Alternativas al Modelo de Venganza
Por Jorge Perazzo, 3 claves para abordar la segudidad ciudadana
El constante y creciente nivel de inseguridad en Perú demuestra el fracaso sistémico de las políticas de seguridad vigentes, basadas en un modelo conservador-neoliberal que prioriza la acción burocrática y vertical sobre la participación ciudadana y la justicia social.
La reciente tentación de imitar el modelo brutalista de Bukele (como se sugiere con las visitas a cárceles) no es una solución, sino una peligrosa desviación hacia la venganza estatal y la represión indiscriminada, ajena a la realidad del país e históricamente ligada a la agenda de las fuerzas que buscan un estado policial.
El “modelo Bukele” puede ser eficaz como propaganda, pero es peligroso como política: es la institucionalización del miedo, un castigo preventivo sin garantía de derechos, una solución violenta a un problema social estructural.
El principal error del Estado peruano ha sido concebir la seguridad como una acción burocrática, vertical y policial, desligada de la ciudadanía.
La seguridad se diseña “desde arriba” y se ejecuta “contra abajo”.
Eso explica por qué la Policía y los municipios actúan aislados, sin coordinación con las propias comunidades que padecen el problema.
Frente a la ineficacia y el peligro de estas posturas, se propone un modelo de Seguridad Ciudadana Antagónico, fundamentado en la Justicia Social, la Moralización y el Empoderamiento Popular. Este enfoque se basa en tres pilares prácticos, concretos y efectivos, diseñados para ser entendidos y aplicados por líderes y políticos surgidos desde las bases de los afectados:
I. Empoderamiento de la Población Organizada: La Seguridad desde Abajo
La alternativa pasa por empoderar a las rondas vecinales, comités barriales y asociaciones civiles, convirtiéndolos en pilares activos de la seguridad nacional.
Ya existen las rondas rurales, reconocidas legalmente, pero sin apoyo material ni respaldo real.
La seguridad no es una decisión que deba imponerse «desde arriba» (Ministerio o Comandancia), sino que debe nacer «desde abajo», en el corazón de los barrios y las comunidades.
Medida Práctica: Reconocimiento y Apoyo Real a las Rondas y Comités Vecinales.
- Pilar Político: El Ejecutivo y las Alcaldías deben declarar a las Rondas Vecinales, Comités de Vigilancia y Asociaciones como prioritarias en la defensa y seguridad de la población. Estas organizaciones de defensa territorial deben ser el elemento clave de la seguridad nacional.
- Pilar Logístico y Operativo: Pasar de la gestión voluntaria a la Política de Estado. El apoyo debe ser real y material:
- Dotación de Equipos: Asistencia con radios de comunicación, chalecos, linternas y materiales logísticos.
- Legitimidad y Poder: Otorgar aval oficial y legitimidad para operar, denunciar y prevenir.
- Alianza Real con la Fuerza Pública: Garantizar que cada comité cuente con un agente policial y un serenazgo con comunicación inmediata y permanente. Se trata de superar la distancia y desconfianza actual entre la policía (concepción burocrática) y el ciudadano organizado (concepción social).
La organización popular debe tener la capacidad real, oficial y material de operar para autocuidarse. Esto fomenta el espíritu de colaboración y acción colectiva, revirtiendo el individualismo impuesto por el sistema.
II. Inversión Social Potente en la Juventud: La Prevención en el Barrio
La delincuencia no es solo un problema de castigo, sino de oportunidad y desesperación. Es un fracaso del sistema social que abandona a sus jóvenes. La prevención debe ser una política potente y constante a cargo de las alcaldías.
Los jóvenes sin empleo ni oportunidades son el blanco más fácil del delito y de la desesperanza.
Mientras el Estado derrocha recursos en cámaras de seguridad y patrulleros inservibles, las losas deportivas, centros culturales y clubes juveniles permanecen abandonados o cerrados.
Medida Práctica: Uso Intensivo de Espacios Públicos y Servicio Juvenil Obligatorio.
- Losas Abiertas 24 Horas: Las alcaldías deben invertir en transformar las losas deportivas y espacios libres en centros de educación y distracción que operen de manera intensiva, idealmente las 24 horas del día.
- Recursos Humanos: Contratar entrenadores, animadores y promotores artísticos o deportivos preparados para estimular el deporte, la danza y la música.
