vigilancia en establecimientos de salud; no equivalen necesariamente a estimaciones poblacionales nacionales.

Estos indicadores muestran que el problema nutricional materno no consiste únicamente en la falta de alimentos. También existe una coexistencia de anemia, exceso de peso y dietas desequilibradas.

La agricultura andina: producir alimentos sin garantizar la supervivencia económica del agricultor

La crisis alimentaria peruana tiene una dimensión productiva que frecuentemente queda relegada en el debate público. Mientras la agricultura de exportación ha tenido incentivos, subvenciones y una transformación tecnológica y comercial significativa, amplios sectores de las comunidades campesinas y agricultores familiares enfrentan dificultades estructurales para incrementar su productividad y obtener ingresos suficientes.

97%
De las unidades agropecuarias del país son agricultura familiar y comunidades campesinas (CEPLAN). Cerca del 80 % produce principalmente para el autoconsumo y enfrenta limitaciones de productividad, tecnología, financiamiento y acceso al mercado.

Los agricultores que sostienen una parte importante de la diversidad alimentaria nacional son los sectores más olvidados y tienen mayores dificultades para obtener ingresos suficientes de su actividad.

La ausencia de infraestructura como mecanismo de exclusión económica

En numerosas comunidades andinas, los problemas no se limitan a la disponibilidad de tierras cultivables. Las dificultades para acceder a caminos transitables, centros de acopio, sistemas de riego tecnificado, almacenamiento y transporte refrigerado reducen las posibilidades de comercializar productos perecibles.

Un agricultor puede obtener una cosecha razonable de papa, haba, oca o productos hortícolas y, aun así, enfrentar pérdidas económicas si los costos de trasladarla hasta el mercado absorben buena parte de su valor.

La situación resulta especialmente problemática en localidades donde los intermediarios constituyen prácticamente la única posibilidad de comercialización. La falta de infraestructura constituye, por tanto, una barrera para la integración económica del territorio andino.

El abandono de las tierras y la migración rural

La migración de jóvenes hacia las ciudades también modifica las posibilidades de continuidad de la agricultura campesina. CEPLAN ha identificado la pérdida de población rural, especialmente joven, como uno de los desafíos del desarrollo territorial peruano. Cuando la agricultura deja de ofrecer ingresos suficientes, las familias pueden reducir las superficies cultivadas, modificar sus cultivos o abandonar temporalmente determinadas parcelas. Este proceso afecta la conservación de semillas nativas, conocimientos agrícolas tradicionales, infraestructura comunal y sistemas de producción adaptados a los ecosistemas de montaña.

La pérdida de diversidad alimentaria: una amenaza que trasciende la producción agrícola

La riqueza agrícola peruana no consiste únicamente en el volumen de alimentos que produce. También reside en su extraordinaria diversidad genética, cultural y territorial. La papa nativa, la oca, el olluco, la mashua, la quinua, la cañihua, la kiwicha, el tarwi y las numerosas variedades de maíces andinos forman parte de un patrimonio alimentario construido y conservado durante generaciones.

Su preservación depende de que continúen siendo económicamente viables para las familias productoras. Cuando un cultivo pierde rentabilidad, disminuyen los incentivos para sembrarlo.

Se trata de un riesgo importante frente al cambio climático, porque la diversidad genética representa una fuente de adaptación a sequías, heladas, plagas y cambios en los regímenes de precipitación. La política alimentaria no considera la conservación de esta diversidad como una inversión estratégica en seguridad alimentaria y resiliencia climática, no solamente como una cuestión cultural o turística.

La dependencia alimentaria: el creciente peso económico de las importaciones

El Perú mantiene una dependencia considerable de mercados internacionales para el abastecimiento de trigo, maíz amarillo duro y soya, productos vinculados con el consumo urbano, la industria alimentaria y la alimentación animal. Las estadísticas del Banco Central de Reserva del Perú permiten comparar su evolución durante los últimos cinco años completos.

Producto 2020 (millones US$ FOB) 2025 (millones US$ FOB) Variación
Trigo517578+11,8 %
Maíz y/o sorgo6531.003+53,6 %
Soya8821.169+32,5 %
Total de estos grupos2.0522.750+34,0 %

Elaboración y cálculos de las series anuales del BCRP. Los valores representan importaciones, no el porcentaje del consumo nacional abastecido desde el exterior.

La comparación evidencia que el gasto en estos tres grupos aumentó aproximadamente US$ 698 millones entre 2020 y 2025. El incremento fue especialmente importante en maíz y sorgo, cuyo valor importado creció más de 53 %.

Grupo alimentario Características del abastecimiento
Trigo y derivadosElevada dependencia de trigo importado
Maíz amarillo duroProducción nacional e importaciones relevantes; importante para la alimentación animal
Soya y derivadosFuerte vinculación con importaciones
Papa y tubérculos andinosAbastecimiento principalmente nacional
Hortalizas frescasPredominio de producción nacional

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