Un breve resumen del documento de Hector Bejar que condensa la contribución de José Carlos Mariátegui, resaltando cómo fusionó el saber global con el marxismo para entender los problemas esenciales del Perú y sugerir una solución revolucionaria:

Mariátegui: Un legado vigente para la liberación de los pueblos
José Carlos Mariátegui no se limitó a repetir ideas ni a ser un dogmático del marxismo: fue un creador, un revolucionario completo que supo aprovechar las corrientes filosóficas y políticas más innovadoras de su época —Nietzsche, Sorel, Rosa Luxemburgo, Gramsci, Lukács, Bloch— para construir una interpretación única de la realidad peruana. Su marxismo fue un marxismo dinámico, enriquecido por la ética, la historia y la sensibilidad cultural de un país profundamente desigual y aún marcado por la huella colonial.
A través de su obra esencial, “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”, Mariátegui abordó con perspicacia los problemas estructurales del Perú: el problema del indígena, de la tierra, de la educación, de la economía, del centralismo limeño, entre otros. No partió de teorías abstractas europeas, sino de una interpretación práctica de la historia nacional, con sus comunidades campesinas, sus contradicciones regionales y sus expresiones culturales propias.
Su propuesta fue clara: una revolución socialista con bases indoamericanas, construida desde las masas campesinas e indígenas, no desde la imitación ni la copia de revoluciones externas. Rechazó tanto la vía reformista de la socialdemocracia como el dogmatismo soviético que menospreciaba las particularidades de América Latina. Para Mariátegui, la revolución debía ser creativa y no una réplica, afirmación que resume su apuesta por una transformación radical que reconozca a los verdaderos actores del cambio social en nuestra región.
Frente a un sistema oligárquico sometido al capital extranjero y sustentado por una democracia ilusoria, Mariátegui propuso una crítica profunda y una alternativa: un socialismo indoamericano, que combine lo mejor del pensamiento universal con las raíces vivas de nuestros pueblos originarios. Su visión sigue siendo relevante porque no se limitó a describir la realidad: buscó transformarla.
Hoy, en tiempos de crisis global, emergencia civilizatoria y búsqueda de nuevos rumbos políticos, el pensamiento de Mariátegui resurge con fuerza. Nos invita a considerar una izquierda que no abandone la utopía ni la crítica radical del capitalismo, pero que sea capaz también de interpretar los signos de su tiempo y de abrir nuevos caminos desde abajo, desde los pueblos, desde la esperanza activa.