- Enfoque en Menores en Riesgo: Priorizar a los menores de 12 a 15 años que tienen muchas horas libres mientras sus padres trabajan para el día a día, y así evitar que sean presa fácil de delincuentes y sicarios que los tientan con «propinas miserables».
- Servicio Juvenil Militar Productivo (Para mayores de 18):
- Objetivo: Para los jóvenes desempleados, sin estudio fijo y sin especialidad técnica, crear un Servicio Juvenil Militar Obligatorio o Voluntario de Incorporación Masiva (Ejército, Marina, Aviación).
- Inversión Máxima: Destinar el presupuesto máximo posible para garantizar que adquieran una especialidad técnica (soldadura, mecánica, electrónica, etc.) y, crucialmente, reciban educación cívica, patriótica e identidad para forjar verdaderos ciudadanos.
La calle no debe ser la única escuela. Al darle a los jóvenes un sitio seguro, educación y una oportunidad de futuro, se desecha la desesperación que los empuja a delinquir.
La delincuencia se previene cuando la juventud siente que pertenece a algo, cuando tiene un lugar donde canalizar su energía y su futuro.
El abandono social es la primera fábrica del delito.
III. Legislación y Justicia Express Anti-Corrupción: La Moralización desde Arriba
No hay seguridad posible sin justicia. Y no hay justicia posible mientras los corruptos de cuello y corbata sigan impunes.
La corrupción de cuello y corbata es el primer factor de inseguridad y desmoralización social. Mientras los delincuentes de arriba gozan de impunidad, la población pierde la fe en la justicia y el valor ético se degrada en los estratos bajos.
Medida Práctica: Creación de un Tribunal Especial Anti-Corrupción (Modelo Velasco).
- Anulación de la Impunidad: Anular inmediatamente todas las leyes que promueven la impunidad y, en paralelo, desarrollar una legislación rigurosa contra esta lacra.
- Tribunal Anticorrupción Express: Crear un Tribunal Especial, Independiente y con magistrados probos dedicado a juzgar de manera express:
- Delitos cometidos in fraganti.
- Delitos denunciados por la prensa y detectados por la población.
- Prioridad: Castigar a los corruptos de los estratos altos (políticos, altos funcionarios, grandes empresas).
- Precedente Histórico (Velasco): Al igual que Velasco Alvarado creó un Tribunal Agrario independiente para detener las leguleyadas de los terratenientes y hacer efectiva la Reforma Agraria, este tribunal debe garantizar la preservación de la ley y castigar con celeridad a los corruptos.
Enseñanza Clave: La única forma de garantizar que la población asuma una conducta y un valor diferente es deteniendo la corrupción en los estratos altos. Esto es una acción moralizadora inmediata que limpia la imagen del Estado y devuelve la confianza en la justicia.
La seguridad no solo se mide en delitos callejeros: se mide en la capacidad del Estado para castigar al corrupto que roba millones, no solo al joven que roba un celular. La moral pública empieza por arriba.
Conclusión: El Rechazo al Terror y la Venganza
El camino que toma el nuevo inquilino de Palacio, influenciado por la agenda del Congreso y las fuerzas que alaban a Trump y Bukele, es el de la tentación del estado policial, el terror y la represión indiscriminada. Esa política no funciona contra el delincuente avezado, pero sí es efectiva para amedrentar a la población en protesta y crear un clima de miedo político.
El Perú no necesita un estado policial ni un Bukele criollo. Necesita un Estado moral, social y participativo, que proteja a su gente sin convertirla en sospechosa.
Las políticas de “mano dura” han demostrado ser ineficientes, inhumanas y políticamente oportunistas. Solo sirven para amedrentar protestas, no para detener al crimen. Cada operativo militar en los barrios populares no es una señal de orden: es una señal de desconfianza hacia el pueblo.
La verdadera salida es racional, justa y popular:
- Justicia Social: Atacando las causas de la desesperación (empleo, educación, cultura).
- Organización Popular: Empoderando al ciudadano para que tome el control de su territorio.
- Moralización: Castigando primero a los delincuentes de cuello y corbata.
Es urgente que la población articule un movimiento popular que exija estas medidas de seguridad, transformando la desesperación en acción colectiva para enfrentar la delincuencia de abajo y, sobre todo, la de arriba.
VER PARTE I DE SEGURIDAD CIUDADANA
